Opinión

¿Han tirado la toalla los venezolanos? Por Sociólogo Ender Arenas Barrios

De un tiempo para acá, las redes se han llenado de comentarios sostenidos por algunos “influencer”, por destacadas personalidades de la farándula, por ciertos académicos, por los clásicos enchufados, en suma, por el 3% de la población, que sostienen en Twitter, Instagram, Facebook y hasta en el WhatsApp de que la situación del país ha mejorado, que ya se ha superado la hiperinflación, que los venezolanos han recuperado la calidad de vida.

Maduro, mientras tanto, grita que deben darle el premio Nobel de economía.

Uno ve los videos de esta gente y, a veces, cuando el desaliento acude presuroso a apoderarse de nuestro ánimo, piensa que el gobierno parece haber logrado imponer sus creencias, que ha sabido crear expectativas (vamos a crecer, vamos a resolver, avanzaremos, todo en un futuro incierto), hacer gestos (algunos de ellos realmente lamentables, como el de apoyar el genocidio que Rusia hace contra la población civil ucraniana), decir discursos, ceremonias, rituales memorias y sobre, pero sobre todo, olvidos.

Muchos tenemos la tentación de responder a algunos de esos comentarios y, justamente, una amiga, se atrevió a responder a uno de esos aduladores del régimen que, en un video, dice que el país está muy bien, que abundan los productos, que se respira cierto clima de seguridad, que el gobierno ha mejorado su imagen pues ha respondido a las demandas que hoy hace el ciudadano y que la gente hace colas enormes para llenar el poliedro para un concierto de unos tipos que paradójicamente se llaman “Sin Banderas” y cuyos precios van de los 60 a los 500 dólares.

La amiga respondió sin estridencias, sin actitudes altisonantes. Y le recuerda que ella se encuentra fuera del país, como otros seis millones de venezolanos que se han ido del país, más bien, que han huido del país por acoso político y que por no compartir las ideas y la ideología del gobierno, fue botada de su trabajo acusada de deserción y traición  a la patria, que muchos de los que forzosamente han emigrado lo hicieron por la inseguridad reinante y la situación calamitosa del país donde no se cuenta con un sistema eléctrico estable, con una conexión de internet más o menos eficiente, con servicios públicos decentes que la inflación sigue siendo una espada de Damocles que no tardara en hacerse presente porque el gobierno ha vuelto a incurrir en errores de política económica que pronto se reflejará en el alto costo de la vida.

Pero, además, ella ha sufrido en carne propia el desprecio con la que el régimen ha abordado el problema de la salud y que por la desidia y negligencia con la que se ha manejado dicho sector, ella perdió a su madre víctima de un cáncer que fue tratada con medicamentos vencidos, de mala calidad y que importados de la india perdieron la cadena de frío, por los continuos apagones y aceleraron la muerte de su progenitora.

La repuesta de la persona que “firma” la autoría del video, fue: “Ya vienes hablar de política… no se cansan, nojoda”.

De lo que nos ha pasado, sigue pasando y seguirá pasando, nadie es inocente, todos sabemos lo que decimos y sabemos lo que omitimos, cuando uno ve la cantidad de videos hablando de las bondades inexistentes que solo cubren las expectativas de un 3% de la población, mientras que el 95% no llega a comer tres veces al día, uno lastimosamente concluye que los que envían mensajes de ese tenor favorable al gobierno a pesar de lo calamitosa que es vivir en el país lo hace por razones que le resultan aceptables.

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