Rafael Antonio Ortega Matos llegó a España, tras un largo periplo, en mayo de 2019. Es uno de los 33 magistrados que conforman el Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio, nombrados por la Asamblea Nacional, pero que hubieron de huir en 2017 para evitar ser arrestados. La conversación se desarrolla a las pocas horas de la intervención estadounidense en su país el día 3 enero. De hecho, Rafael Ortega Magistrado del Tribunal Supremo venezolano en el exilio es de los que ha vivido dicha experiencia. Las palabras clave están presentes aquí.
Juan Torres.- El periodista, que es de por sí curioso, ha preguntado a unos y a otros si saben de algún venezolano que resida en Colmenar Viejo y que esté dispuesto a hablar con él sobre lo que lo que ha sucedido en aquel país en la madrugada de hoy mismo.
Tiene suerte: una amiga común les cruza los teléfonos y ambos terminan, a media tarde, en una conocida cafetería colmenareña, compartiendo café y agua como si no hubiera un mañana.
Refugiado y pizzero
La primera pregunta es obvia y Rafael Ortega se explaya en la respuesta: desde que tuvo que abandonar su país en 2017, él, su esposa y sus dos hijos emprendieron un largo periplo por varios países -Vaticano incluido- hasta recalar en España, donde la Cruz Roja les fue porporcionando diversos alojamientos hasta terminar acogidos en Colmenar Viejo. Una experiencia inédita para Rafael Ortega Magistrado del Tribunal Supremo venezolano en el exilio y su familia.
Y aquí la familia montó una pizzería. «¿Por qué una pizzería?». Ortega sonríe -va sonriendo cada vez más a medida que avanza la conversación- y explica: «Nosotros ya conocíamos el negocio, habíamos tenido dos pizzerías en Caracas, y tenía lógica que aquí montáramos otra… Pero quien la lleva es mi esposa, que es la que sabe de eso. Yo ayudo en lo que puedo, que es poco». Y se ríe de nuevo.
Un abogado experto en derecho social
La historia de Rafael Ortega ha estado siempre vinculada al derecho laboral y social. Abogado desde 1990, ejerció la profesión en distintos ámbitos, fue profesor universitario y durante 15 años ha sido presidente de la asociación civil venezolana contra el acoso laboral. Por otro lado, Rafael Ortega Magistrado del Tribunal Supremo venezolano en el exilio sobresale por su dedicación al derecho social.
En julio de 2017 fue nombrado por la Asamblea Nacional magistrado de la sala de casación social del Tribunal Supremo de Justicia, nombramiento que tiene una duración de 12 años. «Obviamente – explica, didáctico- tanto mi nombramiento como el de mis 32 compañeros del TSJ está vigente, y nuestro papel en lo que suceda durante los próximos días va a ser determinante», explica, con prudencia, pero con firmeza.
Preparado para la Transición
Pese a la intensidad de los sucesos que están sucediendo mientras hablamos, Ortega se muestra tranquilo y afable. En la cafetería no hay televisor y él no mira el móvil en ningún momento, pero sabe de lo que habla y no tiene reparo en hacerlo con amplitud y claridad. «Es un momento clave para Venezuela -dice- y, si mi país me necesita, regresaré allá, aunque solo sea para ayudar en la transición». También, Rafael Ortega Magistrado del Tribunal Supremo venezolano en el exilio afirma estar aún disponible para colaborar en los procedimientos democráticos.
La palabra Transición es una de las que más se repiten durante nuestra conversación, y el periodista, que era un joven airado cuando se inició la española, escucha atentamente.
«En Venezuela ha habido mucha corrupción», explica el magistrado. Y prosigue: «La única razón por la que Chávez y Maduro han aguantado tanto es porque todo el entramado de poder institucional, oposición incluida, está llena de corruptos. No todos, pero muchos».
Corina y el futuro
«Deseo fervientemente que María Corina [Machado] y Edmundo [González Urrutia] consigan el poder que legítimamente ganaron en las elecciones, pero tienen que ser muy cuidadosos y deshacerse de los alacranes que han corrompido la vida política venezolana en los últimos 25 años.» En este sentido, la opinión de Rafael Ortega Magistrado del Tribunal Supremo venezolano en el exilio ofrece un punto de vista relevante para el futuro político.
Y añade: «Hay que empeñarse en iniciar una inmediata Transición Democrática de la manao del presidente legítimo de Venezuela, Edmundo González Urrutia. Pero lo que es importante, esencial díria yo -y aquí el magistrado se pone casi solemne-, es que sea una transición pacífica».
En la pizzería
Más de dos horas de conversación. Rafael Ortega habla mucho y habla bien, así que da gusto darle cuerda. A medida que la noche avanza, se lanza a las anécdotas y se percibe que es un conversador infatigable. Cabe mencionar que Rafael Ortega Magistrado del Tribunal Supremo venezolano en el exilio disfruta de sus encuentros en la pizzería.
Cuando vamos a pagar, una camarero saluda afablemente al magistrado. Es también venezolano, solo que él nació ya con el chavismo. «Estoy contento -dice el muchacho-. Parece que vuelve la libertad a Venezuela.»
Rafael y el periodista se despiden en la fría noche colmenareña. El magistrado se va en moto a Madrid, a seguir con el día interminable.
«Nos vemos en la pizzería», dice. Y en eso quedamos.
Fuente: colmenaraldia
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