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Politólogo Jesús Castillo Molleda: El Rol Estratégico del Sector Privado en la compleja ruta hacia la Transición Económica de Venezuela

En el marco de la proyectada, El Rol Estratégico del Sector Privado en la compleja ruta hacia la Transición Económica de Venezuela

En el marco de la proyectada, encaminada y aspirada transición económica que Venezuela empieza a recorrer para alcanzar estabilidad, una moneda fuerte, salarios con poder adquisitivo real y oportunidades laborales dignas, el sector privado y los empresarios representan un actor estratégico, importante y necesario. No se trata de un actor secundario, sino del motor principal capaz de generar riqueza, eficiencia y crecimiento sostenible. Mientras el Estado debe garantizar reglas claras y bienes públicos, es la iniciativa privada la que asigna recursos de manera eficiente, innova, asume riesgos y crea valor real en la economía.

La generación de empleo formal es uno de sus aportes más directos: cada empresa que se expande o se crea multiplica ingresos familiares, reduce la informalidad y dinamiza el consumo interno. Igualmente clave es la promoción de “lo hecho en Venezuela”, que fortalece la producción nacional, disminuye la dependencia externa y contribuye a estabilizar precios, permitiendo que los sueldos alcancen verdaderamente. El financiamiento y el apoyo a pequeños y medianos empresarios y emprendedores actúan como palanca poderosa: mediante capital semilla, mentoría y acceso a cadenas de valor, se logra diversificar la economía y multiplicar las oportunidades productivas más allá del petróleo.

Un ejemplo concreto y reciente de este compromiso es el anuncio realizado por Empresas Polar en el marco de su 85° aniversario, el 25 de marzo de 2026. La compañía, liderada por su Presidente Ejecutivo Lorenzo Mendoza, se comprometió a impulsar la creación de al menos 1.000 nuevas empresas en Venezuela durante los próximos 15 años, con miras a su centenario en 2041. El programa, gestionado por la Fundación Empresas Polar, contempla formación masiva, capital semilla no reembolsable y mentoría gerencial para transformar emprendimientos en empresas sostenibles que generen empleo formal.

Lorenzo Mendoza expresó: “Venezuela necesita más empresas sostenibles que triunfen aquí y afuera, más y mejores empresas compitiendo, innovando y mejorando la vida de la gente, más empleo formal y más sueños hechos realidad”. Y añadió que “no hay una vía de soluciones de desarrollo de un país que no sea con el sector privado”.
Iniciativas como esta demuestran que el sector privado no solo resiste, sino que construye futuro desde abajo, generando empleo y dinamizando la economía incluso en contextos complejos. Al mismo tiempo, este tipo de acciones del empresariado venezolano abren una ventana importante hacia la apertura política. Muestran que es posible avanzar en la reconstrucción económica mediante el trabajo, la inversión y la colaboración entre venezolanos, independientemente del ritmo de los cambios institucionales. Cuando los empresarios apuestan por el país con acciones concretas, crean condiciones que facilitan y hacen más viable un verdadero cambio político de forma ordenada y productiva ya que el sustento material de todo régimen político disminuye incertidumbre y le imprime respaldo a los procesos.

En dos platos: La cristalización de una economía estable, con moneda fuerte y oportunidades reales, requiere del liderazgo protagónico del sector privado. La generación de empleo, el apoyo a “lo hecho en Venezuela” y el fortalecimiento de pymes y emprendedores son herramientas clave para dinamizar el aparato productivo.

Como complemento necesario a las palabras expresadas recientemente por el Secretario de Estado de EE.UU. Marco Rubio, al referirse a Venezuela y su notable tenencia hacia la superación de la crisis política y la recuperación estructural: “Para que Venezuela pueda desarrollar todo su potencial económico, necesita un gobierno democrático”, es fundamental reconocer que un gobierno democrático y estable ofrece el marco institucional indispensable: Estado de derecho, seguridad jurídica y confianza para la inversión. Sin embargo, es el sector privado el que transforma ese marco en crecimiento real y oportunidades concretas para la gente.

La democracia habilita el potencial; los empresarios y emprendedores lo materializan día a día. Juntos: “instituciones democráticas sólidas y un sector privado empoderado”, Venezuela podrá construir la economía próspera e inclusiva que sus ciudadanos se merecen.

Politólogo, Jesús Castillo Molleda

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