#NoticiaInternacionales

«Cajón de Sastre» 10.757.230 pensionistas en riesgo de quiebra. Por José Luis Ortiz Güell

El conflicto que amenaza con quebrar las pensiones españolas mientras la presión fiscal ya nos asfixia

Mientras los misiles surcan el cielo de Oriente Medio y las potencias mundiales juegan al ajedrez geopolítico con vidas humanas como peones, en España ocurre algo que ningún político se atreve a decir en voz alta: nosotros, los ciudadanos de a pie, estamos pagando una guerra que no es nuestra, con un dinero que no tenemos, mientras nuestro futuro —nuestras pensiones— se desmorona silenciosamente.

Cuando el estrecho de Ormuz —por donde fluye el 20% del petróleo mundial— se convierte en escenario de guerra, los precios se disparan y lo pagamos nosotros en los surtidores .

El diesel ya ha subido 40 céntimos por litro, alcanzando los 1,86 €/litro de media y subiendo . ¿Y qué hace Hacienda con esta subida? Forrarse. Solo en el mes de marzo, el Estado ingresará 300 millones de euros extras en concepto de IVA por el carburante . Cada vez que llenas el depósito, estás financiando las consecuencias económicas de una guerra que no votaste, que no apoyas y que nadie te preguntó si querías pagar.

Los expertos de EY ya lo han advertido en su último Pulso Económico Trimestral: la economía española se verá afectada con un repunte de la inflación de entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales por el conflicto, y el 67% de los expertos consultados reconocen que el crecimiento del PIB se reducirá . Traducido: menos crecimiento, más inflación, más pobreza.

Pero esto es solo el aperitivo.

Antes de que empezara esta guerra, España ya era uno de los países con mayor presión fiscal del mundo. Según datos de la OCDE, España ocupa el puesto 21 global en porcentaje de impuestos y cotizaciones recaudadas sobre el PIB, con una carga del 37,3% . Pero hay más: el Instituto de Estudios Económicos sitúa la presión fiscal española en máximos históricos, superando el 42% del PIB, por encima incluso de la media de la Unión Europea .

Mientras Alemania bajaba temporalmente el IVA y países como Francia o Italia rechazaban subir impuestos en plena crisis, España ha elevado la presión fiscal a niveles récord . Los ingresos tributarios presupuestados para 2023 superaban en casi 50.000 millones los de 2019 —un incremento del 23,4%— mientras el PIB apenas crecía un 11,5% .

¿Qué significa esto en la práctica? Que los españoles ya trabajamos casi cinco meses al año para pagar impuestos. Que las empresas españolas soportan una presión fiscal empresarial del 10,8% del PIB, muy por encima de la media de la eurozona (10,2%), y aportan el 32,5% de los ingresos públicos totales frente al 23,9% europeo .

No hay margen para más. No hay colchón. No hay donde rascar.

Y entonces, ¿qué hace el Gobierno en medio de esta presión fiscal asfixiante? triplicar el gasto en defensa.

Los datos de la OTAN son tozudos: en 2018, España invertía en defensa 11.172 millones de euros. En 2026, esa cifra ronda los 33.000 millones, la realidad es que el presupuesto de Defensa ha crecido muy por encima de la inflación y del crecimiento económico.

Pero lo peor está por venir.  La protección social acapara más del 40% del gasto público total . En la actualidad  el pago de la pensiones asciende casi a los 300.000 millones anuales.

¿De dónde va a salir el dinero para pagar las pensiones?

La respuesta es cruel pero sencilla: de tus impuestos.

Voy a desgranar datos, para que no me tachen de bulero:

Jubilados:                                         6,7 millones de personas.

Viudedad:                                         2,3 millones de personas.

Incapacidad permanente:              1,05 millones de personas.

Orfandad:                                          335.000 personas.

Clases pasivas( funcionarios):      707.230 personas.

¿Por qué nuestras pensiones, nuestro futuro, nuestra estabilidad económica tienen que ponerse en riesgo por un conflicto geopolítico que empezó con intereses que no nos pertenecen?

Los expertos de Renta 4 ya lo han dicho: las economías más dependientes energéticamente —como España— son las más perjudicadas por el conflicto . Mientras la bolsa estadounidense resiste gracias a su independencia energética, Europa sufre. Y dentro de Europa, España —con su alta dependencia de importaciones energéticas y su frágil equilibrio fiscal— es de las que más está sangrando.

El propio BCE podría verse obligado a subir tipos de nuevo si la inflación se descontrola . Eso significa hipotecas más caras, créditos más difíciles, menos inversión, menos empleo. Todo ello mientras la factura militar sigue creciendo.

Este artículo no es contra la paz, ni a favor de la guerra. No es contra la defensa nacional. No es contra los compromisos internacionales que España haya podido asumir.

Es contra la hipocresía. Contra la idea de que siempre tenemos que pagar los mismos. Contra la certeza de que, cuando hay que apretarse el cinturón, son los ciudadanos de a pie quienes terminan sufriendo las consecuencias.

¿Qué hace este gobierno, incapaz de aprobar un presupuesto desde hace tres años y que tanto se jacta de apoyar al vulnerable? Dejar de lado y llevar a la quiebra a los pensionistas y al futuro de las pensiones desde la hiprocresía pues España es el sexto país que más armas vende en mundo aunque se le llene la boca de decir “No a la guerra”.

Datos contrastados: EY Insights (Invierno 2026), Renta 4 Banco (marzo 2026), El País (noviembre 2025), TaxEncadenado.com, Santander/Instituto de Estudios Económicos (2022), El Mundo (junio 2025), Funcas (marzo 2026).

Recuerda seguirnos en nuestra CUENTA  DE  WHATSAPP

Comment here