Más allá de un diagnóstico clínico, este día es una oportunidad para entender que existen diferentes formas de procesar la realidad.
Cada 18 de febrero se conmemora el Día Internacional del síndrome de Asperger del espectro Austista (TEA), una fecha establecida en honor al nacimiento de Hans Asperger, el pediatra que identificó por primera vez este conjunto de características en 1944.
Esta efeméride no solo busca visibilizar el trastorno del espectro autista (TEA), sin discapacidad intelectual, sino celebrar la neurodiversidad.
Más allá de un diagnóstico clínico, este día es una oportunidad para entender que existen diferentes formas de procesar la realidad. Las personas con Asperger poseen capacidades extraordinarias en áreas como la lógica, la memoria técnica y la concentración, aunque su camino por el mundo social presenta desafíos únicos:
- Comunicación Única: A menudo utilizan un lenguaje muy formal y preciso. Les resulta difícil interpretar el sarcasmo, las bromas o el lenguaje no verbal (gestos y tonos de voz), prefiriendo la literalidad y la honestidad.
- El Deseo de Conectar: Existe el mito de que prefieren la soledad, pero la realidad es que sí desean relacionarse; el reto está en que no siempre saben cómo iniciar o mantener una «charla social» o manejar interacciones con muchas personas a la vez.
- Emociones profundas: Aunque a veces parezca que no expresan sus emociones de forma convencional, su mundo interno es rico y complejo.
Referentes que inspiran
La historia y la actualidad nos demuestran que esta condición es, a menudo, el motor de mentes brillantes. Figuras como Elon Musk, la activista Greta Thunberg y el actor Anthony Hopkins han demostrado que ver el mundo de manera diferente es una herramienta poderosa para el cambio, la evolución y el arte.
La inclusión real comienza cuando dejamos de exigir que todos se comuniquen igual y empezamos a aprender los «otros lenguajes de la mente».
Noticia Al Día / Arelys Munda
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