La licencia excluye cualquier transacción vinculada con personas o entidades ubicadas o controladas por Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba, así como operaciones con buques bloqueados o compañías organizadas bajo leyes de Venezuela o Estados Unidos que estén asociadas con empresas de la República Popular China
El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alivió de forma amplia las sanciones a la industria petrolera de Venezuela este jueves, con el objetivo de expandir la producción de crudo en el país sudamericano tras el derrocamiento y captura del mandatario Nicolás Maduro a inicios de mes.
El Departamento del Tesoro autorizó, mediante una licencia general, transacciones que involucren al Gobierno venezolano y a la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) que sean “ordinariamente incidentales y necesarias” para el levantamiento, exportación, reexportación, venta, suministro, almacenamiento, comercialización, compra, entrega o transporte de petróleo de origen venezolano, incluida su refinación por entidades estadounidenses establecidas, reporta Reuters.
La emisión de esta licencia representa un giro frente a la estrategia previa de otorgar exenciones individuales a empresas interesadas en operar en Venezuela. En 2019, durante el primer mandato de Trump, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) había designado a toda la industria energética venezolana como sujeta a sanciones, luego de la reelección de Maduro, proceso que Washington desconoció.
La nueva autorización establece límites: no permite condiciones de pago que no sean comercialmente razonables, canjes de deuda, pagos en oro ni operaciones denominadas en monedas digitales. Asimismo, excluye cualquier transacción vinculada con personas o entidades ubicadas o controladas por Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba, así como operaciones con buques bloqueados o compañías organizadas bajo leyes de Venezuela o Estados Unidos que estén asociadas con empresas de la República Popular China.
En paralelo, varias petroleras y proveedoras de servicios energéticos —entre ellas Chevron, Repsol, ENI y la refinadora india Reliance Industries— habían solicitado en semanas recientes licencias para ampliar producción o exportaciones desde Venezuela, país miembro de la Opep. Fuentes citadas señalaron que el elevado número de solicitudes individuales había ralentizado los planes de expansión e inversión.
La decisión de la Ofac coincidió con la aprobación en la Asamblea Nacional venezolana de una reforma más amplia de la principal ley petrolera, normativa que se prevé otorgue mayor autonomía a productores privados en empresas mixtas o bajo nuevos contratos para operar proyectos y comercializar crudo. El instrumento también formaliza un modelo de producción compartida que había comenzado a aplicarse en años recientes.
Tras la captura de Maduro, la administración estadounidense impulsa un plan de reconstrucción de 100.000 millones de dólares para la industria petrolera venezolana y ha manifestado su intención de gestionar las ventas de petróleo de manera indefinida. Como parte de estas acciones, Washington y Caracas habrían alcanzado en enero un acuerdo inicial de 2.000 millones de dólares para exportar crudo venezolano, incluso hacia refinerías en territorio estadounidense.
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