La “opinión publicada” no es lo mismo que la opinión pública. No hay forma de que una horda fanatizada y un ejército de palangristas oculten la verdad. La conciencia no es un “fenómeno de masas”, es un proceso individual.
Si no eres venezolano, y si eres un zurdo de mierda (Chavista) es importante que conozcas, que el Helicoide no es sólo una cárcel.
El Helicoide, es el símbolo de terror de esa enfermedad del alma llamada «chavismo». Que marcó a Venezuela y los venezolanos y que hoy anuncian que será cerrado.
El Helicoide no sólo es una cárcel, es el lugar que el poder de la tiranía a través del aparato burocrático usa para imponer la bóveda del miedo.
Durante décadas, ha sido centro de represión, tortura y terror de la tiranía chavista en Venezuela, a través de los genocidas Hugo Chávez y el carnicero de Miraflores.
Para nosotros los venezolanos de bien, su nombre bastaba para callar conversaciones. La nefasta genocida y represora Delcy Rodríguez, quien ocupa el poder después de la extracción del tirano Nicolás Maduro, anunció por instrucciones del gobierno de los EEUU el cierre definitivo del centro de represión, advirtiendo que ese símbolo de tortura caerá, pero la historia no desaparecerá.
El Helicoide no nació como prisión, fue diseñado en los años 50 como un centro comercial y estacionamiento moderno para la época, nunca pudo cumplir ese fin.
Su estructura helicoidal termino siendo sede del ente torturador (SEBIN). Un proyecto de progreso convertido en herramienta de control.
Desde 2015, bajo la tiranía de Nicolás el carnicero, se volvió el núcleo del del aparato represivo chavista. Allí eran enviados quienes el poder quería quebrar, callar, y someter a los ciudadanos que pensaban diferente.
Encerraban a políticos opositores, activistas de derechos humanos, ciudadanos críticos, por el delito de pensar distinto, oponerse a la tiranía y por porte ilícito de cara.
Organismos internacionales denunciaron en su oportunidad centenares de casos que incluyen aislamiento extremo, uso del frío para quebrar la voluntad, uso de la luz 24 horas, palizas, electrocutamiento, lesiones graves, asfixia, colgamientos, violaciones, trato cruel e inhumano y degradante; en fin crímenes de lesa humanidad.
Hasta agosto del 2025 más de 25,000 detenciones políticas, 3,000 personas detenidas sin causa justa en el Helicoide y otros 10 centros más vinculados. La mayoría de estos detenidos estuvieron sin representación de abogados, sin juicio justo, sin información a sus familiares. Estoy no fue un error, fue todo un método de represión.
El Helicoide es una infraestructura de la tiranía, y de esa enfermedad del alma llamada chavismo. Un lugar transformado para generar miedo a los ciudadanos que denunciaban la tiranía, dentro de la cárcel y fuera de ella. Allí, conceptos cómo orden, control y obediencia dejaban de ser ideas abstractas y se volvían una imposición letal.
Era la bóveda del miedo, que el aparato represivo de la tiranía imponía con terror.
Cerrar un lugar así no clausura el pasado. Incluso, a veces lo vuelve más confuso. No necesitamos convertirlo en un centro de comercio o recreación. Necesitamos que no a los venezolanos ni a nadie en el mundo se le olvide que sucedió allí y quienes fueron sus protagonistas y mártires, para que no se repita.
La memoria quedará en los cuerpos de las víctimas, en sus familiares, en las generaciones heridas.
Estoy es una lección universal y filosófica, que demuestra que los regímenes autoritarios y las ideologías de izquierda, crean lugares que funcionan como mitos y que la impunidad es la norma. Mitos, que maltratan y subordinan al poder.
El Helicoide es uno de esos mitos. Un recordatorio permanente de que la tiranía y el chavismo a través del poder del Estado puede ser juez y verdugo al mismo tiempo.
Si nunca has vivido bajo un régimen así, pregúntate:
¿Sabías ésto sobre el aterrador Helicoide?
¿Se puede cerrar un edificio y borrar décadas de terror?
El Helicoide, que por años ha sido un centro de tortura y dolor, hoy lo imaginamos como un lugar de vida, comercio y libertad.
Gracias primeramente al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y al apoyo internacional.
Venezuela volverá a levantarse como una gran potencia. Que este edificio se convierta en un símbolo de libertad, para que cada persona que pase por allí recuerde que nunca más debemos vivir en opresión ni en cadenas. Que el pasado quede atrás y nazca un futuro libre de chavismo.
Gervis Medina
Abogado, criminólogo y escritor venezolano.
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