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Opinión: Feliz Navidad, Presos Políticos, Por Eugenio Montoro


FELIZ NAVIDAD, PRESO POLÍTICO

Les deseamos a nuestros presos políticos una muy feliz navidad. Es probable que esta frase de la impresión de chanza pues eso de ser felices estando presos no sintoniza, pero ese es el tema de estas líneas.

En Venezuela tenemos 320 personas en prisión (197 civiles, 123 militares) por razones políticas, es decir, por opinar en contra del régimen o haber actuado de alguna forma que le molestó. Hay militares, periodistas, estudiantes, políticos y de otros oficios que en algún momento se mostraron como peligrosos para la estabilidad de los mandones. También un gran número de compatriotas debieron huir de Venezuela ante la amenaza de ser encarcelados de manera que la persecución por razones políticas es de miles.

Las dictaduras utilizan el encarcelamiento no solo para acallar e inmovilizar a sus enemigos sino para además atemorizar a los muchos que también podrían convertirse en peligro. Famosa se hizo la cárcel de la Rotunda en tiempo de la dictadura de Juan Vicente Gómez donde la tortura y la muerte era diaria y, en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la Seguridad Nacional se hizo notoria por su persecución y su crueldad. Sin embargo, hay una diferencia, en esas dictaduras se declaraban ilegales a las organizaciones políticas que el régimen consideraba peligrosas, pero la dictadura venezolana se ha concentrado más en los individuos y sus pertenencias para atacarlos y en lugar de ilegalizar a los partidos políticos los compra.

La tragedia colateral de los presos es su extraordinario efecto sobre la familia en especial cuando es casado y con hijos. De cualquier forma, el sufrimiento que ocasiona el tener al familiar preso es algo que nunca podrán pagar estos infames miembros de la dictadura venezolana. Estar preso por un delito cometido es parte de nuestro esquema social, pero estar preso por defender a la patria es otra cosa. Es saber que no se ha cometido delito alguno y aun así estar tras las rejas.

Nuestro preso más famoso es Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez Espinoza. Su vida, toda una aventura, lo llevó a participar en la guerra de independencia norteamericana, en la revolución francesa y por supuesto en la independencia de Venezuela. Fue firmante del acta de independencia y fue proclamado como jefe supremo para la guerra contra España. Desafortunadamente no le fue bien y debió firmar una capitulación en la ciudad de San Mateo. Bolívar, quien también venía, de su primera misión de guerra, de perder a Puerto Cabello, consideró a Miranda traidor por firmar la capitulación y en su despecho juvenil lo apresó y se lo entregó al realista Monteverde. De allí al penal de las Cuatro Torres del arsenal de la Carraca.

Otro inmortal preso político fue Andrés Eloy Blanco. Estuvo en la Rotunda y al caer la dictadura tuvo la ocasión de gritar en uno de sus memorables discursos. «Hemos echado al mar los grillos de los pies. Ahora vayamos a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía. Hemos echado al mar los grillos en nombre de la patria. Y enterraremos los de La Rotunda. Será un gozo de anclaje en el puerto de la esperanza. O de romper el ancla para la navegación del pueblo… Hemos echado al mar los grillos. Y maldito sea el hombre que intente fabricarlos de nuevo y poner una argolla de hierro en la carne de un hijo de Venezuela».

A un amigo cercano lo encarcelaron por dar unas opiniones en contra del régimen en un canal de televisión. Afortunadamente su prestigio nacional e internacional fue suficiente para que en pocos meses lo liberaran, pero lo mantienen aún con prohibición de salir de país y ni siquiera puede votar. Miles de atrocidades parecidas llenarían un libro gordo en los períodos de Chávez y Maduro, dos dictadores de la peor calaña.

Nuestros presos políticos son lo mejor del espíritu de Venezuela. Son esos que tuvieron el coraje de luchar contra del régimen sin importar las consecuencias. Ellos son el modelo de entrega a la patria para enfrentarse a quien secuestra nuestra libertad y nuestra democracia. Son ellos la luz de la esperanza viva y la luz de la esperanza también representa la Navidad.

Buena es la pregunta de que si volviera Jesús de Nazaret a quien apoyaría. Es muy posible que estaría al lado de los que queremos salir de estos truhanes y, sin duda alguna liberaría y abrazaría a nuestros presos políticos. Para ellos, y por su singular temple y ejemplo, nuestro eterno agradecimiento. Llegará el día que volverán a la libertad como nuestros héroes.

No estén tristes esta navidad Todos estaremos espiritualmente con ustedes y haremos lo cabal para que la próxima sea en democracia y libertad.

Feliz navidad a nuestros hermanos presos políticos.

Eugenio Montoro
montoroe@yahoo.es

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