El detonante fue el mensaje de una clienta que, a los pocos días de realizado un cambio de look con el que inicialmente manifestó estar encantada, le solicitó oscurecer el cabello argumentando que a su novio no le había gustado el resultado porque la hacía ver «muy pálida». Al enterarse de que el procedimiento tendría un costo adicional porque no aplicaba como un error técnico, la joven intentó presionar al profesional para que lo asumiera como una garantía.
Una conversación de WhatsApp publicada en redes sociales por el estilista venezolano, Francisco Vegas, especialista en tonos rubios, encendió el debate en las plataformas digitales sobre los límites de las garantías en el trabajo estético y el peso de las opiniones ajenas en la seguridad de las mujeres.
El detonante fue el mensaje de una clienta que, a los pocos días de realizado un cambio de look con el que inicialmente manifestó estar encantada, le solicitó oscurecer el cabello argumentando que a su novio no le había gustado el resultado porque la hacía ver «muy pálida». Al enterarse de que el procedimiento tendría un costo adicional porque no aplicaba como un error técnico, la joven intentó presionar al profesional para que lo asumiera como una garantía.
Ante la insistencia, la situación se escaló cuando el novio de la joven intervino directamente en el chat. Según se observa en las capturas de pantalla compartida, el hombre le escribió al estilista: «Hola mi pana, soy el novio de Luci, será que le puedes hacer lo que te pide porque no me gusta como se ve» . Tras recibir una respuesta firme del profesional defendiendo su impecable ejecución técnica, el hombre subió el tono del reclamo exigiendo el cambio sin costo o amenazando con ir personalmente al establecimiento: «No me gusta así, hazlo o yo iré hasta tu salón»


A la par de los mensajes, el estilista publicó una extensa y aplaudida reflexión en la que desglosó detalladamente cuáles son las condiciones reales en las que un salón debe asumir un trabajo bajo garantía, situaciones como alteraciones evidentes del color en los primeros días o fallas en los procedimientos químicos aplicados.
«Un trabajo de color no entra en garantía porque al novio, al esposo, a la amiga, a la mamá o a la vecina no le haya gustado. La garantía existe cuando hay un error técnico atribuible al profesional, no cuando cambian los gustos o las opiniones externas» , sentenció el especialista


Un llamado al amor propio
Más allá del conflicto comercial, la publicación se viralizó rápidamente debido al mensaje de empoderamiento que el estilista dedicó a su clienta ya sus seguidoras, invitando a las mujeres a no subordinar su identidad ni su felicidad a la aprobación de terceros.
«Mujer, aprende a escuchar tu propia voz antes que la de los demás. Si te miraste al espejo y te sentiste hermosa, no permitas que la aprobación de otra persona tenga más peso que tu propia felicidad. Tu cabello es tuyo. Tu imagen es tuya. Tu identidad es tuya» , concluyó el estilista, cuyo posteo ya acumula millas de reacciones y comentarios que respaldan su postura tanto profesional como personal.
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