El precio dinámico impuesto por la FIFA, similar al de los billetes de avión, obligó a los aficionados a vaciarse los bolsillos si querían ver a su selección. La avaricia llega a su punto más álgido con el partido que todo el mundo desea ver en directo, la final de la Copa del Mundo entre España y Argentina que se disputa el domingo en Nueva York / Nueva Jersey.
No quedan muchas disponibles, pero las entradas más baratas que ofrece la FIFA, y que se encuentran en su página de reventa, tienen un precio mínimo de 7.992 dólares (casi 7.000 euros). Será la final de Mundial más cara de la historia.
El triple que en Qatar 2022
En SeatPick, un buscador y comparador de entradas para eventos en directo, aún se puede comprar alguna por 5.104 euros, pero no es lo normal. Algunas se elevan hasta 70.000 euros. Y subiendo. La mayoría de los portales de reventa cuentan con una buena reputación y son de fiar, pero si algún desconfiado prefiere comprarlas de ‘primera mano’ tiene que desembolsar, como mínimo, 10.990 dólares (unos 9.500 euros). Eso sí, quedan muy pocas y ya es complicado encontrar un par de asientos juntos.
Otra opción son las entradas de ‘hospitality’ de la FIFA, unos asientos VIP que cuentan con zonas reservadas, comida, bebida y la mejor visibilidad de todo el estadio. Los precios de esta experiencia se mueven entre 15.000 y 57.000 dólares (unos 13.000 y 50.000 euros). Una alternativa que, viendo el coste de las entradas normales, se puede ver con mejores ojos.
En la última -y única hasta este año- final que disputó España, en Sudáfrica 2010, los precios para el partido oscilaban entre 600 y 900 euros. Hace cuatro años, en Qatar 2022, un billete para la final costaba entre 207 y 1.615 euros. Son las cuantías de salida y, por supuesto, que aumentaron en la reventa, pero las entradas de la FIFA se vendían por un precio fijo. Con el sistema dinámico, cuestan el triple o más que en la última edición del torneo.
Los gastos adicionales
Además de la entrada, los aficionados que deseen ver el partido también deben buscar alojamiento, transporte para ir al estadio y vuelos si no se encuentran en Nueva York. Llegar al MetLife Stadium también es caro, los trenes oficiales cuestan 98 dólares. Los vuelos directos a la ciudad estadounidense se pùeden encontrar a más de 2.000 euros desde Madrid y más de 1.000 desde Barcelona.
El deporte rey también es un negocio. Un negocio multimillonario. Los precios dinámicos, las pausas de hidratación para colar anuncios publicitarios y el medio tiempo de 30 minutos que se verá en la final son claros ejemplos para mostrar en lo que se ha convertido el fútbol que, a este ritmo, se terminará llamando ‘soccer’.
El Periodico
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