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Mar Expósito rompe el cuento de la “Niña Buena” y canta lo que muchas mujeres callaron. Por Susan Villa

Con un videoclip inspirado en Caperucita Roja, la artista convierte los silencios heredados y los mandatos sociales en un himno pop de empoderamiento, libertad personal y voz propia.

Por Susan Villa

Mar Expósito atraviesa un momento decisivo en su carrera artística. Tras años vinculada a la música en directo y después de consolidar una trayectoria sobre los escenarios, la cantante presenta “Niña Buena”, un nuevo single con el que da un paso más en la construcción de una identidad musical propia, honesta y comprometida.

La canción, disponible en plataformas digitales desde el 19 de junio, llega después de temas como “Creo Mi Mundo” y “Orégano”, y aborda la necesidad de romper con los patrones heredados, los silencios familiares y las expectativas sociales que durante generaciones han condicionado especialmente a las mujeres. Con una producción pop de fuerte personalidad, realizada junto a Adrián Ghiardo, Mar Expósito convierte su voz en un mensaje directo de empoderamiento, libertad y autenticidad.

El proyecto se completa con un videoclip dirigido por Alessio Aliprandi, en el que el imaginario de Caperucita Roja sirve como metáfora de los cuentos aprendidos, los miedos transmitidos y la posibilidad de elegir un camino propio. La participación de su hija, Luna, aporta además una dimensión emocional y generacional a una canción que mira al pasado para transformarlo en fuerza, esperanza y futuro.

1- ¿Cómo fueron sus inicios en la música y en qué momento sintió que quería dedicarse profesionalmente a ella?

Desde pequeña siempre estuve vinculada a la música de alguna forma. En casa se escuchaba mucha copla y rumba, sobre todo, ya que mis padres son andaluces. Fui a un colegio religioso en el que cantábamos. Yo era muy vergonzosa y, en ese espacio, entre mis compañeras, me sentía segura. Con un amigo componíamos canciones.

A los 19 años me fui de casa y viajé a México, donde me desprendí de la vergüenza y compartí canciones propias. Luego, la vida me fue guiando y trayendo oportunidades. Desde hace diez años ofrezco conciertos de música soul, pop y rock, entre otros estilos, con diferentes formatos.

Mi faceta de bailarina me ha llevado a explorar otros espectáculos, como el Dinner Show. Desde el nacimiento de mi hija, en 2010, compaginaba mi pasión por la música con un trabajo en un restaurante. En 2020, con la llegada de la pandemia y siendo ya mi hija más mayor, me di cuenta de que era el momento de apostar a tope por la música, así que me hice autónoma. Desde hace seis años me dedico al 100 % y ofrezco una media de 120 conciertos al año en diferentes espacios.

2- A lo largo de su trayectoria, ¿cómo ha evolucionado su sonido y su forma de entender la música como artista?

Desde niña me gustó explorar diferentes estilos de música, más allá de lo que mi familia me ofrecía. En la época de mi adolescencia me interesé sobre todo por los sonidos de la música funky y rock. A los 20 años viajé a Kenia y México, donde pude escuchar y compartir sonidos tribales tocando djembé.

Pero el gran aprendizaje llegó cuando me puse a escoger canciones para mis actuaciones como solista, sintiéndome libre y conociendo mi voz a través de temas de artistas internacionales como Aretha Franklin, Ray Charles o Donna Summer, entre otros.

Actuar sobre todo por mi cuenta, como solista, en espacios en los que se rompe la pared entre público y artista, me ha llevado a conectar y a entender la psicología de la música. A veces, con una sola mirada puedo ver qué canción animará a esa persona, y conseguirlo me hace realmente feliz: me gusta servir.

Antes de comenzar un concierto me propongo elevar la vibración de la sala. Tengo que agradecer también esta capacidad a la época en la que trabajé como bailarina animadora en espectáculos de fiesta mayor, donde ofrecía toda mi energía animando al público, aunque en realidad por dentro estuviera en un momento complicado de mi vida.

