“Como te amas a ti, es como enseñas a los demás a amarte”, Rupi Kaur
Ser bueno contigo mismo es la clave de la felicidad, el bienestar mental y emocional.
Elegirte primero todos los días es fundamental para estar pleno con tus decisiones y acciones.
Pensar primero en ti no es egoísmo, es priorizar tus necesidades ante las dependencias de los demás, pero también es ser responsable de tu propio bienestar y el de los otros.
Amarte a ti mismo, significa respetarte, aceptarte y siempre trabajar en ti para ser mejor cada día, para sacar tu mejor versión. Aprovechando al máximo tu potencial en todos los aspectos: en el amor, en el plano afectivo y espiritual.
El amor propio no es egolatría ni individualismo, es amarte por sobre todas las cosas que puedan dañar tu paz interior y mental.
Ámate primero porque el amor propio cambia la vida.
Siempre tienes tiempo para los demás, para escuchar o ayudar, pero acaso, recibes lo mismo. Quizás eres una persona muy generosa con los demás y no contigo mismo.
Alguna vez te has sacrificado por alguien más, pero haciendo algo que no deseabas hacer, y sólo lo hiciste porque esa persona es muy importante para ti. No te negaste.
Te has preguntado, si eres muy complaciente porque tienes miedo a que te rechacen o no te acepten en ciertos grupos sociales o de trabajo.
Conoces tus cualidades positivas pero los demás no las valoran y por ende, te sientes mal.
Si no te amas, entonces no conoces tu valor. Piensas que no eres digno o suficiente y por eso permites cosas inaceptables.
Subsistes en relaciones no sanas y desequilibradas donde das tu 100% pero no recibes lo mismo.
Nunca te sentirás seguro porque el amor que realmente debes buscar es tu amor propio, por eso podrás sentir que no lo encuentras, porque aun no lo has descubierto.
Cuando te des cuenta que debes amarte es a ti primero, allí te vas a encontrar con la persona más importante que eres tú.
Amarte también es cuidarte. Cuida lo que piensas, lo que hablas, lo que interiorizas del mundo que te rodea y de las personas con las que te relacionas.
Piensa, si eres bueno con los demás, cómo no vas a ser bueno contigo mismo. Si el ser más importante para ti, eres tú.
Si tú no estás bien, la gente que amas tampoco lo estará. En cambio, si tú estás bien, ellos al igual lo estarán.
Amarte es un derecho que tienes, es un deber y te lo debes porque te mereces lo mejor.
No eres egoísta por pensar en ti primero. Al contrario, establecer tus necesidades y saber bien qué quieres es primordial para tener una vida tranquila.
Amarte a ti mismo también te da la capacidad de amar a los demás. Esto nos pone en sintonía no solo con generar buenos hábitos en nosotros mismos sino que de allí, se deriva la buena actitud con la que enfrentamos el mundo y por ende, con las relaciones que establecemos con los demás.
Amarte es abrir tu mente y liberarte de ataduras, despojarte de las máscaras sociales y convencionalismos, no poseer ambiciones ni aspiraciones irreales, quejarte menos y disfrutar más, arriesgarte sin miedo a perder y rodearte de personas que te ayuden a crecer y te aporten bienestar.
Escrito por Aylen Bucobo / En todas las Redes Sociales @aylenbucobo
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