Opinión

Las primarias del PSUV y el “hueco de la discordia” por Pedro Pablo Peñaloza

“En una revolución madura, donde todos tengamos un nivel de conciencia justo, no debería haber elecciones internas porque éstas son un método burgués que nos han inyectado”, declaró en marzo de 2011 Diosdado Cabello al periodista Clodovaldo Hernández en una entrevista para el medio oficialista Ciudad Caracas.

Una década más tarde, el “proceso” no está maduro ni mucho menos Cabello. Por eso, observa un camarada, hay que convocar primarias. “No había condiciones para un acuerdo entre los factores dominantes”, sostiene la fuente, que evita anotarse con uno u otro.

Al margen de las fricciones personales y grupales, las elecciones internas se habían convertido en una necesidad para el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) por una simple razón: la más que evidente desmovilización de la base chavista, que se reflejó en las cuestionadas elecciones de 2018 y 2020.

La medición interna serviría, entonces, para sacudirse la apatía y aceitar la maquinaria, especialmente ahora que la oposición participará en los comicios regionales del 21 de noviembre. Por primera vez en cuatro años el PSUV tendrá competencia -poca o mucha- y eso exige poner a tono el atrofiado músculo electoral. Se acabó el juego de solitario.

Cortar cabezas

La etapa de postulaciones concluyó con una razia de proporciones épicas, según las cifras difundidas y jamás auditadas de forma independiente. “El 70% de los que ejercen la función de alcaldes no van a la segunda ronda, es decir, una gran fuerza emergente, desde abajo, pero lo más emocionante es que un poquito más del 85% de los que van a la elección no eran ni alcaldes, ni legisladores”, anunció Cabello.

“Las bases empujan la renovación”, aseguran los dirigentes consultados. Una rebelión contra el poder en toda regla. Los alcaldes manejan distintos mecanismos para coaccionar a sus vecinos: dinero, burocracia, CLAP, gasolina… Los reyezuelos de estados y municipios suelen imponer su aplanadora sin atenuantes. Hasta ahora.

Si el chavismo más activo y convencido, que cree en la “guerra económica” y en el inminente asalto de los marines, reprueba a sus representantes locales, qué quedará para el resto de los mortales. “El desgaste de los alcaldes fue muy grande, sin recursos la mayoría bajó los brazos”, reconoce la fuente, que advierte otra desviación: “La gente castiga una tendencia peligrosa al nepotismo que se presenta en los municipios”.

Puede interpretarse que ese espíritu “renovador” de las bases va en consonancia con la visión de la cúpula del PSUV, que desde hace un tiempo intenta forzar un refrescamiento de sus cuadros. Debe recordarse que antes de las elecciones parlamentarias de 2015, Maduro ordenó que “50% de los próximos diputados y diputadas revolucionarias deben ser jóvenes menores de 30 años”, y también fijó otro filtro con la paridad de género. Distintos viceministerios han sido asumidos por figuras de la Juventud del PSUV, que tiene a Nicolás Maduro Guerra como uno de sus principales referentes.

Chupeta de ajo

La mayoría de los gobernadores pasó la primera prueba. Sólo cuatro quedaron en el camino: Henry Rangel Silva (Trujillo), Rafael Calles (Portuguesa), José Manuel Suárez (Vargas) y Edwin Rojas (Sucre), ficha de Tareck El Aissami.

Sin embargo, el balance es pobre. Los que recibieron la mejor valoración apenas superaron el 50%, los mandatarios de los estados Lara, Adolfo Pereira, y Cojedes, Margaud Godoy, con 52,48% y 54,21%, respectivamente. Llama la atención que Pereira, por quien nadie ha votado y que asumió el cargo en octubre de 2020 tras la retirada de la almiranta Carmen Meléndez, haya salido mejor parado que casi todos sus colegas.

Vista su proyección mediática y constantes apariciones con Nicolás Maduro, cualquiera hubiera apostado a que en ese carrera interna de las postulaciones la medalla de oro caería en manos del carabobeño Rafael Lacava. El famoso “Drácula” no solo sufrió este estacazo, sino que después le lanzaron para las primarias a José Vielma Mora, verdadera chupeta de ajo.

La cúpula del PSUV allanó el camino de otros gobernadores, como en los casos sonados de Héctor Rodríguez y Omar Prieto, al vetar las aspiraciones de los castigados Elías Jaua y Francisco Arias Cárdenas. A Lacava, en cambio, se la puso más difícil. “Tratan de atajar una aventura presidencial”, explica un camarada.

Vielma Mora apela al chavismo radical, mientras el mandatario regional publica videos subrayando que los independientes y opositores también pueden votar en las primarias rojas. Quizás el antiguo recaudador sufra una derrota, otra más que se sumaría a los reveses que acumuló en el Táchira. No obstante, aquí parece que ya está cumpliendo con su trabajo: desarrollar una campaña corrosiva que está demostrando que como gobernador, Lacava es tremendo bailarín de reguetón. El daño está hecho.

El gran golpe

Las postulaciones son el primer round de una pelea que se define en las urnas este domingo 8 de agosto. La competición interna ya deja postales inolvidables: En Aragua, por ejemplo, el general exministro Luis Motta Domínguez apoya a su esposa en contra del general gobernador Rodolfo Marco Torres.

Por su parte, en Barinas los simpatizantes de Chávez se enfrentan a los seguidores de Chávez y denuncian que Chávez fracasó. El tío gobernador Argenis tiene de rival a su sobrino Hugo Rafael, en una versión criolla del clásico Kramer vs Kramer.

¡Mueran los protectores! ¡Vivan los protectores! Antes de que expire el cargo, Dante Rivas adelanta su campaña desde esa posición privilegiada. En su cuenta en Instagram anuncia un futuro luminoso para Nueva Esparta y resalta el logro de su más reciente obra: tapar un hueco. Uno.

No se trata de cualquier oquedad. De acuerdo con Rivas, quien durante estos años ha contado con todo el respaldo y los recursos del Estado para ya haber hecho lo que ahora promete, él cubrió el “hueco de la discordia”, donde “todos hemos pasado y hemos caído”.

Y hablando de discordia, en aquella entrevista de 2011 Cabello defendía el método de la cooptación -dedazo- sobre las primarias con este argumento: “Los casos de la Gobernación de Guárico y la Alcaldía de Maracaibo demostraron que es el mejor método. Con primarias no hubiésemos ganado con 80% en Guárico ni subido 80 mil votos en Maracaibo. Aún estuviésemos lamiéndonos las heridas”.

Entonces, cabe preguntarse: ¿de aquí a noviembre la cúpula del PSUV podrá asfaltar tanto hueco? 

Fuente: https://www.lagranaldea.com/2021/08/06/las-primarias-del-psuv-y-el-hueco-de-la-discordia/

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