Al día siguiente de la elección parlamentaria de mayo del año pasado, con vista a los resultados y dado que en lo personal había sido públicamente partidario de participar en la misma, aún a riesgo de desconocimiento del resultado, hice pública por esta vía mi decisión de abstenerme de opinar hasta el día de hoy respecto de la situación venezolana. Fue una suerte de año sabático.
Consciente estoy de que los sucesos del pasado enero impidieron que cumpliere cabalmente la decisión pero quiero creer que, dada la naturaleza y entidad de los mismos, alguna licencia se me permitiría.
Ayer concluyó mi abstención y hoy, formalmente, regreso al ruedo.
Debe iniciarse hoy en Caracas el diálogo entre dos sectores del país. Uno representado por la Asamblea Nacional en funciones y el otro por algunos factores -palabras de mr. Rubio, no mias- de la AN 2015.
Tienen ellos la tarea de presentarle al gobierno norteamericano -y entiendo que a los venezolanos, ni más faltaba- una hoja de ruta relativa a la reinstitucionalización del país, que le permita al primero cumplir debidamente las 3 fases que se ha propuesto para resolver la situación de nuestra tierra.
Quiero creer que tanto la señora Figuera como el señor Rodríguez, fueron debidamente instruidos por el departamento de Estado respecto de lo que aspiran y sus tiempos, los que difícilmente son los que otros esperan y promueven diariamente.
Sentarse en esa mesa sin conocer las pretensiones institucionales y temporales de quien funge como tutor de nuestro país, es una perdida de tiempo y un mecanismo generador de frustración.
Las líneas de actuación norteamericanas están escritas. Quien lo dude, busque el plan Pompeo de 2019 -primera administración Trump- y contrástelo con lo que ocurrirá. La diferencia es que, en aquella oportunidad era una suerte de sugerencia, ahora, visto lo acontecido a partir de enero, será una imposición.
En esa mesa se forzarán acuerdos que, probablemente, a todos los presentes y muchos ausentes no satisfarán pues cada uno aspirará que se cumplan sus exigencias maximalistas sin entender, no solo que se trata de llegar a transacciones, por una parte y por la otra, que todos los allí sentados y los que aspiraron a hacerlo están, como lo estamos todos los venezolanos, derrotados por la imposibilidad de consensuar salidas a nuestra crisis, antes de que se nos impusieran las mismas por las armas, esas que algunos que hoy se hacen los locos, pidieron que actuarán.
La tarea planteada debe concluir en diciembre, mes elegido para presentar la misma, tal como en alguna declaración inicial, la señora Figuera afirmó. Esperemos la hagan bien.
Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural
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