Opinión

El cambio de Leopoldo López Opinión por @NituPerez

DE «LA SALIDA» AL COGOBIERNO

A inicios del 2014 Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado promovieron lo que en Venezuela conocimos como “La Salida” –una exhortación a los ciudadanos para protestar en las calles contra el régimen de Nicolás Maduro. 

El país sufría ya desabastecimiento de alimentos, medicinas y una altísima inflación. Pero además de esto, la inseguridad había llegado a niveles insoportables. 

El Día de Reyes de aquel año, la artista y ex reina de belleza, Mónica Spear y su pareja Thomas Henry Berry, fueron cruelmente asesinados víctimas de un asalto –en plena carretera– cuando regresaban a Caracas luego de pasar las navidades en el interior del país. La pequeña hija de ambos, de apenas 5 años, resultó herida levemente.

Fue este suceso –junto con el intento de abuso sexual en contra de una joven estudiante en el estado Táchira– lo que detonó la conmoción social y provocó el inicio de manifestaciones estudiantiles en Caracas, Mérida, Zulia y Falcón.

Cada jornada, realizada durante las dos primeras semanas de febrero, sumaba a más y más asistentes, quienes se manifestaban –como ahora– contra la detención de estudiantes.

El 12 de Febrero, Día de la Juventud en Venezuela, 25 ciudades del país atendieron al llamado de “La Salida”. En Caracas, una inmensa marcha se dirigió hacia la Fiscalía General. A la cabeza, Leopoldo López.  

La manifestación transcurrió de forma pacifica hasta que, finalizando el evento, grupos armados oficialistas conocidos como “colectivos”, desataron la violencia que terminó arrojando un saldo de tres muertos.

López fue señalado por el régimen como el responsable de los hechos, fue librada una orden de captura en su contra y acabó entregándose a los pocos días.

María Corina Machado, fue despojada de su curul como diputada y al año, el Alcalde Mayor Antonio Ledezma, fue encarcelado también.

Seis años han transcurrido desde que se llamó a “La Salida” y desde entonces, Maduro ha profundizado la represión frente a cada una de las  manifestaciones de descontento popular que constantemente se producen en el país por la falta de todo. En la nación con las mayores reservas de petróleo del mundo, falta hasta la gasolina.

Curiosamente, dos de los tres actores políticos antes mencionados mantienen el espíritu del movimiento “La Salida” y rechazan la inaceptable transición planteada el 30 de abril de 2019.

Al momento de reaparecer en público, Leopoldo López dejó claramente establecida la diferencia de criterios con sus otrora compañeros de lucha.

En su declaración desde Madrid, López planteó la necesidad de contar con sectores del chavismo, como “toda transición”.

Tal afirmación es condenable tanto por historia y doctrina como por ética.

Veamos:

En primer lugar, es falso que toda transición implique coexistir con el poder del cual se sale. En octubre de 1945, por ejemplo, no hubo transición con medinistas participantes sino con altos oficiales que para ese momento no habían sido señalados por delitos. Tampoco gritaban consignas ni se adherían a ideología o corriente partidista alguna sino a la de ellos mismos, como poco después se demostró.

El rol de desalojados del poder en una transición depende de la decisión final asumida por ellos: si son quienes acaban con el régimen, podrían ser coprotagonistas de la transición. Pero si el desalojo o cambio se da a pesar de ellos, no es lógico que participen en transición alguna.

Aplicado a la Venezuela de hoy, la única manera en la cual los chavistas pueden participar en una transición es si ellos mismos dan el golpe. Pero si, por el contrario, son la piedra de tranca para conseguir el cambio y protegen a las autoridades cuestionadas, es inadmisible sentarlos a cogobernar, así sea unos meses.

Revisando la historia, observamos que, en la transición española, si bien el franquismo no depuso a Franco, sí se inmoló cual bonzo y abrió las compuertas del cambio desde las Cortes. Ellos mismos dieron un golpe de timón y la nave fue hábilmente capitaneada por Adolfo Suárez y S.M. El Rey don Juan Carlos I.

Así que, para aceptar a algunos personeros chavistas en la transición, tendrían que ser ellos quienes dieran el golpe que deponga a Maduro o al menos se inmolen para abrir las compuertas del cambio.

¿Es ese el caso? No lo vemos.

Volviendo a Venezuela y a la más reciente transición, comparar a Larrazábal con los altos personeros chavistas comporta una dificultad ética tremenda: Wolfgang era un militar de carrera inobjetable. Estos –los chavistas que gritan “patria, socialismo o muerte”– son criminales reconocidos y buscados por todo el mundo.

Entendemos que en la cárcel se tenga que convivir con el alto malandraje para sobrevivir, pero no creemos que los venezolanos hayan pasado todo tipo de vicisitudes para finalmente entenderse con Pablo Escobar, Popeye, los hermanos Ochoa y el Chapo Guzmán.

El asunto es sencillo: el criminal no se retira, no se inmola. El criminal siempre busca la vuelta para preservar su interés delictivo incólume. El suyo y el de sus cómplices.

Finalmente habría que preguntarse: ¿la propuesta de Leopoldo López a quién beneficia?¿a los capitales corruptos que saquearon a la nación?

Si lo importante para López es que salga solamente Maduro y aceptamos un cogobierno con su entorno, se producirá la continuidad de todo lo que queremos erradicar.

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