“En Venezuela no hay casos de corrupción. En Venezuela existe un estado de corrupción total…” Rafael Simón Jiménez
Lo dicen los entendidos y lo padecemos todos: la crisis política en nuestro país se puso color de hormiga tras las presidenciales del 28 de julio de 2024. El CNE le dio la victoria a Nicolás Maduro, pero la oposición, a decir verdad, María Corina Machado, encumbró las actas que daban como ganador a Edmundo González. Ahí se prendió el ventilador de un conflicto profundo sobre quién tiene la legitimidad, con un rechazo internacional hacia quienes se atribuyeron la victoria que no juega carrito. El oficialismo se atrincheró con el TSJ, mientras el mundo entero pedía ver los papelitos, acta por acta. Los amigos de afuera, del régimen, como Brasil y Colombia, intentaron mediar, pero no hubo forma ni manera de acordar una transición, que, por lo demás, se perfilaba chucuta. Entre sanciones y presiones, el régimen, ahora transmutado en una suerte de interinato o “delcinato”, sigue mandando en todas las instituciones. Y en la calle, lo que hay es una sangría de agonizante: migración masiva, falta de fe en el futuro, una pobreza que galopa de la mano con la inflación y unos servicios públicos que dan ganas de llorar.
Todo este desastre lo anunció, que no es lo mismo que predecir, Carlos Andrés Pérez. Buscando en los archivos de RCTV, me topé con esa entrevista que le hizo Marcel Granier en Primer Plano. CAP fue clarito: si Hugo Chávez ganaba, Venezuela caía en una dictadura. “¿Cuál es la tragedia que usted avizora?”, le preguntó Marcel. Y Pérez soltó: “Una dictadura. Y nosotros sabemos lo que es una dictadura; no habrá ley, no habrá derecho de expresión, las cárceles se abrirán para quienes no estén de acuerdo con este gobierno…”. El hombre dijo la verdad en el momento más indicado, pero nadie le paró. Los venezolanos se encandilaron con el comandante y aquella promesa de acabar con la cuarta república. Al final, fue peor el remedio que la enfermedad. La profecía se cumplió, empezando por el cierre de RCTV, que ya lleva 19 años fuera del aire. Lo más grave es que se montó una estructura criminal, algo así como los pranes, que, si bien no es nuevo, se fortaleció con el chavismo. Allí los “luceros” suben a pranes si el jefe sale o lo matan en un “cambio de carro”. Fíjense que el 3 de enero sacaron a Maduro por una fuerza extranjera y Delcy tomó el mando bajo la tutela de Trump. A muchos no nos cuadró esa imposición gringa, con risas hacia los Rodríguez como si fueran de derecha, soltando presos a medias, sin libertad plena. Pero en medio de ese cuadro apareció Dinorah Figuera, la presidenta de la Asamblea de 2015, que viene supuestamente a poner orden donde los Rodríguez no cumplen las órdenes de los gringos.
Por eso le digo: Tome nota, Dinorah. Aplaudo que se mueva por la libertad de algunos presos políticos que están en esas mazmorras, aunque falten los de vieja data como los Guevara o los metropolitanos. Salen algunos, pero no todos.
Aquí el chavismo ha robado descaradamente usando la Constitución del 99 y la Ley de Expropiación como les da la gana. La ley exige declaración de utilidad pública, precio justo y pago en efectivo. Por otra parte, hay una diferencia abismal entre expropiar legalmente y confiscar a lo bravo sin pagar un medio. La Sala Constitucional dice que si no se llenan las formalidades, el Estado debe indemnizar por daños y perjuicios, pero a ellos les supo a nada y se siguen pasando por el Arco del Triunfo, principios establecidos en la jurisprudencia patria, como el asentado en Sentencia de la Sala Penal del TSJ del 05 de octubre de 2023, Expediente: Nro. E23-329, que versa sobre las formalidades sine cua nom en caso de expropiaciones. Así las cosas, desde 1999 vienen arrebatando fundos con el cuento del desarrollo endógeno. Estatizaron la CANTV, la Electricidad de Caracas, el petróleo, Cemex y Sidor. También han robado valiéndose de las figuras de las incautaciones, confiscaciones o el simple pillaje de empresas o inmuebles, amparados en causas penales sin sustento legal ni fáctico. Y en 2010, aquel famoso «¡Exprópiese!» contra comercios y edificios. Hoy lo que quedan son campos abandonados y empresas convertidas en chatarra. Y no olvide, Dinorah, que a usted misma le quitaron su casa y lo mismo le hicieron al empresario Kamel Salame, ni a usted ni a él se la ha devuelto, pese a tener sentencia absolutoria firme y una medida cautelar dictada por la CIDH. Imagínese Dinorah, que queda para los demás.
Usted, Dra. Dinorah, que es de Primero Justicia, marchó por la libertad de expresión en 2007 cuando RCTV fue cerrada. Por eso la invito a que pida la restauración de la señal y la devolución de los equipos que hoy usurpa TVes. No es solo RCTV; mire a El Nacional, con su sede asaltada y Miguel Henrique Otero en el exilio en España esperando justicia. La Corte IDH ya condenó a Venezuela en 2015 por el cierre del canal, ahí la sentencia, que cite con anterioridad, diciendo que hubo una desviación de poder para callar las críticas. Pero el TSJ dijo que ese fallo no se podía ejecutar. En esos pasillos de tribunales lo que se comenta es que hay una estructura delictiva, mafias que le aplican la ley al pendejo que no tiene plata. El Poder Judicial parece un guiso para cobrar comisiones y manipular expedientes; es lo que llamaban “La Banda de los Enanos”, reeditada en muchas bandas y banditas por doquier en los circuitos judiciales. Por eso los jueces no son autónomos, actúan por línea política o por el sobre por debajo de la mesa para perseguir a la oposición. Si usted me da una audiencia, yo le entrego un informe, pero no como la lista de Piñerúa Ordaz, sino con la verdad de un venezolano que ha denunciado esto siempre y que sabe, que usted, como yo, conocemos de Derechos Humanos, no en balde usted ha hecho esfuerzos por prepararse en esa materia, siendo condiscípula mía en algún que otro diplomado, aunque no me recuerde.
Lo otro, Dra. Dinorah, es que da pena ver líderes que llegan al poder de forma improvisada, sin equipo. Maquiavelo decía en El Príncipe que la imagen de un líder es la de sus ministros. Me preocupa ver en las mesas de negociación a personajes que nada tienen que ver con la oposición que soñamos. Falta integridad. Usted necesita rodearse de gente que comparta una visión y trabaje por el país, no por su bolsillo. Haga como hizo Juan Vicente Gómez, que aunque lo señalen por mil cosas, el hombre se rodeó de los mejores pensantes de Venezuela, un gabinete de altura. Por el bien de todos, tome nota de esto que le planteo.
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