Ahora me siento con la fuerza y, a la vez, con la experiencia de más de diez años en los escenarios para poner en práctica todo lo aprendido. Siento que tengo muchas cosas que expresar y aportar, y que estas experiencias convertidas en canciones pueden servir de inspiración para otras personas.

3- Su nuevo single, “Niña Buena”, habla de romper con patrones heredados y expectativas sociales. ¿Qué la inspiró personalmente a abordar este tema?

Vengo de un linaje de mujeres muy trabajadoras, mujeres que han trabajado en los campos de Andalucía, que han emigrado en busca de oportunidades y que han llevado adelante a sus familias, pero que también han aguantado mucho.

Desde niña he visto comportamientos machistas y agresores por parte de los hombres en mi familia, y mujeres sumisas que aguantan y callan el dolor de las otras por miedo a provocar más daño o a que se rompa su apariencia de familia “normal”. Yo soy la oveja negra, la que se enfrenta y a la que se excluye por ello.

Pero también soy madre, mi hija está en plena adolescencia y me doy cuenta de que solo mi propio ejemplo puede ayudar a que se rompa ese círculo. “Calladita estás más guapa” y “Me enseñaron a aguantar” son algunas de las frases de esta canción. Ahora “mi música va a hablar”.

4- En este proyecto ha trabajado junto al productor Adrián Ghiardo. ¿Cómo ha sido el proceso creativo en el estudio y qué ha aportado esta colaboración a su sonido?

Conocer a Adrián ha sido un regalo. Siento que todo en la vida llega cuando una está dispuesta a aprovecharlo. Desde el primer momento conectamos muy bien. Adrián es un gran músico multiinstrumentista y con la mente muy abierta.

Nuestro primer trabajo, “Creo mi mundo”, fue la prueba clara de que nos íbamos a entender. En él le propuse hacer una mezcla de pop con toques funky y violines árabes. Fue como si me leyera la mente.

Después del segundo trabajo, “Orégano”, en el que exploramos sonidos más ochenteros, llegamos a “Niña Buena” con la confianza de que, siguiendo ese instinto, iba a funcionar, así que nos relajamos y nos lo pasamos muy bien.

Tengo que agradecer también a mi compañero Shushu González, gran pianista y cantante, además de amigo, quien me ayudó con los primeros acordes para elaborar la demo que más tarde envié a Adrián. Otro regalito del cielo aquí en la tierra, capaz de escuchar y valorar mis locuras para que se transformen en canciones.

Ya en el estudio quise añadir la trompeta como elemento de fuerza, de llamada y de energía. Ha sido grabada personalmente por Adrián, quien además ha jugado con los sintetizadores analógicos, trayendo a la producción un aire orgánico y, a la vez, actual. Ha sido un proceso creativo verdaderamente divertido.

5- La canción tiene un mensaje muy claro de empoderamiento y autenticidad. ¿Qué le gustaría que el público se lleve al escucharla por primera vez?

Me gusta que el público se sienta libre de interpretar la canción y llevarla a su propio terreno, hacerla suya. Es cierto que el mensaje es claro y directo: denuncia el maltrato, de cualquier tipo, la represión y la complicidad de quien calla en lugar de ayudar. Pero el título “Niña Buena” además incluye a personas de cualquier género, ya que el síndrome de la niña buena influye en todas las personas dentro de la sociedad. Muchas veces nos hace sentir que tenemos que complacer y callar, cuando en realidad por dentro nuestra alma grita y quiere expresarse.

Eso sí, creo que lo más importante es dejar un mensaje positivo, aprender de las situaciones y decidir qué hacemos con ello. Por eso, “yo decido ir de frente, me quedo con mi gente”.

Eso es lo que en realidad deseo de corazón, que el público pueda sentirse parte de mi gente, que hagamos piña para construir una sociedad más libre y respetuosa.

