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«Esperpento» Soc. Énder Arenas Barrios.

No creo que valga la pena definir este concepto. No pretendo acercarme a él desde la perspectiva de Ramón del Valle-Inclán (Luces de Bohemia), la infinita distancia entre él y el modesto cronista que esto escribe me lo impide.

No fue ahora que el país devino en eso que podemos llamar “esperpento”, que en consecuencia ha producido un pensamiento esperpéntico y una acción desde una potencia extranjera para esperpentizar la realidad del país. El país se convirtió en “eso” desde hace casi treinta años. 

Así que le sugiero una manera de acercarse a este concepto como “un hecho grotesco o desatinado”.

I.- El Inicio: “Cada revolución es una gran alegría que anuncia una gran tristeza” ( Lidia Jorge: “Los memorables”).

Nadie lo sabía la noche del 6 de diciembre de 1998. La gente bailaba y llenaba las calles de Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, Maracay y de otras ciudades del país. Celebraban ruidosamente el triunfo de Hugo Chávez, un comandante paracaidista, de conceptos y lecturas abigarradas, que no lo hacían un personajes con luces y que desde el momento que él llamó su proceso “revolución bolivariana”, que inmediatamente sus acólitos la calificaron de “humanista, socialista y profundamente chavista” comenzó a demoler al país: institucional, social, política y económicamente. 

De aquel país con un potencial extraordinario, el Comandante Chávez, colocó las bases no para su desarrollo y progreso sino para convertirlo en el más miserable del sur de las américas y a su gente en poco menos que mendigos.

El país, poco a poco, dejó de ser un país para convertirse en un esperpento y Chávez en su creador, él mismo nos dio pista de su naturaleza grotesca. En este sentido, no era un secreto de Estado su propensión, según él mismo lo publicitaba sus conversaciones  cotidianas con Simón Bolívar, incluso, cenaba diariamente con él, el mismo Bolívar le sugieró que él no era blanco criollo, sino el hijo de  Juán Vicente Bolivar y Ponte-Andrade y una esclava africana que el padre del Libertador había sodomizado en los cañaverales de la Hacienda de San Mateo. 

Para demostrar que el Libertador no era mantuano, Chávez, profanó su tumba y ordenó la exhumación del cadáver de Bolívar luego de un arduo trabajo mediante el cual se manipuló su calavera emergió el “rostro verdadero” de Bolívar que resultó muy parecido, demasiado parecido, al prócer de Sabaneta de Barinas, cuestión que lo llenó de  orgullo. Bolívar igual que él, también, era mulato.

Chávez se convirtió en devoto de la religión Yoruba, se hizo adorador de Olodumare y los Orishas, llenó al palacio de Miraflores, a las oficinas públicas y hasta se instalaron en algunas regiones del territorio nacional (por ejemplo el edo Vargas) de babalawos con los que hizo un “Pacto Fáustico” y como el Fausto de Goethe él también gozó de poder sin límites, placer y riquezas (no tanto de conocimiento, allí  no fue complacido) mediante el aumento de los precios del petróleo. Se autodenominó “defensor de la soberanía, la independencia y del antiimperialismo”, pero acto seguido cedió la soberanía y la independencia del país a los cubanos, a los rusos, los chinos, a la FARC y el ELN, etc.

Después de iniciar el largo proceso de convertir al país en un millón de kilómetros cuadrados de ruina y estropicios, los yoruba, hijos de Oduduwá reclamaron su alma y ellos se lo llevaron, no sabemos donde.

Ese fue el inicio del esperpento en el que convirtieron al país y la “revolución de la alegría” se convirtió en la “revolución de la tristeza”

***

II.- El medio. El ignorante atrevido.

Otro diciembre, uno bien distinto, este del año 2012, Nicolás Maduro fue ungido por Chavez como su sucesor. Sin la magia seductora de este, pero más ignorante (apenas había salido del bachillerato, no tenía mucha inclinación por la lectura y su aproximación a ella la tuvo en algunos manuales rusos que leyó durante su formación en la escuela de cuadros políticos en Cuba). Asume el poder en marzo de 2013 y continuó con mayor énfasis lo que Chavez había iniciado: la destrucción definitiva del país.

