Los dirigentes opositores condicionaron su respaldo al proceso de negociación con el gobierno venezolano a resultados concretos, mientras otros sectores de la oposición asumirán la representación en la mesa prevista para el 1 de agosto
A dos años de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, las diferencias dentro de la oposición venezolana quedaron expuestas ante el inicio de una nueva mesa de diálogo con el gobierno, en la que participará un sector opositor mientras María Corina Machado y Edmundo González Urrutia mantienen distancia del proceso.
En un comunicado conjunto, Machado y González Urrutia aseguraron que evaluarán la negociación «con base en logros concretos y verificables», entre ellos la recuperación de instituciones democráticas, la liberación de presos políticos y la definición de un cronograma electoral sin exclusiones.
La representación del oficialismo estará encabezada por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, mientras que por la oposición participará Dinorah Figuera, exdiputada opositora que regresó al país tras años de exilio con respaldo del Gobierno de Estados Unidos.
Figuera aún no ha confirmado quiénes serán los 10 delegados opositores que integrarán la mesa de negociación.
El politólogo Ricardo Sucre explicó a CNN que los sectores de Machado y Figuera actualmente compiten por la representación opositora, aunque no descartó que puedan complementarse en el futuro.
«Tal como se ha planteado, están compitiendo. La narrativa se ha construido en esos términos, vamos a ver si más adelante se complementan», señaló el analista.
Hasta ahora, no existe una confirmación pública de contactos entre Machado, González Urrutia y Figuera para coordinar posiciones sobre el proceso de diálogo.
Sucre consideró que el distanciamiento de Machado responde a la posición que mantiene dentro de la oposición, donde continúa reivindicando la victoria electoral de 2024, una afirmación que fue rechazada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que proclamó como ganador a Nicolás Maduro antes de su captura por Estados Unidos en enero.
Por su parte, el politólogo John Magdaleno afirmó que el gobierno logró identificar a un sector opositor dispuesto a ser reconocido como interlocutor, algo que no había ocurrido en procesos anteriores.
El analista señaló que el chavismo mantiene resistencia a una negociación encabezada por Machado, quien ha insistido en que debe liderar cualquier proceso de transición política.
Otros sectores opositores también han advertido sobre la importancia de incluirla. Henrique Capriles afirmó que una negociación que excluya a Machado y lo que representa estaría condenada al fracaso.
Mientras tanto, Figuera aseguró que Machado «es muy importante en este proceso» y afirmó que buscará convocar a todos los sectores democráticos a partir del 1 de agosto.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, también señaló recientemente que Machado puede tener un papel dentro de la negociación, al considerar que representa un sector importante de la sociedad venezolana.
Según Sucre, Machado enfrenta una tensión entre mantener su liderazgo dentro de la oposición y participar en un proceso donde tendría que compartir protagonismo con otros actores políticos.
La nueva ronda de diálogo genera expectativas de avances hacia una salida electoral, aunque persisten dudas sobre los acuerdos que puedan alcanzarse y sobre la inclusión de todos los sectores opositores.
El politólogo Magdaleno advirtió que todavía quedan pendientes aspectos fundamentales antes de hablar de una transición democrática, como la recuperación de libertades civiles, la libertad de prensa, el derecho a la reunión y la liberación de presos políticos.
Con información de CNN.


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