Opinión

China, Leopoldo y Bukele Por Francisco Poleo

Nayib Bukele, presidente de El Salvador, junto a su par chino Xi Jinping, en foto de archivo.

Una pequeña nación centroamericana conmocionó a la región. En un golpe de manos legal pero poco democrático, el partido de gobierno aprovechó su nueva mayoría parlamentaria para destituir de un plumazo a los magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo. Fue la última jugarreta autoritaria del salvadoreño Nayib Bukele. Como los de toga no le eran afines, decidió cambiarlos. Así de simple. La independencia democrática, bien gracias.

El presidente de El Salvador cultiva su imagen de bad boy. Un irreverente con cazadora de cuero, peinado engominado. Contestón, casi abusón, en Twitter. Dice ser de derecha, pero manda al carrizo a Washington mientras corteja a Beijing. Es incontestable que tiene el apoyo del pueblo salvadoreño, pero igual lo tenía Chávez, por dar un ejemplo entre miles. La deriva mandona de Bukele cobra un cariz aún más dramático cuando vemos quiénes son sus asesores. Al bad boy lo asesoran un grupo de venezolanos que tuvieron que abandonar su país por prácticas muy similares a las de su jefe.

Al frente de las operaciones en San Salvador hay dos caras, una pública y otra que se mueve tras bastidores. Tras el bukelazo contra los magistrados, las redes estallaron contra Lester Toledo, un exiliado político venezolano perteneciente a la cúpula de Voluntad Popular. Tras su salida de Venezuela, en donde era un dirigente de segunda fila, tuvo un polémico paso por Colombia antes de recalar en Centroamérica. Ahí se posiciona como asesor político de la presidencia gracias a su relación con el hermano de Nayib. Karim Bukele lo conecta con el palacio presidencial y juntos viajan constantemente a China, muchas veces en compañía de la embajadora de Beijing en San Salvador, según nos confirman fuentes cercanas.

Tras el presunto éxito en El Salvador, Toledo ahora enfila hacia España, en donde ha limado asperezas con Leopoldo López, el líder de su partido, exiliado en Madrid. Fuentes ibéricas informan que Lester se abre campo en el Partido Popular gracias a las conexiones de los López en ese partido, en donde el patriarca familiar ejerce como eurodiputado.

Pero los López tienen su ficha en El Salvador desde hace tiempo, independientemente de los asuntos profesionales de Toledo. Dos fuentes, una cercana a Voluntad Popular y otra a la familia López, confirman a Zeta que Nayib y Leopoldo comparten madrina para sus hijos. Sara Hanna Georges, comadre y mano derecha de los López Tintori, también tiene en los vástagos de Bukele a uno de sus ahijados.

Intríngulis personales aparte, lo determinante es la conexión entre el régimen chino y un sector de la oposición venezolana tan importante como el círculo más íntimo de Leopoldo López, auténtico poder detrás del trono de la presidencia encargada. Esto no ha caído nada bien en la administración de Joe Biden, que se ha puesto como prioridad geopolítica frenar a China. En conversaciones con líderes políticos de la alternativa democrática, Washington ha sido claro en que no tolerará esta ambigüedad.

Leopoldo López, que no duerme pensando en la gloria política, puede perderlo todo si no le pone un freno a los negocios de sus íntimos. Caer en la mala con el Tío Sam sería su sentencia. Se hacen negocios o se hace política.

Fuente: https://revistazeta.net/2021/05/03/china-leopoldo-y-bukele/

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