2014, 2015, 2017,y contando hasta enero de 2026, el país conoció un fenómeno que, hasta entonces, a pesar de los errores y disparates de la política económica no había conocido: la hiperinflación, la represión dura y pura, la corrupción como nunca se había visto, la destrucción definitiva de PDVSA, las sanciones, la mentira como forma de gobierno, la diáspora de 9 millones de venezolanos abandonando al país de la peor manera: caminando, la colonización del Estado por estructuras criminales dirigidas por la misma nomenclatura en el poder y finalmente la perfección del fraude electoral, iniciado y llevado hasta las últimas instancias de la perfección por Jorge Rodríguez. En fin, el país había aterrizado en la más esperpéntica dictadura del siglo XXI.

Todo este deterioro del país contó con la coreografía esperpéntica de Maduro que se auto ridiculizó junto con su mujer bailando y haciendo malos chistes. Su grito de guerra: “!Vengannnnn por mi cobaaardesss!” fue nítidamente escuchado por los gringos, quienes lo complacieron la madrugada del 3 de enero.

III.- El desenlace o el reinicio de todo de nuevo. La aparición protagónica del emperador “viva la pepa” o “El Calígula geográfico” como ya es conocido en el mundo entero.

Y llegó el 3 de enero, con el cuento que ya todos saben, ese día se llevaron a Maduro, dejaron al resto del chavismo y se hicieron los arreglos para que, posteriormente, también se llevaran el petroleo, por ahora, pero, también mañana y por siempre (porque “siempre” dura justamente 100 años). Así reza el meme que se ha hecho viral: “el acuerdo era llevense al chavismo y nos dejan el petróleo, no dejen al chavismo y llevense el petróleo”

Desde entonces y durante estos nueve meses ha ocurrido de todo, incluyendo, dos terremotos que destruyó a La Guaira con pérdidas humanas que según el gobierno se acerca a los 7 mil muertos, pero todos sabemos que el número se monta en una cifra mayor lamentablemente y la consagración de un acuerdo petrolero, calificado como histórico, donde EEUU se lleva, lo que siempre ha querido: el petróleo, en la cantidad de 65 mil millones de barriles y por el tiempo, un verdadero esperpento, de 100 años.

Lo único que durante todo este tiempo no ha ocurrido es una verdadera transición democrática. Nadie absolutamente nadie,  especialmente, los promotores de “la estabilización, la recuperación y la transición” han movido un dedo para que ese proceso avance al objetivo que todo el pueblo desea: recuperar la democracia. Marco Rubio por ejemplo, al hablar de las condiciones para la realización de las elecciones puntualiza los elementos que tienen que estar presentes para que el evento electoral se produzca, de manera limpia y justa, que de realizarse, el país tendría que esperar bien entrado el siglo XXI para que se produzcan las elecciones.

Mientras tanto, la oposición empieza asomar sus fracturas, algunos sectores con narrativas que lejos de hablarle a los venezolanos han procurado congraciarse con Trump y lograr su apoyo, en el entendido, que después del 3 de enero, él es el que toma las decisiones en el país, por ejemplo, la reciente aparición de Enrique Márquez, haciendo guiños y más guiños a Trump, trajinando ardorosamente su candidatura.

Hay otros que no tardarán en asomar su cabeza como candidatos en una eventual elección. Están lejos de MCM en popularidad y liderazgo, pero para decir la verdad, la principal líder de la oposición no es querida por Trump, ni por Marco Rubio, ni por el régimen (obvio) ni por sectores de la oposición, la alacrana y la no alacrana. 

Así que la opacidad, la mentira, la incertidumbre, la voracidad por  los negocios, las agendas ocultas reinan en este esperpento en el que han convertido al país desde aquella noche de 1998 en la que la anunciada “revolución bolivariana” se asomaba con gran alegría, y que nadie se percató que presagiaba una enorme tristeza y desamparo.

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