El estruendo de los motores de los aviones Boeing C?17 Globemaster III y KC?135R Stratotanker ha dejado de vibrar sobre las pistas del Aeropuerto Internacional de Las Américas de Santo Domingo (AILA). La retirada completa de esta flota, que operaba desde una base logística provisional instalada en territorio dominicano, no simboliza el final de la Operación Southern Spear (Lanza del Sur). Por el contrario, marca su transición hacia una etapa más discreta, sofisticada y letal dentro de la arquitectura militar de la nueva dotrina estadounidense en el hemisferio occidental.
Anunciada oficialmente el 13 de noviembre de 2025 por el Secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, siguiendo directrices directas del Despacho Oval, Southern Spear nació con un mandato poco habitual en tiempos de paz formal, desarticular redes de narcoterrorismo, interrumpir corredores criminales transnacionales y reforzar la supremacía estratégica de Washington sobre el corredor marítimo del Mar Caribe.
El acuerdo que abrió el Caribe al despliegue de Estados Unidos
Para sostener un aparato logístico de semejante magnitud, el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) necesitaba terminales aéreas aliadas cercanas al teatro de operaciones. Ese punto de apoyo llegó el 26 de noviembre de 2025, cuando el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, autorizó el uso de áreas restringidas en la Base Aérea de San Isidro y en el AILA. Con esa decisión, la terminal civil dominicana quedó transformada de inmediato en una pieza más del dispositivo militar de primer orden del SOUTHCOM.
La autorización dominicana permitió que los aviones cisterna de la Duodécima Fuerza Aérea del Sur (AFSOUTH) operaran desde esta instalación, ubicada en un punto centrar del Mar Caribe, para abastecer en pleno vuelo a cazas, bombarderos estratégicos y aeronaves patrullaje marítimo y de vigilancia electrónica que saturaron el espacio aéreo del Mar Caribe durante semanas.
En los meses más intensos de la Operación Southern Spear, la base avanzada instalada en el AILA funcionó a la máxima capacidad, y es que desde ella aeronaves de apoyo logístico de la AFSOUTH , apoyadas en tierra por el 921.º Escuadrón de Respuesta a Contingencias, se turnaban en un puente aéreo continuo que alimentaba misiones paralelas y operaciones de interdicción que reconfiguraron el tablero geopolítico regional al inicio de 2026.
Este despliegue, sin precedentes en las últimas 3 décadas, evidenció la apuesta de la administración Trump por una política exterior más agresiva y orientada al control total del tráfico ilícito en la cuenca caribeña, como de la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, durante la ejecución de la Operación Resolución Absoluta.
A pesar de su impacto visual, la salida de las aeronaves de la AFSOUTH de República Dominicana no es un repliegue inesperado, sino un movimiento completamente alineado con los principios doctrinales del SOUTHCOM. Y es que ahora Southern Spear ha concluido su fase inicial de “Despliegue de Alta Intensidad y Choque Cinético”, para adentrarse ahora en un terreno más sutil: la “Guerra Algorítmica y Control Sostenido”.
La operación ha sido rediseñada alrededor de tres ejes principales
Dominio Naval Autónomo
La disuasión ya no depende de mantener aeronaves en aeródromos aliados. El peso recae ahora en grupos de ataque navales encabezados por el Grupo de Ataque del Portaaviones USS Gerald R. Ford (CSG-12), el más nuevo de los portaaviones y cabeza de la nueva clase Ford, que funciona como base de proyección de poder aéreo flotante, libre de negociaciones territoriales o fricciones diplomáticas.
Guerra Algorítmica y Flota Híbrida
La operación se ha desplazado hacia herramientas de inteligencia artificial y plataformas autónomas: drones de gran altitud Northrop Grumman MQ-4C Triton y embarcaciones robóticas de larga permanencia como los Saildrone Voyager que pueden vigilar rutas marítimas las 24 horas. Cada dato, cada anomalía y cada interceptación alimentan sistemas automatizados capaces de identificar amenazas sin desplegar miles de efectivos.
Postura “Over?the?Horizon” (Sobre el Horizonte)
Estados Unidos mantiene intacta la capacidad de atacar objetivos ubicados a cientos de kilómetros sin necesidad de presencia física en territorio dominicano. Vehículos aéreos de combate no tripulados (UCAVs) y aeronaves de largo alcance como los General Atomics MQ-9A Reaper o los cañoneros Lockheed Martin AC-130J Ghostrider permiten responder en minutos.
El desmantelamiento del campamento militar cercano a la pista 17?35 del AILA, que había generado debates intensos dentro de República Dominicana, reduce la presión política sobre el gobierno del presidente Abinader. Sin embargo, la señal geopolítica enviada por la Casa Blanca es inequívoca, el Caribe sigue siendo un eje de interés estratégico vital para la administración Trump.
La Lanza del Sur no se ha guardado, al contrario, opera ahora desde las sombras, con algoritmos silenciosos y plataformas invisibles para el ciudadano común.
lapatilla
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