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Análisis preliminar Post 21-N: La clave es el liderazgo

Manuel Rosales se convirtió en el gobernador mas votado, con más de medio millón de sufragios.

Por Eduardo Martínez

No deben sorprender a nadie los resultados de las elecciones regionales y locales del 21 de Noviembre. La abstención fue alta (58,2%) -por cada elector que votó, uno se quedó en su casa. En tanto el régimen se atribuyó 20 gobernaciones y la oposición quedó en 3 únicas gobernaciones.

La abstención

Caló en el electorado el llamado a la abstención. Pero esa es una semi-verdad, por cuanto hay tres elementos a considerar. El primero, es el desánimo del electorado opositor ante las erráticas estrategias del liderazgo.  

La segunda, el descontento entre el electorado oficialista, desbarrancado por el colapso del país, las promesas que la nomenclatura gubernamental no cumple y la pobreza en la que están sumidos como si fueran opositores.

Y la tercera, que a lo mejor es más importante de lo que cree, los 7 millones de venezolanos que han emigrado. Y que hay que resaltar, aunque parezca ovio, que tampoco se presentaron a votar el día de ayer.

A las primeras de cambio en las redes sociales -principal medio de comunicación de estos tiempos- circularon mensajes en los cuales propulsores de la abstención se atribuyeron el triunfo. Argumento con el cual habrían podido atribuirse el triunfo en las elecciones chilenas, que se realizaron el mismo día domingo.

Tal vez, y es una apreciación arriesgada, señalar que habrían podido ser también parte del triunfo del régimen. Es claro, que votando la mayor parte del electorado opositor, la balanza se hubiera inclinado hacia la oposición.

El liderazgo

En todo caso, y preliminarmente como los resultados, lo que amanece sobre el tapete y está en discusión es el liderazgo opositor. Si es que se puede llamar así.

Hay un viejo dicho latino que señala que “no hay dos sin tres”. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido con las decisiones de la cúpula opositora. Es la tercera vez en línea que la oposición bota por la borda su caudal electoral. La primera vez, cuando se abstuvo de ir a la elección de una asamblea constituyente. La segunda vez, cuando se abstuvo de ir a la elección presidencial. Y la tercera vez, cuando se abstuvo de ir a la elección del parlamento.

Para todas esas elecciones, las encuestas revelaban que la oposición tenía la primera opción. Pero….. que debía prepararse para defender esos triunfos. En vez de atrincherarse a la defensa, se eximieron de luchar para ganar y cobrar. Es la historia.

Los resultados de las elecciones del 21-N nos muestra que tres candidatos a gobernador salieron triunfantes de la contienda: Manuel Rosales en el Zulia (el gobernador más votado en el país con más de medio millón de votos), José Alberto Galindez en Cojedes, y Morel Rodríguez en Nueva Esparta. Los tres ampliamente denigrados, apartados y perseguidos no solo por el régimen, sino que chalequeados por un liderazgo opositor de nuevo cuño. Exgobernadores de sus estados y políticos de larga experiencia. Electos todos contra el ventajismo del régimen y el sabotaje de la misma oposición que llamaba a la abstención.

Lo que viene

Se puede acusar al régimen de haber orquestado todo tipo de triquiñuelas, y de haber basado su campaña en el ventajismo. Eso parece ser verdad. Sin embargo, hay que reconocerle que hizo todo lo que tenía que hacer para ganar. ¿Podemos decir lo mismo de la oposición como un todo?

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