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Pobreza en el lenguaje periodístico, Por David Figueroa Díaz


Siempre he valorado el hecho de que existan muchos periodistas que se esmeran por enriquecer su vocabulario, lo cual les permitirá manejar con facilidad el lenguaje que emplean, amén de que con ello cumplirían la noble misión de educar, entretener e informar, que es la razón de ser de los medios de comunicación.

Pero no es menos cierto que hay una considerable cantidad de periodistas cuyo desempeño roza en la pobreza crítica, a juzgar por lo incoherente que a veces se tornan sus escritos, salpicados de impropiedades que denuncian sus escasos conocimientos en materia lingüística.

Claro está, también están los que escriben con propiedad, con elegancia, con maestría, convencidos del rol que les corresponde desempeñar en la sociedad en la que normalmente habitan y actúan. A este tipo de comunicadores, por lo general, se les cuestiona y hasta se les hace mofa, pues se los ve como si fuesen o pretendieran ser eruditos en la materia.

Es una ridiculez y aun una falta de respeto, que se critique a un periodista porque se preocupe por escribir bien y por enriquecer constantemente su vocabulario, pues para eso fue formado. Lamentablemente, esas personas que les gusta hacer chistes malos sobre aquellos que se distinguen por su elegancia en la escritura, son personas, y no exagero al decirlo, que obtuvieron sus títulos tiempo después de que el hombre hubiera ido a la Luna, y todavía utilizan el mismo reducido grupo de palabras y expresiones para sus labores como diaristas, lo cual dista de la función que deben cumplir.

No puedo generalizar sobre cómo escriben los periodistas de la América hispana; pero sí puedo emitir mi opinión respecto de los de Venezuela, en donde, con contadas y honrosas excepciones que se distinguen muy fácilmente, hay una especie de pobreza crítica en eso de escribir para educar, entretener e informar.

A ello se aúna el auge de las redes sociales, en las que hay que saber separar el trigo de la paja. Ha tomado fuerza el criterio según el cual en Facebook, Twitter e Instagran se puede escribir de manera libérrima, dado que no existen reglas, y cada quien podrá hacerlo como mejor le parezca. Eso es cierto, pues las redes son medios y recursos para informar, tal como lo son la televisión, la radio y los medios impresos, en los que es fundamental hacer un buen uso del lenguaje que se emplee, pues de lo contrario no se cumplirá el cometido.

En Venezuela, no sé si en Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Perú, existe el denominado periodismo de comunidad, que se describe como aquel que se encarga de difundir los problemas que aquejan a las comunidades, sobre todo si estas son zonas populares. Incluso, muchos medios lo tienen como una sección infaltable, lo cual es altamente positivo, dado que es una ventana para que el pueblo se exprese.

Lo cuestionable es la pobreza en el lenguaje que utilizan algunos periodistas para describir las situaciones. Siempre utilizan la misma forma y casi las mismas palabras. Vialidad, maquinarias y problemáticas son términos muy repetitivos; lo cual no tendría nada de malo; pero ocurre que los usan de manera inadecuada.

Si alguien escribe, por ejemplo: «Gobierno Estadal reasfaltó la vialidad Guanare-Guanarito», podrá entenderse que se colocó una nueva capa de asfalto en la vía que conduce desde Guanare a Guanarito, es decir, la carretera que comunica a esos dos municipios del estado Portuguesa. Pero al decir vialidad, se incurre en impropiedad, dado que esa es una palabra colectiva que alude a un grupo de vías.

Entonces pudiera hablarse del arreglo de la vialidad Guanare-Guanarito, si los trabajos incluyen la reparación de los ramales que existen en el trazado desde la capital del estado Portuguesa hasta el municipio Guanarito. En consecuencia, el título de la información, sin pretensiones de erudición, sería: «Gobierno Estadal reasfaltó la vía (o carretera) Guanare-Guanarito».

Algo parecido sucede con maquinaria, que la mayoría ignora que también es colectiva y alude a un grupo de máquinas. Es común leer frases como: «El alcalde envió las maquinarias para remover la tierra y abrir el paso hacia la capital». Lo apropiado sería: «El alcalde envío la maquinaria (en singular) (o las máquinas, en plural) para remover la tierra y abrir el paso hacia la capital».

En cuanto a problemáticas, la mayoría de periodistas que escriben sobre comunidad ignora que este vocablo implica un conjunto de problemas. Podrá decirse: «En la entrevista, el diputado señaló la problemática que aqueja a los barrios del sur». O: «En la entrevista, el diputado señaló los problemas que aquejan a los barrios del sur». ¿Vieron la diferencia? ¡Espero que sí!

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