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Desconectar. Por: Aylen Bucobo

“A veces hace falta desconectar para volver a funcionar. Tanto el corazón como la cabeza te lo agradecerán”

Tomar un café caliente en la mañana sin mirar el teléfono, despertar sin encender el televisor o caminar un rato sin un destino fijo puede ser sinónimo de respirar paz en un mundo que cada vez más vive en modo acelerado.

Vivimos teniendo miedo de perdernos algo, frente al placer de perdernos las cosas y ante la angustia de que el tiempo no nos alcanza para hacer todo. Lo sano es encontrar la paz al elegir conscientemente en qué gastar nuestra energía, tiempo y atención.

En vez de activar el teléfono, preparar un café en la mañana, esto puede ser un momento para la meditación activa. Si estás en casa puedes mirar por la ventana, sentir el calor de la taza en tus manos y oler el aroma antes de tomar.

Apostemos al reto de que lo primero que nuestros ojos observen en el día sea el mundo real y no las notificaciones del teléfono. Es desconectar para luego conectar.

Sumemos a este reto, el salir a caminar sin un rumbo fijo, sin la presión de un determinado tiempo, sin pensar en quemar calorías o llegar rápido a algún lugar. Simplemente caminar por el gusto y placer de hacerlo y observar la ciudad, la gente y sus rostros.

Cuando activamos el silencio mental que genera en nuestra mente tener tiempo para nosotros mismos, esto produce una paz interior increíble. Descansamos del ruido exterior e interior, del tumulto de la gente y de los mensajes digitales.

Es como si hiciéramos una lista de rituales que nos producen bienestar y los realizaramos una vez por semana. Es igual que hacer algo distinto que cambie la rutina del día a día.

Esto nos ayuda a manejar nuestro ruido interno, porque el ruido externo podemos apagarlo o bajarle el volumen, pero lo que llevamos dentro nos cuesta más poderlo controlar. Por tanto, relajarnos y buscar distraer la mente es un paso hacia esa tranquilidad que siempre buscamos.

No lo veamos como una tarea sino más bien, como una lista de pendientes porque son momentos en los que decidimos hacer una pausa, habitar nuestro propio cuerpo y nuestra propia vida en lugar de correr hacia el siguiente compromiso.

No es hacer grandes cambios en tu vida, sino unas grietas en tu rutina que te darán calma. Tampoco es salir de tu zona de confort, porque no son actividades tan radicales ni drásticas, más bien estás pensando en ti porque puedes hacer algo que te guste o que descubres que hace bien porque te da paz.

Escoger de manera consciente en qué gastar nuestra energía y tiempo es primordial para lograr esa paz que todos deseamos tener de verdad. Esto depende únicamente de nosotros mismos. No hacer lo que los demás desean, es hacer lo que tú desees.

Tener claridad sobre esto es importante para poder desarrollar acciones que nos lleven a desconectarnos un momento y luego, para volvernos a conectar, pero de una forma sana para nuestra salud mental, física y espiritual.

Cuando tenemos claras nuestras prioridades, el tiempo nos alcanzará e incluso, nos sobrará para hacer más cosas si así lo deseamos o necesitamos.

Desconéctate y luego, conéctate.

Escrito por la periodista Aylen Bucobo / En todas las Redes Sociales @aylenbucobo

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