Lo sucedido con la puesta en marcha de las mesas, Asamblea Nacional 2015 y la del 2026, refleja este dicho popular y los Estados Unidos utilizó un solo tiro, unificando dos parlamentos en uno, y junto a ello las grandes decisiones de estas instancias, lo que algunos llaman pragmatismo geopolítico. La coexistencia de dos instituciones que se reclaman como Asamblea Nacional es el producto de la crisis institucional que vive Venezuela. Las funciones de un parlamento son nombrar rectores tanto del CNE, TSJ, Poder Ciudadano, aprobar las salidas del presidente de la República, las misiones militares internacionales y muchas otras series de responsabilidades.
Con la activación de esta mesa institucional, se podría decir que la actual Asamblea Nacional quedó relegada a un parlamento meramente administrativo, tanto que si revisamos la declaración del diputado Pablo Pérez, donde denunció que la Asamblea tiene más de tres meses que no sesiona, y junto a ellos las comisiones parlamentarias; es más, la información que se maneja es que les van a revisar los sueldos y algunas prerrogativas.
Esto, en palabras más o menos, significa: ¡orden atrás! Quedan atrás los acuerdos de cúpulas de partidos que utilizan estas instituciones para repartición del poder, donde los beneficiarios son el Gobierno y los enchufados, algunos llamados opositores.
Carlos Labrador
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