A menudo escuchamos el término «pueblo», pero hoy el llamado es a dar un paso más allá: a reconocernos como ciudadanos. Ser ciudadano no es solo un título; es asumir con orgullo un conjunto de derechos y deberes que nos permiten ser dueños de nuestro propio destino.
¿Por qué nos importa la política?
La realidad es que la política no es un tema ajeno. Nos ha tocado la espalda, ha golpeado el bolsillo y, lamentablemente, ha entrado en nuestros hogares, afectando lo más sagrado que tenemos: la estructura familiar, que es la base de toda sociedad. Por eso, participar no es una opción, es una necesidad vital para sanar lo que ha sido dispersado.
El rol decisivo de la Sociedad Civil
La participación activa de la sociedad civil es el factor determinante para lograr un cambio real. La transición que hoy vivimos debe ser observada con lupa, pues el paso entre la oscuridad y una nueva democracia ya fue manifestado por voluntad propia en julio de 2024.
Actualmente, navegamos en un entorno complejo donde el resentimiento político y social va en aumento. Ante esto, la sociedad civil se levanta como una agrupación de ciudadanos conscientes de que el poder final reside en nosotros. Nuestra cultura política y el desarrollo de cada individuo son los motores que impulsan este curso de transformación.
Preparación y acción
La sociedad civil independiente y organizada se está preparando. No solo en teoría, sino en la práctica de sus derechos. Esta formación es fundamental para:
- Exigir el reconocimiento de los resultados electorales de julio 2024.
- Ser actores principales ante la justicia internacional.
- Defender los principios de la democracia, basados siempre en la tolerancia y el respeto.
Es vital mantener la observancia ante procesos que no reflejan la decisión mayoritaria. Un frente ciudadano activo tiene un objetivo luminoso: asentar las bases de un «Proyecto País». Un proyecto que nos incluya a todos bajo conceptos de libertad, equidad, descentralización, progreso y, sobre todo, una solidaridad real.
Justicia, no venganza
Debemos estar claros y atentos: el continuismo bajo nuevos disfraces no es una transición genuina. Ejercer nuestro derecho con acciones concretas es indispensable para evitar que el poder se desvíe, recordando siempre que «el poder absoluto corrompe absolutamente».
Lo que buscamos no es revancha. Lo que nuestra sociedad anhela y merece es Justicia.
Laura Bolla
Sociedad Civil, Política e Independiente
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