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«Barra Plural 2070». Dr Gonzalo Oliveros Navarro

Los últimos reductos

Dos son ahora los últimos reductos en cualquier discusión sobre Venezuela, ilegitimidad y soberanía.

La señora Rodríguez es ilegítima y por ende, el dichoso contrato nulo es. A su vez, se vulnera nuestra soberanía con cualquier acuerdo que ella suscriba sin la aprobación de la AN y como esta también es ilegítima por efecto de la abstención, pues nada es válido.

Respecto de lo primero, no entraré en la profundidad del tema. Al respecto solo diré que, si es verdad, prepárense los presos cuyas causas fueron sobreseidas, a regresar a sus celdas y los políticos al exilio pues, las medidas que les beneficiaron, derivaron de una ley aprobada por esa asamblea y firmada en Miraflores por el personaje en cuestión, lo que conllevaría a concluir que no estaría vigente.

Se aduce además que, dado que no estamos en un gobierno democrático, las decisiones son igualmente ilegítimas y eso, en el caso petrolero venezolano, lo respondió la historia.

Salvo que la hayan cambiado, Marcos Pérez Jiménez se juramentó ante un congreso espúreo pues, sus integrantes no eran los que fueron elegidos. El, adicionalmente, sin un voto pero si con mucho fusil, ejerció la presidencia entre 1953 y enero del 58. Ocurre, para los puristas de los negocios y la democracia, que en ese periodo se suscribieron más de 100 contratos de concesión petrolera, repito, más de 100.

Esos contratos, la mayoría con la Creole o Standard Oil, vale decir, Estados Unidos y la Shell, fueron respetados a posteriori en la época democrática, a pesar del gobierno que los firmó, quizás no tanto por este sino por quienes estaban detrás. Ellos solo llegaron a término con las leyes de reversión y nacionalización de la industria petrolera.

Hoy la historia se repite, no sé si como tragedia o comedia, pero lo cierto es que resulta hasta insólito, escuchar o leer a quienes vulneraron ayer la soberanía patria con entreguismo rampante o a quienes pidieron presencia de marines para resolver nuestra situación mientras comíamos cotufas y tomábamos Coca-Cola, hablar de soberanía, el último reducto de la ecuación. A ellos, al respecto, un poquito de por favor.

Repito lo que escribí ayer: no opino sobre contratos que no conozco. Respecto de sus firmantes, son los que son porque, del lado venezolano, no fuimos capaces de generar, en paz, el cambio que correspondía y el mismo lo impuso un tercero con las armas.

Mientras algunos sigan insistiendo en ponerle trabas a la rueda, eso que ya desde Washington dijeron que era indispensable -la reconciliación- tardará en llegar y con ello, a las aspiradas elecciones presidenciales, le ocurrirá lo mismo. Es bueno que lo sepamos.

En lo personal, esperaré la opinión de gente calificada, expertos independientes, que conozcan del tema, de los números, de las ventajas y falencias del contrato suscrito para hacerme una idea del mismo. La ilegitimidad o no de sus firmantes y la ausencia o no de soberanía en el tema en cuestion deriva de nuestra conducta, esa que nos trajo hasta aquí, la tutela que tenemos.

Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural

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