La democracia en el Perú se encuentra nuevamente bajo una prueba de fuego, definida por márgenes de diferencia sumamente estrechos. Por tercera vez, Keiko Fujimori se perfila en la contienda con la mirada puesta en el conocido refrán: «la tercera es la vencida».
A diferencia de otros escenarios, existe la confianza de que el sistema democrático peruano jugará un papel transparente y, a fin de cuentas, otorgará una victoria limpia al verdadero ganador, que desde mi perspectiva, será Keiko.
Mientras que en la Venezuela delvusurpador Maduro: El 28 de julio y la voluntad popular fue secuestrada
Por otro lado, la realidad venezolana muestra una faceta completamente distinta y alarmante de lo que ocurre cuando las instituciones son pervertidas:
Es obligatorio recordar a pocos días del 28 de julio, Edmundo González ganó las elecciones presidenciales, respaldado por la presentación pública de las actas que demostraban el triunfo.
La respuesta del régimen: A pesar del despliegue del Plan República, el régimen de Nicolás Maduro actuó para perpetuarse en el poder, evidenciando que el Consejo Nacional Electoral (CNE) opera simplemente como un ministerio más al servicio del usurpador.
El fraude institucional: En un acto que califica como delito electoral, el presidente del CNE, Elvis Amoroso, proclamó a Maduro sin presentar los resultados desglosados, repitiendo el patrón de arbitrariedad de los últimos años.
Me pregunto las elecciones en Venezuela Pa»Cuando, concluyó Joaquin Chaparro Oliveros dirigente opositor del Zuia…
Un abrazo apretao.&
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