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Opinión

Salvación nacional = Salida del Maduro Opinión por Marlon Jiménez

El Ingeniero Juan Guaidó, ante la realidad de caos estructural que sufre nuestro país, ha planteado conjuntamente con la Comunidad Internacional que le ha dado su apoyo (65 países más Organizaciones de DDHH, sociales, económicas, etc) un Pacto de Salvación Nacional (PSN), para lograr, un acuerdo con el régimen comunista procubano, que permita “salvar” la sociedad venezolana.

Ahora, bien; a qué se denomina SALVACIÓN: A la acción y efecto de salvar o salvarse. En sentido amplio, en todos los estamentos de pensamientos (religiosos, morales, académicos e ideológicos) son las relaciones de liberación colectiva o individual, con respecto a una serie de poderes y situaciones negativas que encadenan al hombre, y de las cuales éste se libera merced a su propia capacidad de obrar o la salvación salvífica y gratuita de Dios.

En nuestro país necesitamos la “salvación” de situaciones negativas (salir del causante de ellas, el régimen en el poder) para las cuales tenemos que tener la capacidad de obrar in situ para vencerlas; y de la ayuda de nuestro Dios (oraciones permanentes para fortalecer nuestro espíritu) para fortalecer a la sociedad en general, cuestión que se realiza a cada instante de nuestra vida.

El Maduro, ese que se robó las elecciones de mayo de 2018, las cuales no SON reconocidas por los gobiernos democráticos y amantes de la libertad del universo, cree que ello es la piedra angular para hacer lo que le dé su real gana para institucionalizar el comunismo como ideología del régimen y del país. El Maduro, es y será un títere del gobierno. Los cubanos, después de la muerte del arañero se la jugaron con él, para sustituirlo. Es tanta su macabra intencionalidad de satisfacer los deseos Castrista que no tiene escrúpulos para tal fin; reta a todo aquello que signifique oposición y amenaza con exterminarlos de la faz de la tierra (como hacía el imperio romano con sus enemigos) por cualquier vía y lo está llevando a cabo; para ello cuenta con los poderes del Estado en su totalidad, y con el control absoluto de los narco-corruptos y obesos miembros del alto mando de la FAN, mientras la tropa se muere de mengua como la gran mayoría de los venezolanos. Sólo se excluye de ellos, aquellos pseudos opositores que negocian con el gobierno, generalmente por prebenda crematísticas. Ahora se plegó Capriles al régimen e intentaron crear un nuevo CNE, que responde, inequívocamente, a los mandatos de Miraflores (ellos mismos lo dicen, especialmente Márquez) y pretenden realizar elecciones de todo tipo, menos los que realmente serían la SALVACIÓN, las elecciones presidenciales.

El problema del Maduro, es que va a tener que convertir estadios en cárceles y avenidas en cementerios para poder imponerse; hasta aquellos denominados chavistas ya están hartos de las acciones del régimen: inseguridad, comidas y medicinas imposibles de adquirir, bajones y apagones, racionamiento irregular del agua, hiperinflación, desempleo, salarios de hambre, miseria generalizada, ausencia visceral de un verdadero Estado de Derecho para todos, corrupción, narcotráfico y terrorismo; que se resume: en muerte. El Maduro y los malnacidos cubanos, saben que no es fácil tamaño reto, pero lo intentarán hasta el final; mucho más ahora, que han perdido terreno, de manera inconmensurable, a lo interno y en el concierto internacional está creciendo la pasión opositora; ésta vez con más furor por la unidad y menos debilidades, para rescatar lo que disfrutamos por un poco más de cuarenta años: las virtudes de la democracia y de las libertades ciudadanas.

Ante el crecimiento geométrico de la sociedad opositora al régimen, intentan caminos turbios, turbulentos, inexpugnables, espinosos, culebreros  y movedizos, para aplacar esas ínfulas de libertad y patriotismo del pueblo venezolano; conllevando a situaciones de “omisión intestinal de normas constitucionales”, como están haciendo groseramente, para realizar mega elecciones (gobernadores, alcaldes, diputados, concejales, que no resuelven los ingentes problemas de nuestro pueblo) fijadas para el 21 de noviembre del presente año, con la ayuda ($$$) de una “cuerda” de mercaderes, sin ningún respaldo político.

La oposición democrática participaría (hasta ahora pocos partidos). Si la convocatoria se hubiese hecho, como lo manda la “racionalidad política”, para realizar elecciones presidenciales, ya, la UNIDAD se hubiese consolidado para participar en ellas. El problema de las penurias que vivimos los venezolanos es el Maduro y solo su SALIDA sería LA SALVACIÓN, además, se constituiría en los efectos inmediatos del Pacto de Salvación Nacional, propuesto por Guaidó y un aporte valioso en la consecución de los valores democráticos y de la búsqueda del progreso y desarrollo de nuestro pueblo; tan necesarios para la paz y la libertad de Venezuela.

El pueblo jamás aceptará imposiciones ideológicas de manera vertical; el poder después de la Revolución Francesa, es decir, en la Edad Contemporánea, debe sujetarse a un “pacto social”, donde claramente estén definidas las reglas de juego, sobre todo, como llegar y mantenerse en el poder sin atropellar a las minorías y respeto supremo a los DDHH. Si el régimen continúa planteando su permanencia en el poder POR LAS BUENAS O POR LAS MALAS, está pidiendo a gritos una “sampablera” porque eso no está configurado en nuestra CNRVB. La única oportunidad que tiene el MADURO en esta situación crítica que subyace por su propia irresponsabilidad en el ejercicio gubernamental, es su SALIDA o le podemos aceptar LA RENUNCIA; pero eso no existe en la mente de los comunistas y mucho menos en la de los cubanos.

Profesor Universitario

Marlons.jimenez55@gmail.com

@marjimgar

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