Opinión

La danza de los millones… y la ayuda que no llega Por Sandy Ulacio

Columna Baile de Máscaras

El pasado martes la Organización Panamericana de la Salud (OPS), fue finalmente autorizada por el gobierno del presidente Nicolás Maduro para “recibir los fondos aprobados para ayuda humanitaria”, aseguró el presidente de la Asamblea Nacional y figura reconocida por más de 60 países como responsable del gobierno venezolano.

Son- en primera instancia- diez millones de dólares “para programas relacionados con equipos de protección del personal de salud, la mejora de la capacidad de diagnóstico y el tratamiento clínico de casos confirmados”. Esto lo celebramos porque la primera línea de defensa es el personal médico y ellos no cuentan con protección personal y muchas veces hasta solicitan mascarillas o guantes a los familiares de los pacientes.

Pero quiero dejar en mi análisis dos cosas; la primera es para los profetas del desastre, sí, esos mismos que son oposicionistas per se, porque una vez que se firmó el acuerdo salieron en jauría a atacarlo. Les pregunto, ¿cuántos de ustedes prefieren ver morir gente por falta de estos recursos?, no se trata de reconocer a nadie sino de evitar males mayores. Recuerdo que esos mismos “dedos calientes” eran los que fustigaban a Juan Guaidó “por no arrinconar al gobierno y hacerlo aceptar la ayuda humanitaria”.

La segunda, es una invitación a aquellos que van a tener la responsabilidad de manejar estos fondos. Ojalá sean cierto su amor por Venezuela y no una pantalla para llenar sus bolsillos. La tentación será grande. No son solo los diez millones de dólares, España prometió 50 millones de euros para desembolsar en los próximos tres años y el resto de la Unión Europea anunció que aportará unos 158,6 millones de dólares para atender planes de ayuda a los millones de migrantes y refugiados venezolanos; y Estados Unidos prometió 200 millones adicionales según el secretario de Estado, Mike Pompeo.

Lo escribo porque las ambiciones pueden desbocarse y después lamentarán cuando los periodistas tengamos que exponer sus miserias como seres humanos, porque de esos hay unos cuantos que ya saben cómo usar las ayudas a su favor.

El sapo… La llegada de la gasolina iraní lejos de ser el bálsamo que esperaba el gobierno nacional se convirtió en un dolor de cabeza constante. Las colas -foco de propagación del coronavirus, al igual que el biopago- no bajan por más que establecieron horarios y numeración por terminal de placa. “Eso sabíamos que podía ocurrir en las subsidiadas, pero es que hasta con las que se pagan en dólares nos está pasando”, me dice un supervisor del área de despacho del llenadero Bajo Grande. La solución de las autoridades es establecer números para que la gente denuncie de manera “anónima” las irregularidades.

Flagrancia… Esa es la palabra clave que complementa el comentario anterior. Es lo que permite, luego de denunciar, que el denunciado pueda ser procesado por la justicia. Es aquí donde entra otro aspecto muy común en la actualidad y es el tomar fotos o hacer un video de la situación que se presenta en las estaciones de servicio, algo que solo parece molestar a los “dueños de las marañas, es decir, militares, policías y encargados de los establecimientos”. Esto lo puede decir -cuando aparezca y la liberen- la colega Carol Romero, quien por grabar una discusión entre efectivos castrenses y usuarios fue detenida y la pretenden acusar por “Instigación al odio”. El periodismo hace denuncias de lo que es real y hasta el presidente Maduro ha dicho públicamente que “hay múltiples denuncias de irregularidades en las estaciones de servicio”. A los militares y demás involucrados les digo, el que no la debe…

HUM… Los pacientes del 5to piso del Hospital Universitario de Maracaibo denuncian por redes sociales lo que ha significado ser portador del Covid-19. Aislamiento, maltrato y muerte. Denuncian mala dotación en los alimentos y medicamentos. Los amenazaron con quitarles los teléfonos y dejarlos incomunicados. Esa no es la salida. Otorgaré el beneficio de la duda a la nueva directora del centro de salud, Alfonsina Romero. Es aquí donde se muestra un verdadero gerente y líder. Por cierto, no es solo en este hospital “Centinela” donde se hace este tipo de denuncias, igual situación tienen los que están confinados en los moteles. No es de extrañar que como dijo Delsy Rodríguez “En Maracaibo haya una cepa más agresiva del virus”, no es que haya mutado, es que no existen las medidas sanitarias o las condiciones de vida para que este no progrese en un ambiente ideal.

Zelle… La aplicación dejará de funcionar para cuentas de personas con residencia en Venezuela a partir del 26 de este mes. No es que “congelarán” o bloquearán las cuentas de quienes tienen sus ahorros en Wells Fargo, usted -si es de los afectados- podrá realizar pagos o transferencias por la vía normal, lo que se elimina es la posibilidad de un pago más expedito. Sin embargo, muchos caerán en una nueva depresión porque esperar no es lo de ellos, y menos si es para cambiar a bolívares que se devalúan en cuestión de horas o para pagar en los bodegones sus compras semanales o la peluquería del perro. Me dicen que la medida puede ser replicada por otros bancos.

CRP… Sigue sin funcionar el Complejo Refinador de Paraguaná. No logran arrancar las plantas los técnicos iraníes y con eso se vuelve una migraña el dolor de cabeza por el tema de la gasolina. Se había hablado de 1.500.000 barriles de combustible, pero el propio Maduro aseguró que el primer día se consumieron “cien mil barriles”, poco puede durar entonces la “normalidad”.

Los mercados… El cierre de los mercados Las Pulgas, Santa Rosalía, periférico La Limpia y La Curva de Molina, entre otros del municipio Maracaibo, lo que ha hecho es llevar menos cantidad de alimentos a las mesas de los ciudadanos que no consiguen buenos precios en las “bodeguitas del barrio”, mucho menos en los bodegones. Los cerraron por ser “focos de infección”, pero lo cierto es que no llevaron una solución ni a los trabajadores de dichos espacios ni a los consumidores. Y la caja / bolsa CLAP brilla por su ausencia.

“Nadie puede llevar una máscara durante mucho tiempo” … ¡Hasta el próximo baile!

Sandy Ulacio García

Periodista, asesor y analista político

bailedemascaras20@gmail.com

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