6- El videoclip utiliza el imaginario de Caperucita Roja y cuenta incluso con la participación de su hija. ¿Qué significado tiene para usted esa parte visual y emocional del proyecto?

Los videoclips para mí son una parte muy importante del proyecto, una forma de contar la historia y transportar la música a otro nivel. En este caso, doy gracias por haber conectado con Alessio Aliprandi, el director, que me acompaña en esta aventura desde el primer single. Alessio viene del mundo del cine; es una persona alegre y con una mirada muy especial, capaz de ver la belleza en lo más cotidiano.

Junto a él elaboramos la historia de “Niña Buena” y dejamos una parte a la improvisación en cuanto a planos, para dejarnos guiar por el espacio y la intuición.

Yo tenía muy claro que el principio del videoclip tenía que ser la imagen a cámara lenta en la que corto un tronco con un hacha, como símbolo de ese corte en el patrón del linaje.

Mi hija, Luna, simboliza a la nueva generación de mujeres. Ella es mi motor en la vida, mi gran inspiración, además de una gran bailarina y actriz. Desde muy pequeña se ha formado en teatro musical y tiene claro que se quiere dedicar a ello, así que esta historia nos venía como anillo al dedo para incluirla en el proyecto.

Ha sido realmente emotivo contar con ella. Al inicio, Luna aparece como un personaje misterioso, cubierto con la capa de Caperucita Roja, que simboliza el cuento que nos han contado: lo que se supone que hemos de ser para ser unas niñas buenas. Poco a poco, durante la historia, veremos cómo ella se libera de esa capa y ocupa el lugar protagonista, culminando con una coreografía enérgica y alegre.

Me encanta trabajar en equipo y dar a cada persona su espacio en el proyecto. Junto a Eugènia Mur, trabajamos en la idea de la coreografía inspirada en el “Sand Dance”, una variante de claqué sobre suelo de arena.

El elenco de bailarines simboliza a la sociedad que observa y juzga. Al final del vídeo se suman a la decisión de ir de frente.

En el videoclip aparezco ejecutando acciones que generalmente se asocian a hombres, como cortar leña, usar herramientas o conducir un tractor.

Os invito a disfrutar de esta belleza de videoclip, que es casi como un cortometraje hecho canción.

7- Para terminar, ¿en qué nuevos proyectos está trabajando ahora mismo y cómo le gustaría que evolucionara su carrera en los próximos meses?

Desde el lanzamiento de mi primer single, “Creo mi Mundo”, me propuse componer un EP de cinco canciones, que será mi primer álbum de estudio. “Niña Buena” es el tercero, así que continúo creando esos dos temas que pronto verán la luz. Si todo va bien, hacia finales de este año 2026 estará completo.

Para entonces me propongo trabajar en un directo de presentación que englobe el espíritu de mis actuaciones, con energía, música en directo y mucha danza.

Paralelamente estoy trabajando en una canción junto al productor Adrián Ghiardo para presentar al Benidorm Fest. Tengo mucha ilusión y esperanza en ello, aunque sé que hay una parte que no depende de mí. Han sido muchas las personas que me han dicho que mis canciones suenan a Benidorm, así que… por algo será, ¿no?

Yo digo que puede ser el punto de inflexión en mi carrera. Una puerta hacia la nueva versión de Mar Expósito para llevar mi música al mundo y servir de inspiración. Con “Niña Buena”, Mar Expósito no solo presenta una nueva canción, sino una declaración de principios. Su música nace de la experiencia personal, pero busca conectar con todas aquellas personas que alguna vez sintieron que debían callar, complacer o esconder su verdad. Ahora, la artista mira hacia nuevos proyectos, entre ellos la creación de su primer EP y una posible candidatura al Benidorm Fest, con la ilusión de abrir una nueva etapa en la que su voz, su historia y su energía puedan llegar cada vez más lejos.

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