Presenta Aire, un proyecto que fusiona jazz contemporáneo y raíces iberoamericanas con una mirada artística profundamente personal.
La cantante mexicana Magos Herrera regresa a Madrid para presentar Aire, un proyecto que refleja una etapa de profunda introspección y renovación artística. Con más de dos décadas de trayectoria internacional, la artista ha construido un lenguaje propio en el que confluyen el jazz contemporáneo, la música de cámara y las raíces iberoamericanas, consolidándose como una de las voces más singulares de la escena actual.
Afincada en Nueva York, Herrera ha desarrollado una carrera marcada por la búsqueda constante de identidad y diálogo cultural. Su obra transita entre lo íntimo y lo universal, combinando rigor musical, improvisación y una sensibilidad narrativa que trasciende fronteras. En esta entrevista, la artista reflexiona sobre su evolución, su proceso creativo y el significado de su último trabajo, concebido tras la experiencia transformadora de la pandemia.
Además de su faceta musical, Magos Herrera se ha consolidado como una voz comprometida con causas sociales, especialmente en la defensa de la igualdad de género. Su implicación en iniciativas internacionales y su interés por construir relatos que interpelen al presente refuerzan una trayectoria en la que arte y conciencia conviven de forma orgánica. Su regreso a los escenarios madrileños no solo supone un reencuentro con el público, sino también una nueva oportunidad para compartir una propuesta artística en permanente evolución.

1- Sus raíces musicales nacen en Ciudad de México y han evolucionado hasta los grandes escenarios internacionales, ¿cómo recuerda hoy ese primer impulso que la llevó a dedicarse a la música?
La música para mí es un llamado. De cierta forma, siempre lo intuí, pero no sabía cuál sería el camino. Podría haber sido bailarina, pintora o escritora, pero la música fue una elección que fue abriendo su paso orgánicamente —y con mucho trabajo—. Es un espacio donde continúo creciendo como ser humano, cantando.
2- A lo largo de su trayectoria, ¿cómo ha ido definiendo ese estilo personal que fusiona jazz con influencias iberoamericanas?
En la escuela de música en Los Ángeles tuve una maestra, Kevin Letau, quien me introdujo al jazz vocal y a la improvisación, con lo que me identifiqué inmediatamente. Ella era parte del grupo del brasileño Sergio Mendes y fue muy importante para mí ver que podía ser una cantante formada en jazz y traer a la mesa otros colores.
Así, poco a poco, fui integrando mi propio lenguaje. Moverme a Nueva York fue decisivo porque, dentro de esa escena tan competitiva, te impulsa a anclarte en una voz propia, cargada del torrente de mis raíces como mujer latinoamericana.
3- Después de más de dos décadas de carrera, ¿qué ha cambiado en su manera de interpretar y de entender la música?
Todo. Mi relación con la música es mucho más íntima y profunda. La voz es un reflejo de tu mundo interno, por el que ha pasado la vida.
He aprendido mucho de mis colaboradores en mi forma de frasear e interpretar: desde mi trabajo con Brooklyn Rider (cuarteto de cuerda), maestros de la música de cámara, hasta los ensambles de jazz y las grandes narradoras de historias como Mercedes Sosa o Elis Regina.
La vida me ha llevado, más allá de escribir canciones, a un trabajo más compositivo. Escribí mi ópera Primero Sueño, lo cual ha sido un escalón importante. En ella interpreto a Sor Juana Inés de la Cruz y, además, coescribí la obra con Paola Prestini. Todo esto me llevó a ver la música desde una multidimensionalidad.
4- En su último trabajo Aire, ¿qué eje conceptual ha guiado la creación del proyecto?
Es un disco pospandémico. Durante el aislamiento, mi experiencia fue sobrevivir con lo esencial e invisible, no necesitar nada más y anhelar conversar con el mundo. Por eso, el disco es un impulso de celebrar, conectar y honrar nuestra humanidad compartida.
5- Ha desarrollado su carrera entre México, Estados Unidos y Europa, ¿cómo ha influido ese recorrido internacional en su identidad artística?
Haber nacido en un país como México me ha dado un anclaje de raíz muy importante: lo ancestral, el propósito de lo sagrado, el origen. Nueva York ha nutrido mi necesidad de conversar con el mundo, así como la universalidad de lo posible en producción y narrativas, y el rigor de trazar una carrera internacional.
En Europa hay mucho que descubrir y cultivar. Por eso regreso a España y Portugal, lugares donde ya he estado anteriormente y con los que tengo una conexión emocional muy fuerte.
6- Además de su faceta musical, está implicada en iniciativas sociales, ¿qué papel considera que tiene el arte en la defensa de la igualdad y los derechos?
El artista, como narrador de historias y voz pública, retrata nuestra humanidad. Puede ser denuncia, evocación, memoria o invitación a imaginar un mundo distinto. Puede ser un agente transformador y generar impacto en la construcción de paradigmas individuales y colectivos.
En mi caso, como portavoz de ONU Mujeres, he aprendido enormemente sobre todo lo que queda por hacer en temas de equidad y para acabar con la violencia de género. En ese sentido, hemos desarrollado muchas iniciativas conjuntas, desde el álbum He for She hasta el proyecto Con Alma, que formó parte de la CSW67.
El disco Dreamers, con Brooklyn Rider, fue mi forma de denunciar la concepción del migrante latinoamericano durante la primera administración de Trump, mostrando a pensadores de Iberoamérica afectados por dictaduras. También la ópera sobre Sor Juana Inés de la Cruz busca colocar en el imaginario colectivo el referente de una mujer que desafió su circunstancia histórica y persiguió su sueño de acceso al conocimiento.
Todos estos valores son atemporales, relevantes y transformadores.
7- Con motivo de sus conciertos en Madrid, ¿qué significado tiene para usted regresar a este escenario?
Mi conexión con Madrid es profunda. Tengo un público maravilloso que nos ha acompañado a lo largo de los años. Es una relación que comenzó con mi primer disco, hace más de 20 años, y ha sido intermitente.
Mi intención es nutrir y cultivar con mayor frecuencia este amor que tengo por España.
8- A lo largo de su carrera ha recibido importantes reconocimientos, ¿qué lugar ocupan los premios en su trayectoria artística?
Los premios son bellos y afirmativos. Sin embargo, la carrera se construye con muchas otras cosas: la consistencia, la permanencia, la conexión real con el público, la congruencia y las muchas preguntas que nos hacemos los artistas día a día, especialmente en una industria que cambia vertiginosamente.
9- Tras esta gira, ¿qué proyectos tiene previstos a corto y medio plazo?
Continuaremos con mis conciertos en Europa y México con Aire, incluyendo algunas presentaciones en el Carnegie Hall de Nueva York con mi ópera Primero Sueño.
Además, estamos preparando dos nuevos proyectos: mi próximo disco como solista y una nueva colaboración con la compositora Paola Prestini. ¡Estén atentos!
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