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Esperanzados y llenos de expectativas por la unidad, Colombianos reciben a Petro

El nuevo presidente arranca su gestión con una imagen muy positiva, pero con el desafío de que la luna de miel aguante y sirva para lograr consensos

Las dos sensaciones que predominan en Colombia ante la llegada de Gustavo Petro a la presidencia del país este domingo son la esperanza y la alegría. 

Un estudio de la consultora Cifras y Conceptos le ha puesto datos a lo que se ha percibido en el país hasta la instalación del primer Gobierno de izquierda de la historia reciente del país.

Gustavo Petro entra a la Casa de Nariño con una imagen que alcanza el 62% de favorabilidad, mientras Iván Duque termina su mandato con el 33%. Esperanza, alegría, confianza y sorpresa son las emociones —y palabras— que más sienten y se escuchan de los ciudadanos con el cambio de gobierno.

Las cifras que respaldan las reformas que ha anunciado Petro que llevará a cabo durante los próximos cuatro años son tan altas como las expectativas que hay sobre ellas. Más del 84% de los ciudadanos está de acuerdo con anuncios como el de la reforma a la salud, la transición energética o el restablecimiento de las relaciones con Venezuela.

Petro empieza su mandato viviendo una luna de miel con buena parte del país. Su primer reto será lograr que se prolongue.

El Pacto Histórico, la alianza de formaciones y personalidades que se agruparon en torno a Petro y Francia Márquez, ganó la presidencia con un ambicioso plan que implica cambios en todos los sectores del Estado.

Consultora política

Sin embargo, como advierte la consultora de riesgo político Colombia Risk Analisis, no está claro si alguna de las políticas que anunció se podrá implementar realmente en el arranque de su gobierno.

“Petro heredará un país con una deuda alta y problemas sociales complejos, con algunos colombianos sintiéndose agradecidos por lo que promete lograr, mientras que otros se mantienen inquietos por su programa. Los primeros días de Petro, si es que cumplen con su campaña progresista y se alinean con su programa de gobierno, señalan un cambio monumental de la actitud saliente de Duque”, dice el organismo en un informe sobre qué esperar del nuevo Gobierno en los primeros 100 días.

Carlos Arias, profesor en la Facultad de Gobierno de la Universidad Externado de Colombia, cree que la expectativa emocional con la que Petro llega a la presidencia juega a favor y en contra.

“En la medida en que hay mayor esperanza, mayor seguimiento y revisión se hará. A él y a cada funcionario que nombre. Nunca hubo tanta vigilancia sobre un gabinete. Los colombianos no solo esperan un cambio en la estructura del Estado, sino en la forma de hacer política, que sea transparente, que luche abiertamente contra la corrupción y que respete y garantice el respeto a los derechos humanos”, dice.

En el corto plazo, señala, el nuevo gobierno debería avanzar en aspectos que apunten directamente al electorado que le votó: ampliar la cobertura de la educación, garantizar la seguridad alimentaria y lograr contener el desempleo.

Petro, que por primera vez no está del lado de la oposición, tendrá que convertirse en un líder político unificador que pueda crear consensos en todo el espectro político, apunta Colombia Risk.

No en vano, más de 10 millones de personas votaron por su rival, Rodolfo Hernández, en un voto que se midió más como antipetro que de apoyo al empresario. “La continuidad de la moderación o el regreso a su estilo de liderazgo combativo, saldrán a la luz dentro de los primeros días, un indicador revelador de su capacidad para implementar un programa de gobierno coherente o mantener un gabinete estable a lo largo de su mandato”, señala la consultora.

Gustavo Petro ha aprovechado los nombramientos de su gobierno para enviar un mensaje de tranquilidad ante la inquietud que despertaba su nombre a inicios de la campaña. La elección de José Antonio Ocampo como Ministro de Economía le funcionó para calmar a los mercados e incluso darle tranquilidad a la oposición.

Otras designaciones como la de Carolina Corcho en Salud le sirvió para complacer a su base electoral. Ahora, y también como un reto de sus primeros días en el poder, Petro deberá lograr mantener intacto su gabinete como una muestra de estabilidad, mientras intenta sacar adelante las reformas más urgentes que planteó en campaña: la reforma tributaria, la reforma pensional, la reforma agraria y el plan nacional de desarrollo.

Otras importantes, como la que busca cambiar el modelo de salud, la reforma a la policía, la reforma energética y la creación del Ministerio de Igualdad no están entre lo inmediato, pero también son parte de la lista de promesas que sus electores esperan que se cumplan.

Carlos Suárez, abogado y asesor político, dice que antes de las grandes reformas, Petro enfrentará retos más inmediatos, que empezarán a medir el pulso de cómo será su Gobierno.

“La primera gran prueba ante la opinión pública será su posición frente a la elección de contralor. Esa es una elección que está sobre el tapete en los primeros días de su Gobierno y veremos si hace un guiño hacia alguno de los candidatos o si deja que el Congreso elija”, señala Suárez.

Otra expectativa a corto plazo estará sobre los nombres que faltan por designar en su gabinete, si responden a la renovación y el cambio que promete, o si serán cuotas políticas con los partidos tradicionales, con los que el Gobierno busca un acuerdo que le ayude a impulsar sus iniciativas en el Congreso.

Suárez dice que las expectativas sobre el gobierno que empieza también están sobre la forma en que desde el inicio se relacione con las Fuerzas Armadas, en especial con la policía, la institución más cuestionada durante el estallido social y responsable de las violaciones de derechos humanos contra los jóvenes que protestaron contra el Gobierno de Iván Duque y que terminaron empujando la elección de Petro.

“También va a ser importante ver de qué forma se relaciona el gobierno con la oposición, pero no solo la política, sino la que pueda surgir en los medios tradicionales de comunicación, donde los gobiernos normalmente logran cooptarlos. Veremos si el cambio que la gente reclama se ve reflejado también en la forma en que Petro se relaciona con la opinión pública”, opina Suárez.

Por primera en la historia de Colombia, el país espera que el cambio de gobierno implique mucho más que un cambio de huésped en la Casa de Nariño. Las expectativas sobre Gustavo Petro y Francia Márquez son tan altas como el entusiasmo que despierta su llegada a la Presidencia, que rompe con el histórico traspaso de poder entre las élites políticas.

Fuente ElPais.com

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