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Opinión

Las pérdidas de libertades se acumulan Por Johnny Galué

Bancamiga

Alzo mi voz desde esta Tribuna, contra el hambre y la desnutrición de todos nuestros jóvenes,  contra la injusticia sostenida, que el Régimen ni quiere ni sabe resolver, porque es responsabilidad del Régimen  reconocer los problemas cuando aparecen y hacer propuestas políticas para mantener el diálogo. El supuesto golpe de estado, los desestabilizadores es la canción de fondo que les sirve para incentivar el miedo por un lado y para proveer de gasolina a quienes cada día se ven más capaces de humillar e insultar a una parte de los venezolanos. Cuando el cerillo arda con ganas y no se vean capaces de detener un incendio que ahora no les quema pero que luego les arderá en las manos, veremos que son capaces de hacer, si es que son capaces.

Ya tengo un año más que el año pasado, y puedo permitirme el lujo de recordar la letra de la Gaita del grupo Gaitero Cardenales del Éxito, “MARACAIBO MARGINADA Y SIN UN REAL”, que me viene a la mente en esta época tan extraña, que nos está tocando vivir a todos los venezolanos. Dicha Gaita se publicó luego de su censura en 1.969 y surge en pleno período de abandono total del Zulia y del País. Esta transición actual que vivimos los venezolano, no sabemos a dónde nos va a llevar todavía. Pero sí sabemos que, de momento, apunta en una dirección peligrosa. No solo la libertad de pensamiento de expresión corre peligro, sino aún más grave, la alimentación de un pueblo que se alimenta de las sobras que consiguen en la basura, somos un país de desplazados. Un presidente que exhibe a su (mascota) un perro de la raza  Golden, para humillar aún más y decirle a su pueblo que en su casa no se pasa hambre.

            Podríamos decir, que la reforma de la sociedad empieza a ser decisiva. Y es que cuando el río suena, agua lleva. Llevamos muchos años hablando de la involución política que estamos viviendo en Venezuela. Y las muestras de la pérdida de libertades se acumulan.

Muchos que quizás creyeron que se trataba tan sólo de moler todo aquello, están ahora quizás asombrándose de que dicha involución está ampliando y extendiendo su ámbito de actuación a otros escenarios.

Quienes han estado manteniendo, un estrepitoso silencio, sus conciencias, les empezará a doler pronto por haber mantenido silencio cuando se trataba de castigar a quienes han osado plantear un cambio para alejarse de esta Venezuela tradicional que todavía, no ha superado las heridas de su pasado. Pronto descubrirán que, por no haber defendido con firmeza la libertad de pensamiento político y por no haber abogado antes con mayor firmeza por el cambio político que el país necesita, pronto sentirán miedo de seguir apoyando a quienes están haciendo todo lo posible por imponer el miedo entre la ciudadanía, negándose el simple derecho de acceso a la comida y de expresarse libremente.  

Pero hoy, como siempre, al Régimen el miedo les viene de perlas, en especial a que no tienen un proyecto definido. Les encaja de maravilla a los políticos mediocres incapaces de hacer política de verdad. Les va estupendamente a quienes buscan perpetuarse en el poder y resistir a los avatares de su entorno, pese a que dicho entorno le pida a golpe de manifestación y de queja un cambio profundo y una mayor protección de sus derechos. Entonces es allí,  donde el miedo entra en acción en todo su esplendor. Y es entonces cuando el régimen, le saca el mayor provecho, eligen a la víctima expiatoria y lanzan a todos los ciudadanos contra ella. Inventan falsas realidades, estas estrategias, son tan viejas como la humanidad, con la diferencia de que ahora se propagan más rápidamente y llegan a todos los rincones, para ir creando el miedo a lo desconocido o bien el miedo al ogro en el que convierten a sus víctimas. Así tenemos ya el caldo de cultivo perfecto para seguir teniendo a los ciudadanos asustados y atados de votos hacia quienes les venden una falsa protección contra el falso monstruo enemigo a base de irles robando libertades.

No es un suceso exclusivo de Venezuela, son circunstancias parecidas a las de la época de la colonia. Pero lo que sí es común, en todo el mundo, es que quienes roban libertades a sus ciudadanos, acaban convirtiendo a sus países en dictaduras, y se ubican a uno u otro lado del espectro político.

En  todas las ocasiones el grueso de la ciudadanía ha mantenido un oscuro silencio desde el inicio de la involución de esta situación. No es nada nuevo esta postura entre el miedo y el desprecio.  Es algo que, creo, solamente entienden quienes sufren la injusticia y no entienden que el resto se quede callado contemplándose. Pero siempre es igual. Así se debieron sentir las personas de color cuando mientras les trataban como esclavos,  durante la época de la segregación racial.

 Así se deben sentir los emigrantes venezolanos, que nos ven callados ante la injusticia que se está cometiendo con ellos. Así se sienten las mujeres en una sociedad machista. Los ejemplos son infinitos y la situación siempre es la misma, se comenten injusticias mientras dure el silencio de quienes o están de acuerdo con las mismas o no se atreven a expresarse en contra de ellas.  El cambio, siempre depende de la valentía de unos pocos, que levantan su voz en contra de las mismas, aun sabiendo que se arriesgan a perder algo más que la simpatía del grueso de una ciudadanía cada vez más asustada ante las consecuencias de su silencio.

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