“La actitud es el pincel con el que la mente colorea nuestra vida, y somos nosotros quienes elegimos los colores”
La vida es del color que tú la pintes. Es del color que tú la colorees. Es del matiz que tú le coloques. Es como tú la configures y la creas. Es como tú la desees vivir, ver, oler, sentir y pensar.
Sí, la vida es como tú la quieras dibujar, no es como los demás la quieran pintar. Es tu actitud la que pone el color que te plazca, que te nazca, que te de bienestar. Porque tu actitud es tu mejor pincel, el que pone las tonalidades a tus días, a tu entorno.
Tu actitud es la que diseña tus días, es la que los pinta con sonrisas si así lo deseas o, al contrario, que se despinten de amargura, pues eres tú misma (o) la que hace tus días grises, si permites que la oscuridad de otros te toque.
Sí, aunque hay días oscuros, con problemas y situaciones malas que superar y solventar. Esto simplemente nos recuerda que somos vulnerables, que tenemos sentimientos, que podemos ser frágiles como todos los demás.
Siempre se puede seguir adelante, a pesar de que te caigas, te derrumbes, te sientas débil, siempre puedes levantarte, ponerte de pie y continuar.
Si vives un día malo, si ves sobre ti una nube gris, si sientes que todo te sale mal, respira profundo. Recuerda que todo pasa. Así que, saca esa fuerza que tienes en tu interior y demuéstrate a ti misma (o) que sí lo puedes lograr, que sí puedes salir adelante y ser más fuerte.
Hazlo por ti, no por los demás, sino por ti. Porque te lo mereces, porque tienes un buen corazón y hermosos sentimientos. Eres una buena persona, que al igual que todos, puede equivocarse, tropezar y tener días malos, agotadores y que te dejan sin palabras.
Recuerda que los juicios, las opiniones destructivas o las interpretaciones de los demás, no definen para nada la persona que eres. Ten presente, que nadie tiene derecho de juzgar a nadie, porque nadie es más que nadie y, sólo tú decides a quién o a quiénes les permites opinar en tu vida, en tus decisiones o cualquier cosa que hagas.
¡Vamos! ¡Ánimo! Hay una gama de colores hermosos con los que puedes pintar tus días. Toma tu pincel que es tu actitud y empieza a colorear. Cuando cambias de actitud, todo a tu alrededor deja de ser abstracto, tu entorno cambia y comienzas a ver lo bonito de la vida.
Elije tu circulo, tus amistades y personas cercanas, no te llenes solo de blancos y negros, ponle color a tu vida. Las personas grises no hacen bien, son los pesimistas y negativos, son conocidos como “personas de corazones tormenta”.
Recuerda que no podemos cargar a cuesta la cruz de los demás. Cada quien debe tomar su propia cruz y andar. Todos somos capaces de cargar el peso nuestra propia cruz y de poder solucionar nuestras situaciones particulares.
Incluso, todos somos capaces de poder tomar las riendas de nuestros problemas y buscar soluciones, tomar decisiones y seguir adelante con nuestras vidas.
Acepto y asumo que soy de las personas que siempre busco evitar el sufrimiento, porque me declaro una persona que a diario decide vivir feliz y en paz, a pesar de lo que sea. Por tanto, aunque sé que no estoy libre de sufrir, también sé que puedo elegir hasta cuándo sufrir, hasta dónde permito que el sufrimiento forme parte de mí. Es decir, yo decido el tiempo que me permito sufrir, obviamente siempre que pueda controlarlo.
Sirve de sugerencia trabajar a diario por las realidades personales, porque así tengamos a nuestro lado seres amados que nos ayudan con su compañía y palabras a sobrellevar ciertas situaciones, es nuestra labor e incluso, responsabilidad asumir lo que nos daña y solucionarlo.
No olvides, que todos tenemos derecho a pintar del color que nos guste nuestro camino, pues también podemos pintar nuestra cotidianidad.
Ten en cuenta que la buena actitud es una de tus mejores armas para poder vivir cada día en paz. También tu inteligencia emocional y relacional. Son recursos que nos ayudan a hacer frente a la adversidad y coadyuvan a interpretar la realidad.
Ponte etiquetas que te motiven y levanten el ánimo: soy capaz, soy fuerte, puedo con esto y más, todo tiene un lado positivo, siempre lo que pasa es lo mejor, los cambios son buenos porque aprendo…
Nunca me cansaré de invitarte a vivir en resiliencia porque es lo que nos da la capacidad de ver en los problemas un aprendizaje, una oportunidad. Es lo que nos da el poder dominar nuestro pensamiento hacia enfoques más reales, motivadores y trabajables.
La resiliencia es el desafío de mantenernos fuertes, con los pies en la tierra, con la autoestima alta, con independencia y nos da el valor de elegir los colores que deseemos pintar nuestro mundo.
Escrito por Aylen Bucobo / En todas las Redes Sociales @aylenbucobo
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