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Dormir consolida la memoria: el cerebro procesa durante el sueño lo aprehendido en el día

En la fase no REM el cerebro realiza un primer filtrado de la información. “El cerebro selecciona los recuerdos que va a tratar de consolidar, los que va a tratar de olvidar y pasa todo lo que está en el corto plazo al largo plazo”, detalla especialista.

La neuropsicóloga Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología en Adultos de Fleni, en el barrio de Belgrano, Buenos Aires, destacó la importancia del sueño en los procesos de memoria y alertó sobre las consecuencias del descanso insuficiente o fragmentado en el funcionamiento cerebral.

En una entrevista a través de Infobae en Vivo, la especialista sostuvo que el sueño no solo es un período de reposo, sino una etapa activa en la que el cerebro reorganiza y consolida la información adquirida durante el día. “Dormir es entrenar la memoria”, afirmó, al explicar que “el momento del día en el que el cerebro más trabaja en recordar no es cuando estamos estudiando, sino cuando estamos durmiendo”.

Crivelli describió que el sueño se compone de dos grandes fases que se alternan en ciclos durante la noche: el sueño no REM, de ondas lentas, y el sueño REM, caracterizado por movimientos oculares rápidos. “Se alternan en ciclos de cuatro a seis durante toda la noche”, precisó.

Según explicó, en la fase no REM el cerebro realiza un primer filtrado de la información: “El cerebro selecciona los recuerdos que va a tratar de consolidar, los que va a tratar de olvidar y pasa todo lo que está en el corto plazo al largo plazo”. En ese proceso, detalló, el hipocampo funciona como un sistema de almacenamiento temporal. “El corto plazo se guarda en el hipocampo, que es como un pendrive; se llena durante el día y a la noche se descarga a la corteza”.

La especialista advirtió en Infobae que cuando el sueño es fragmentado o insuficiente, ese mecanismo de consolidación se interrumpe y la memoria se ve afectada. En la fase REM, agregó, ocurre una reorganización más profunda de la información: “Empieza la conexión sináptica y la poda sináptica: aparecen conexiones nuevas entre las neuronas y se borran aquellas que no sirven”.

Crivelli también subrayó el rol del sueño en procesos de limpieza cerebral, vinculados a la eliminación de sustancias como las proteínas tau y amiloide, asociadas a enfermedades neurodegenerativas. En esa línea, destacó que la calidad del descanso tiene impacto en la salud cognitiva a largo plazo.

Dormimos un tercio de nuestra vida”, recordó, y explicó que los recuerdos con mayor carga emocional o relevancia atencional tienen más probabilidades de consolidarse: “Aquellas cosas que fueron marcadas durante el día como significativas para nosotros son las que después coinciden con las que queremos recordar”.

La neuropsicóloga fue enfática al referirse a la privación de sueño. “Si dormís menos de cinco horas, es lo mismo que si no hubieses dormido nada en términos de memoria”, señaló, y advirtió que la llamada “deuda de sueño” no se compensa fácilmente. “El proceso de memoria necesita que estén las dos fases juntas, una después de la otra”.

En cuanto a las recomendaciones generales, indicó que el mínimo funcional para el cerebro es de aproximadamente seis horas y media de descanso. Sin embargo, las necesidades varían según la edad: entre siete y ocho horas en adolescentes y alrededor de siete horas en adultos. Por otra parte, los niños requieren entre nueve y once horas.

Crivelli también mencionó la influencia de los ritmos circadianos y sugirió adaptar rutinas, especialmente en adolescentes, para mejorar el rendimiento cognitivo. Además, advirtió que ciertos hábitos, como el consumo de azúcar antes de dormir, pueden interferir con la conciliación del sueño al activar el metabolismo.

Por último, citó evidencia científica que vincula la falta de sueño sostenida con el deterioro cognitivo. Mencionó un estudio publicado en 2021 en la revista Science, realizado durante tres décadas. Según el estudio, las personas que dormían menos de seis horas presentaban un 30% más de probabilidades de desarrollar demencia.

La mente sana en cuerpo sano y el cerebro es parte de nuestro cuerpo”, concluyó Crivelli, al remarcar la necesidad de abordar la salud de forma integral y reconocer el papel central del sueño en el bienestar general.

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