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” COVID-19. Si te paras: ¿Quién te sustenta?” Por Coromoto Diaz

La cruda realidad de la diáspora Venezolana en el mundo.

La propagación del COVID-19 ha dejado algo más que contagios. Las economías más estables de Suramérica, comienza a sentir los golpes de la pandemia.

Entre los sectores más afectados por la crisis sanitaria, a escala global, están los millones de inmigrantes venezolanos dispersos en todo el Sur de América.
Las empresas han pedido a sus empleados trabajar desde casa. Por las calles ahora circulan personas con tapabocas, guantes quirúrgicos o frasquitos de alcohol gel. Muchos negocios y centros comerciales están cerrados, el pánico de quedar desempleado y no tener cómo costear las obligaciones primarias se apodera de gran parte de los venezolanos. Ninguno escapa a esta realidad. Es difícil pronosticar cuáles serán las consecuencias para miles de hombres y mujeres, que al pasar de los días ven agudizarse su situación económica: ” Como migrantes nos toca doblemente difícil. A la fecha que le tememos, es al fin de cada mes porque tenemos que pagar todo.” -Es el pensamiento que agobia a muchos- “Se siente desesperación al saber que no estás ganando dinero y que podrías quedarte con los bolsillos vacíos para pagar el alquiler, hacer el mercado y enviar a la familia en Venezuela”.
A este panorama se le suma otra angustia: “aquí, no tengo seguro, no tengo modo de costearme un hospital aquí. ¿Cómo hago si enfermo?”, no estoy afiliado al sistema de salud y mi estatus migratorio es irregular. Cuando consultó que puedo hacer si presentó algún síntoma, no recibo respuestas claras por parte de funcionarios e incluso siento la indiferencia y el mal trato”.
” pensé nuevamente en migrar. “¿A dónde?. No hay escape, es un problema mundial y los migrantes, como yo, estamos doblemente afectados: sin trabajo, sin dinero, sin alimentos y sin papeles…”
Siete de cada 10 Venezolanos no cuenta con un empleo formal, y los que a medias lograron obtener uno, hoy se encuentran en sus domicilios bajo una gran incertidumbre.
Los que trabajan en la venta ambulante expresan con inquietante desespero:
“Nosotros, lo que vamos haciendo lo vamos gastando a diario en comida y ahorramos un poquito para el alquiler”,-pero bajo las medidas sanitarias que los gobiernos han aplicado, ya no hemos podido salir a trabajar-.
La cuarentena, ha acabado con todas nuestras fuentes de ingresos.
Hay un sector importante de la población venezolana que es vulnerable y que tiene un sistema de vida de trabajo diario para poder subsistir. Ese porcentaje importante de la población vulnerable ha quedado “desamparado”, habida cuenta que los Gobiernos de los países suramericanos no estaban preparados para recibir a los inmigrantes venezolanos. Así, que es bastante difícil que el Estado pueda llegar a cubrir las necesidades de estos, incluso ni siquiera tienen previsto como apoyar adecuadamente a sus connacionales.
Los sistemas de focalización para ayudas humanitarias, en Latinoamérica no están preparados para lidiar con un tipo de fenómeno de esta naturaleza. POR TAL RAZON ES URGENTE EL LLAMADO DE ATENCION PARA LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES PARA QUE MIREN CON OBJETIVIDAD LA SITUACIÓN DE LOS INMIGRANTES Y REFUGIADOS VENEZOLANOS.

Coromoto Diaz
Quito- Ecuador

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