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«El motor» Por Aylen Bucobo

“El propósito de la vida es llevar una vida con propósito”

¿Cuál es tu propósito de vida? Te has cuestionado tu proyecto, misión o norte en este mundo. Caminas hacia lo que realmente deseas. Estás donde realmente quieres estar. Ves lo que tus ojos realmente quieren ver. Si no es así, te invito a que encuentres ese camino.

Muchos pueden pensar que el propósito de vida es vivirla, vivir las experiencias al máximo, aprender y disfrutar lo más que se pueda para llegar sin miedo y con plenitud a nuevas vivencias.

Un propósito de vida es un motor interno que tiene que ver con tus valores y en la forma que impactan con tu entorno. Esto implica contar con un sentido de la dirección en la que podamos desarrollar las cosas que anhelamos vivir, pero no se reduce sólo a nuestras aspiraciones, sino que va más allá.

Es un trabajo que desarrollamos en pro de lo que creemos, por tanto, con el tiempo puede ser modificable. Incluso, puede cambiar muchas veces.

Los propósitos de vida pueden ser ideales por los cuales luchamos para cambiar algo en lo que creemos. Pueden ser desafíos o recompensas alcanzadas y ganadas por algún esfuerzo emprendido. Otros pueden ser, estudiar, desarrollar una carrera, casarse o tener una familia.

Dependiendo de la edad y la etapa en la que estemos viviendo, se establecen los propósitos de vida. La épocas pasadas, las experiencias vividas y la visión del presente y futuro determinan cuál es el camino que en corto, mediano o largo plazo queremos recorrer.

De hecho, no consiste sólo en plantearnos una meta. Va mucho más allá, es la fuerza, la luz interna y la energía de nuestra existencia para levantarnos, activarnos, trabajar, luchar, hacer y buscar.

El propósito de vida nos da sentido a lo que somos, a lo que esperamos, a lo que soñamos y anhelamos, porque nos da la voluntad para ir y luchar por lo que queremos.

Cuando afrontamos los cambios y los asumimos como algo positivo, esto nos lleva a reformularnos los propósitos vitales y gracias a ellos, podemos contar con salvavidas para seguir el rumbo, así como conseguir esa energía interna para avivar nuevas motivaciones y esperanzas.

Cuando pensamos que todo está perdido o que nos quedamos sin fuerzas para seguir, los propósitos de vida cambian, porque ya no es lo mismo, porque ya no nos sentimos igual, porque se nos abrió un mundo que no veíamos y un abanico de posibilidades y aprendizajes que no habíamos vivido.

Gracias a esos propósitos de vida podemos seguir caminando hacia adelante, porque nos sirvieron de salvavidas, de apoyo, de motivación, de yo sí puedo, de vamos que se puede, de que todo pasa para algo mejor…

Quedarnos en nuestra zona de confort está bien, pero allí no siempre se encuentran nuestros propósitos de vida, puesto que la rutina es a veces enemiga al momento de crear una vida significativa, por tanto, es bueno reinventarnos y hacer cosas nuevas que nos gusten y apasionen.

Cuestiónate, proyéctate y trata de verte en el tiempo, con lo esperas y deseas vivir. No te cierres a las oportunidades que la vida te presente. Al contrario, aprovéchalas y siempre trázate caminos creíbles, reales y posibles de caminar.

Busca tu propósito de vida y lo encontrarás.

Escrito por Aylen Bucobo / En todas las Redes Sociales @aylenbucobo

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