Mientras iniciaba su descenso bajo nubes oscuras sobre el Aeropuerto Internacional de Miami, era difícil percibir desde lejos que hubiera algún problema con el Boeing 767-300 que lucía el logotipo de la “sonrisa” de Amazon en su estabilizador vertical.
Sin embargo, a medida que el avión se acercaba a tocar tierra el domingo, algo claramente iba mal.
El avión parecía mantenerse suspendido en el aire —según mostraron videos publicados en redes sociales— y sobrepasó con creces la zona de aterrizaje habitual de la Pista 30. Pero incluso después de que dos de sus trenes de aterrizaje tocaran tierra, el tren trasero izquierdo continuó rebotando a lo largo de la pista.
Para cuando llegó al final de la pista, el avión aún se desplazaba a casi 130 millas por hora, según indicaron los datos de seguimiento de Flightradar24.
Cruzó a gran velocidad una pequeña zona de césped y luego atravesó una valla de malla metálica con alambre de cuchillas. Las barreras de hormigón, diseñadas para impedir el acceso de vehículos a la zona de seguridad, se desmoronaron cuando el avión —que pesaba más de 100 toneladas— se dirigió directamente hacia una carretera de cuatro carriles.
Tras cruzar el pavimento, la aeronave impactó contra varios vehículos —incluido uno que quedó volcado de costado y retorcido formando un arco similar al logotipo de la cola del avión— antes de deslizarse y detenerse envuelto en llamas, justo antes de llegar a un estacionamiento lleno de decenas de automóviles.
“¡El avión está en llamas!”, gritó poco después un miembro de los equipos de emergencia por radio. “¡Prepárense para la acción!”.
Al menos cinco personas murieron y otras cinco resultaron heridas, aunque todavía no está clara la ubicación de las víctimas durante el accidente ni el estado de los pilotos rescatados de la cabina. Se espera que la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) celebre una conferencia de prensa el lunes sobre su investigación.
La catástrofe obligó al aeropuerto de Miami a operar con solo dos de sus cuatro pistas habituales en una jornada de gran actividad por el Día del Trabajo, y planteó interrogantes sobre si las instalaciones necesitan mejores equipos para evitar que una aeronave que se sale de la pista abandone el recinto aeroportuario.
Esto es lo que sabemos hasta ahora sobre el incidente.
Así ocurrió el incidente
El avión de carga intentó aterrizar alrededor de las 2 p.m. (hora del este) del domingo en una pista de más de 9.000 pies de longitud. Sin embargo, la aeronave se elevó por encima de la trayectoria habitual de aproximación a la Pista 30 antes de descender para recuperar la posición correcta, según mostraron los datos de seguimiento de Flightradar24.
Los datos de seguimiento sugerían que el avión había atravesado una tormenta en formación al acercarse al aeropuerto, una de las varias tormentas repentinas registradas en la zona.
Durante el aterrizaje, la dirección del viento cambió repentinamente, según David Soucie, analista de seguridad de CNN y exinspector de seguridad de la FAA; esto generó un viento de cola para el vuelo 7598 que pudo haber dificultado la reducción de la velocidad.
“En ese punto, ganas velocidad en lugar de perderla”, señaló Soucie.
Los pilotos no informaron a los controladores aéreos sobre ningún problema con la aeronave antes del aterrizaje, según indicaron las grabaciones de audio del control de tráfico aéreo.
El avión aterrizó casi paralelo al suelo en lugar de realizar la maniobra estándar de “flare” (o enderezamiento), en la que el morro se eleva en el último instante para que el tren de aterrizaje trasero toque tierra primero, tal como mostraron videos publicados en redes sociales
bitlyanews
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