A los 65 años uno empieza a comprender que la vida no se mide por lo que se logró tener, se mide por los abrazos que todavía puedes dar y por los amigos que quedan cuando todo va a cambiar.
Aprendí que tener la razón, no siempre vale una discusión, porque hay batallas que se ganan, pero aún así dejan destrucción.
Aprendí que el tiempo pasa más rápido de lo que creí. Ayer soñaba con el futuro y hoy recuerdo lo que viví.
Descubrí que hay muchas cosas que parecían esenciales, que en realidad eran cargas innecesarias disfrasadas de ideales.
La juventud quiere velocidad, paro la madurez quiere paz, porque cuando el reloj avanza, reconoces lo que de verdad amas.
Ya no me impresiona el dinero, los títulos y el poder, me impresiona una persona que sabe agradecer.
Me impresiona una persona que es leal cuando no hay nada que ganar, me impresiona quién te llama porque quiere, no porque te va a necesitar.
He visto amores eternos que duran un verano y amistades silenciosas que me sostuvieron la mano.
He visto gente muy pobre, con riqueza en el corazón y gente llena de lujos que muere de soledad en una habitación.
Con el tiempo aprendí que el orgullo sale caro, que pedir perdón a tiempo evita varios naufragios.
También aprendí que cambiar no es traicionarte, es tener la inteligencia de corregir para avanzar.
Hay quiénes envejecen sin crecer de verdad, acumulando calendarios sin aprender a madurar.
Ya no busco aplausos ni la aprobación de los demás, porque la paz importante es aquella que encuentras al descansar.
Si pudiera darle un consejo al joven que un día fui, le diría; ama más despacio, vive más cerca de tí, no persigas tantas sombras, no sacrifiques tu paz, que al final de la jornada, ésto no regresa más.
Cuando llegue la noche del último atardecer, espero ser recordado más por amar y no por tener, porque después de tantos años de triunfos, perdidas y dolor, la única riqueza verdadera sigue siendo el Amor.
Está es la letra de una canción anónima que encontré en internet, con la que estoy totalmente de acuerdo, de hecho; le pedí a la inteligencia artificial que la mejorara y no pudo hacerlo.
Ésta letra contiene un mensaje profundo y fundamental para todo aquel que quiera librarse de la prisión mental que ha cautivado su vida dentro de la Matrix.
Miguel Ángel León R
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