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Opinión: Sociedad norteamericana dividida y polarizada, Por Coromoto Díaz


La sociedad norteamericana está dividida y polarizada. La tónica de la campaña, y el resultado electoral, dan fe de ello.

No es primera vez. La esclavitud; la guerra civil; la segregación racial y la lucha por los derechos civiles; las protestas contra la guerra en Vietnam, y una larga lista de asuntos han dividido y enfrentado a los norteamericanos, quienes, aunque no siempre han sabido evitar la violencia, siempre han logrado evolucionar como sociedad, y emerger y avanzar como una sola nación de hombres libres. Y esta vez no será la excepción. Eso esperamos.

Es escandalosa la situación de hambre y desnutrición de millones de venezolanos pobres y vulnerables. Y es cruel y repugnante que el régimen de Maduro haga campaña electoral con alimentos de la ayuda humanitaria suministrada por organismos internacionales.

Estuve revisando y sino me equivoco hay en camino o ya fue concretada una alianza con FACTORES DE PODER, y veo muy bien dicho enlace, bueno sería estar activos en escribir opiniones comentarios y denuncias, de lo que pasa dentro de Venezuela y lo que afronta la diáspora…

*Lo que debemos aprender, No estamos jugando carritos.*

La primera gran lección es que las estructuras y las lógicas socialistas deben ser desmontadas de manera rápida y radical. Esa debe ser una tarea del mismo gobierno de Transición, así como organizar las elecciones libres; pero no esperar que el nuevo gobierno lo haga.

La misión de un gobierno transitorio no es la de diseñar “planes país” para colar a sus líderes en la siguiente fase. La mentira es una de las lógicas que soportan al socialismo y debe ser desmontada tajantemente con el ejemplo.

Las imposiciones generan divisiones y son siempre clave del fracaso. Lo sabemos los venezolanos con el G4, el Frente Amplio, la Mesa de la Unidad Democrática y todas sus otras mutaciones.

Otra lección profunda es que nuestras sociedades, en general, hoy demandan lo nuevo, lo original, lo auténticamente diferente. Frente a la corrupción, la transparencia; a la mediocridad, el profesionalismo; a la oscuridad, la luz; al socialismo, la libertad.

Para avanzar con éxito a un gobierno de Transición y, así, a la organización de elecciones presidenciales libres los honorables deben estar al frente. Para lograr cambios profundos ellos son claves y garantía de un cambio radical, de la esperada transformación genuina.

Un corrupto, ni en libertad, luchará contra la corrupción; un malamañoso nunca pierde su estilo; un infiltrado siempre entregará la causa al enemigo.

Nuestra lucha trasciende lo político y lo electoral, es una lucha cultural.

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