Individuo de número de la Academia de Ciencias Jurídicas del Estado Zulia.
Actualmente en nuestro país cada día se está devaluando el bolívar y la inflación sigue aumentando y los salarios no alcanzan para vivir dignamente.
Dado lo anterior surge la interrogante: ¿Qué es la inflación en el contexto venezolano? La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios. Este fenómeno pasó de ser una «inflación alta» a una hiperinflación (especialmente entre 2017 y 2021); y sus causas principales son:
A) Emisión monetaria descontrolada: El Banco Central de Venezuela (BCV) financió durante años el déficit del gasto público imprimiendo dinero sin respaldo en la producción o reservas.
B) Devaluación de la moneda: Al perder valor el bolívar frente al dólar, el costo de los productos importados (y de la materia prima) sube automáticamente.
C) Escasez y caída del Producto Interno Bruto; porque cuando hay pocos productos y mucho dinero circulando, los precios suben por simple ley de oferta y demanda.
La inflación tiene vinculación con los salarios, ya que existe, una carrera desigual entre inflación y salario. El problema en Venezuela no es necesariamente que el salario no suba nominalmente (en cantidad de bolívares), sino que su poder de compra se pulveriza más rápido de lo que el gobierno puede ajustarlo. Los precios suben a diario, mientras que los ajustes salariales suelen ser decretados en forma anual.
Cuando se anuncia un aumento salarial, los comerciantes suelen ajustar precios preventivamente, anulando el beneficio del aumento incluso antes de que el trabajador cobre. En Venezuela, mientras el numerador (salario) sube de forma aritmética, el denominador (precios) ha subido de forma geométrica o exponencial. Debido a la ineficacia del salario mínimo legal, la economía se ha adaptado mediante dos mecanismos:
1) Dolarización de facto: La mayoría de los salarios en el sector privado se negocian en dólares o su equivalente en bolívares a la tasa del día para proteger el valor del trabajo.
2) Bonificación del salario: El Estado y las empresas privadas han optado por pagar «bonos» que no tienen incidencia prestacional (no cuentan para vacaciones o liquidación) para poder otorgar flujo de caja rápido al trabajador sin comprometer el pasivo laboral de la empresa.
En el caso venezolano, el motor principal no ha sido el aumento de salarios (que se mantienen entre los más bajos de la región), sino la devaluación y la falta de confianza en la moneda nacional.
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