La celebración de Nuestra Señora del Rosario en Cabimas se prepara para honrar a las víctimas de recientes tragedias. Este año, la festividad incluye un mensaje de esperanza y solidaridad para quienes aún sufren las consecuencias de los terremotos.
El 7 de octubre de 1571, la Batalla de Lepanto selló la historia con la victoria de una coalición católica sobre el Imperio Turco-Otomano. Esa fecha, consagrada por el papa Pío V a la Virgen del Rosario, se transformó en un símbolo de fe, que hoy se celebra en Cabimas, donde la imagen de la Virgen es considerada Patrona de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo.
La historia de la devoción mariana en esta región se entrelaza con la vida de Juana Villasmil, una acaudalada maracucha del siglo XIX, quien, junto a su esposo Lorenzo Romero, se estableció en lo que era entonces un humilde caserío. Juana, heredera del hato La Rosa, vio la necesidad de contar con un espacio sagrado en su nueva comunidad. Así, construyó una capilla de bahareque, donde guardó una imagen de la Virgen del Rosario, dando inicio a la historia religiosa de Cabimas.
La devoción de doña Juana no solo se limitaba a la construcción de la capilla; ella también se encargó de solicitar un sacerdote, el primero de Cabimas, Juan de Dios Castro, quien llegó a guiar a la comunidad en su vida espiritual. La pequeña capilla, que en 1840 se convirtió en iglesia parroquial y en 1965 en catedral, es ahora el epicentro de la celebración que se aproxima.
El pasado 12 de septiembre, se develaron los 12 mantos que adornarán la imagen de la Virgen durante las festividades patronales de este año, bajo el lema “María del Rosario, consuelo de nuestro pueblo”. La celebración comenzará el 26 de septiembre con “La bajada de la virgen”, un ritual que marca el inicio de una serie de eventos religiosos que culminarán el 7 de octubre.
Este año, entre los mantos destaca el ofrendado por la familia Méndez Inciarte, en memoria de las víctimas del doble terremoto del 24 de junio. María Inciarte, vocera de la familia, expresó que “quisimos hacer honor a todas las personas que perdieron la vida en el doble sismo y brindar agradecimiento a nuestra madre por ser siempre auxilio y esperanza”.
El párroco de la catedral, Alexander Arias, anunció que, si Dios lo permite, la misa se celebrará fuera de la catedral para que toda la comunidad cabimense pueda disfrutar plenamente de la festividad. La imagen de la Virgen de Rosario recorrerá los siete municipios de la Diócesis de Cabimas, en un estimado de 140 recorridos por sectores y pueblos.
Arias también subrayó que la celebración debe recordar la reciente tragedia de los terremotos, llevando un mensaje de consuelo y renovación. Se recolectarán alimentos para ser enviados a los venezolanos que aún se encuentran en refugios, esperando la solidaridad de sus compatriotas.
El logo de las Fiestas Patronales 2026, diseñado por Elisana Carrillo, es un reflejo de esta tragedia, evocando el Año Jubilar Coromotano y el Año Jubilar Franciscano. La imagen muestra a la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, rodeada de elementos que simbolizan esperanza y consuelo. La celebración de Nuestra Señora del Rosario se convierte, así, en un faro de luz en medio de la adversidad.
¿Podrá esta festividad unir a la comunidad en tiempos de dificultad, recordando que la fe y la solidaridad son más fuertes que cualquier adversidad?
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