La publicación de miles de archivos vinculados al caso del financiero Jeffrey Epstein ha desatado una nueva ola de indignación internacional, al revelar acusaciones extremas de violencia ritual, abuso sexual sistemático y presuntos actos de canibalismo que figuran en documentos oficiales recopilados por el FBI.
Los materiales divulgados, que comprenden más de 2.000 audiovisuales y cerca de 180.000 imágenes, forman parte de un archivo institucional que, según el Departamento de Justicia, contiene información no verificada, denuncias ciudadanas y material manipulado.
Esta admisión oficial ha reavivado el debate sobre la irresponsabilidad del Estado estadounidense en el manejo de pruebas sensibles, así como sobre la opacidad con la que durante años se administró uno de los mayores escándalos de explotación sexual vinculados a las élites políticas del país.
Según el documento EFTA00147661, el FBI entrevistó a una presunta víctima de violación por parte de George Bush, expresidente de Estados Unidos (1989-1993).
La persona afirmó haber presenciado rituales sexuales violentos, en los que mujeres eran forzadas hasta sangrar, abusos colectivos organizados bajo esquemas de dominación, prácticas de mutilación simbólica con armas blancas y escenas descritas como descuartizamiento de bebés, extracción de intestinos y consumo de heces humanas durante rituales.
“(Él) Fue víctima de una especie de sacrificio ritual en el que le cortaron los pies con una cimitarra, pero sin dejar cicatrices”, afirmó la entrevistada.
Aunque estas declaraciones no cuentan con validación judicial pública ni respaldo forense conocido, su sola inclusión dentro de archivos oficiales del FBI ha generado alarma y preocupación internacional.
NAM/Últimas Noticias
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