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La columna de Oppenheimer: Cumbre de las Américas ¿Una gran oportunidad perdida?

Después de haber cubierto prácticamente todas las Cumbres de las Américas desde la primera reunión de este tipo en Miami en 1994, puedo decir sin mucho miedo a equivocarme que la programada para esta semana en Los Ángeles será una de las peor organizadas y menos ambiciosas de todas.

Para ser justos, el presidente Joe Biden, que será el anfitrión de la cumbre de jefes de Estado del 6 al 10 de junio, ha tenido prioridades más urgentes en los últimos meses. Ha logrado armar la alianza más grande del mundo de países democráticos desde la Segunda Guerra Mundial para enfrentar la invasión de Rusia a Ucrania, y merece todo el crédito por eso.

Asimismo, los críticos republicanos de Biden no tienen autoridad moral para acusar a Biden de no prestarle atención a América Latina. El descuido de Washington por la región fue aún peor bajo el expresidente Donald Trump, quien rutinariamente presentaba a inmigrantes latinos como criminales, y fue el único presidente estadounidense que no fue a una Cumbre de las Américas.

Pero, dicho esto, Biden merece críticas por no haber propuesto una agenda ambiciosa para esta cumbre, que ofrece una rara oportunidad para mejorar los lazos hemisféricos. Esta cumbre se lleva a cabo sólo cada tres o cuatro años, y es la única reunión regional en que participan los líderes de Estados Unidos y Canadá.

PAÍSES NO INVITADOS

Faltando apenas tres días para el inicio de la cumbre, no había un plan económico ambicioso sobre la mesa, y ni siquiera estaba claro qué jefes de Estado asistirán a la reunión.

Gran parte de la culpa es del presidente populista de México, Andrés Manuel López Obrador, quien efectivamente torpedeó la cumbre al afirmar que no asistirá a menos que Biden invitara a Cuba, Nicaragua y Venezuela. El gobierno de Biden decidió – acertadamente – no invitar a ninguno de los gobernantes de esas tres dictaduras.

También hubo una exigencia de México y otros países de no invitar al líder opositor venezolano Juan Guaidó, a quien Estados Unidos y muchos otros países reconocen como líder interino de Venezuela. Lo más probable es que Guaidó tenga una videollamada con Biden durante la cumbre, según me dicen fuentes cercanas a las negociaciones de la cumbre.

Pero Biden también merece críticas por haber permitido que López Obrador secuestrara esta cumbre y convirtiera la asistencia de los dictadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua en el tema central de la cita. Eso no podría haber sucedido si Biden hubiera presentado una agenda económica audaz que fuera de interés de la mayoría de los países.

La Casa Blanca ha estado obsesionada con traer a López Obrador a la mesa, porque su principal prioridad en esta cumbre será la firma de un documento migratorio que pudiera reducir el flujo de inmigrantes indocumentados antes de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos.

Eso ayuda a explicar por qué Biden se ha esmerado en complacer al presidente mexicano y ha relajado algunas sanciones estadounidenses contra Cuba y Venezuela en las últimas semanas.

ACUERDOS SIGNIFICANTES

Sin embargo, la asesora especial de Biden para la cumbre, la ex congresista Debbie Mucarsel-Powell,me dijo que es probable que la cumbre produzca varios acuerdos significativos.

Estos últimos incluirán un acuerdo de migración para ayudar a los países a enfrentar humanamente la llegada de millones de refugiados de Venezuela y otros países, con la ayuda de recursos del Banco Mundial e instituciones financieras regionales, me dijo Mucarsel-Powell.

Probablemente, también habrá una declaración conjunta sobre seguridad sanitaria para combatir mejor el COVID-19 y futuras pandemias, y posiblemente propuestas comerciales para modernizar los acuerdos de libre comercio existentes o explorar nuevos con países como Ecuador y Uruguay.

“La agenda económica es bastante significativa”, me dijo Mucarsel-Powell.

Pero Mucarsel-Powell reconoció que no habrá una declaración final de la cumbre, como en muchas reuniones hemisféricas pasadas, sino documentos separados sobre temas específicos.

“Esta cumbre será una plataforma de lanzamiento para un período de implementación de dos años”, me dijo. “Si podemos implementar los documentos que se acordarán, esta será la cumbre más exitosa que hayamos tenido hasta ahora.

Aún así, me temo que, salvo sorpresas de última hora, la cumbre será una gran oportunidad perdida.

América Latina se encuentra en una grave recesión económica, con crecientes tasas de pobreza y caída en las inversiones.

La región podría estar en una posición ideal para beneficiarse de la creciente regionalización del comercio mundial y la creciente tendencia hacia el comercio con países amigos que los economistas llaman “friendshoring”.

Y Estados Unidos podría beneficiarse de poder trasladar algunas de sus fábricas de China a América latina, y resolver sus problemas con las cadenas de suministros de China.

Pero, lamentablemente, en lugar de hablar de este tema crucial, el debate en torno de esta cumbre es sobre un tema totalmente inconsecuente, como la participación de tres dictaduras decrépitas en la reunión.

Ojalá me den una sorpresa, pero me temo que será una gran oportunidad perdida.

Fuente Blog: andresoppenheimer.com

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