La idea de una transición política suele asociarse con rupturas abruptas, cambios inmediatos y desmontaje total del aparato autoritario. Politólogo Julio Urribarri: ¿Puede comenzar una transición con la estructura autoritaria intacta? El caso venezolano bajo la lupa comparada. Es lo más anhelado por la gente , por el pueblo que ha sido sometido durante casi tres décadas por una estructura de control, ubicándose en un escenario de incertidumbre, desesperación y ansiedad.
Sin embargo, la experiencia internacional muestra algo distinto: La mayoría de las transiciones democráticas no comienzan con una demolición del viejo régimen, sino con una convivencia tensa entre continuidad y cambio. Y es precisamente esa tensión la que hoy vuelve a colocar a Venezuela en el centro del debate.
TRANSICIONES QUE NACEN DENTRO DEL VIEJO ORDEN.
España, Chile, Brasil y varios países de Europa del éste iniciaron sus transiciones mientras buena parte de la estructura autoritaria seguía de pie. En esos casos los viejos aparatos – militares, judiciales, burocráticos – no desaparecieron de inmediato. Lo que cambió fue la relación de fuerzas dentro del régimen, la disposición a negociar y la capacidad de los actores democráticos para convertir aperturas parciales en reformas reales.
La lección es clara: la continuidad autoritaria no impide el inicio de una transición, pero tampoco la garantiza. Todo depende si esa estructura comienza a aceptar límites, pierde cohesión o permite la entrada a nuevos actores, como puede suceder en el caso Venezolano.
CUÁNDO LA CONTINUIDAD BLOQUEA EL CAMBIO?
También existen ejemplos donde la permanencia del aparato autoritario termina frustrando la apertura.
Egipto, Rusia, Nicaragua muestran como un régimen puede ceder en las formas, pero conserva el fondo del poder; otro escenario probable también puede representar el caso venezolano.
En estos casos, la transición se convierte en un espejismo: Hay elecciones, hay discursos de cambio, pero no hay la verdadera transformación institucional para hablar de la verdadera transición que se requiere para refundar el país y hablar de ingeniería electoral, ingeniería constitucional e institucional, referencia que hemos hecho en anteriores artículos.
Surge una pregunta clave: estaría dispuesta la estructura autoritaria a ceder poder real ?
VENEZUELA : APERTURA, TRANSICIÓN O REACOMODO??
En nuestro país, la estructura de poder sigue marcada por un aparato Estatal de control centralizado, fuerza de autoridad con autonomía y con la misma disposición de actuar de acuerdo a los requerimientos del AUTORITARISMO. Un sistema judicial alineado y redes clientelares que sostienen al régimen. Sin embargo, también se sienten señales de reacomodos: tensiones internas, presiones internacionales y reapertura parcial del espacio político y expectativas sociales de cambio.
El país parece entrar en lo que algunos colegas politólogos llaman » MOMENTO TRANSICIONAL» : un escenario donde el futuro está abierto y múltiples trayectorias pueden ser posibles. Pero se refleja una terrible realidad para quienes creemos en una verdadera transición que refunde el país. Un momento TRANSICIONAL, no es una transición – apenas el terreno donde esta podría – o no – comenzar.
EL PAPEL DECISIVO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.
La experiencia comparada muestra que ninguna transición avanza sin actores capaces de negociar, que representen y sostengan acuerdos. En Venezuela estás organizaciones enfrentan el reto de reconstruir su anclaje social, recuperar capacidad organizativa y actuar con vocación institucional en un entorno adverso.
Recientemente dicte una conferencia a dos organizaciones políticas fundamentales para el proceso de transición, Acción Democrática, su movimiento sindical y UNT con casi toda su dirigencia. Tuve la oportunidad de expresar algunos lineamientos a seguir para la implementación de una estructura interna que diseñe los aspectos más importantes que como instituciones políticas afrontarán en la mesa de diálogo que seguro se constituirá para esos efectos.
Los partidos políticos, a mi juicio, deben repensarse para asumir los retos que le plantea el Siglo XXI y la era digital. Sin partidos fuertes, la apertura puede convertirse en un simple reacomodo del poder.
Visto de esta manera, y la gran preocupación que nos asalta como venezolanos, a dos meses y medio del evento del 3 de Enero, es necesario formular otra pregunta que englobe esta preocupación:
Puede comenzar la transición con la estructura de poder autoritario intacta?
Si, puede comenzar, porque así han comenzado muchas transiciones.
Pero no puede avanzar sí la estructura autoritaria no empieza a ser limitada, erosionada o reformada.
La continuidad puede ser el punto de partida, pero no puede ser el punto de llegada.
Una lógica del AUTORITARISMO es no democratizar para permanecer en el poder , es decir sobrevivir políticamente, hay apertura en las inversiones y síntomas de recuperación de la economía , pero la apertura política es tibia y sin ningún deseo de cambio estructural.
La verdadera pregunta para el caso Venezolano no sería entonces, si la transición puede arrancar con el viejo aparato en pie, si no, si los actores políticos – dentro y fuera del poder serán capaces de transformar una apertura controlada o lo que denomino en el término nativo de mi autoría: ACCIÓN TRANSITORIA DE CONTROL ( ATC) en un verdadero proceso de cambio institucional real ?
Hasta mi próxima entrega..!!
Politólogo Julio Urribarri Fonseca
Doctor en Ciencia Política.
Profesor universitario.
Maracaibo , marzo de 2026.
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