DE NUEVO CON USTEDES
En Venezuela, la polarización se ha convertido en un desacuerdo prolongado. Es la expresión de un clivaje socio-politico profundo, capaz de ahondar la fractura, moldeando lealtades y la propia identidad de millones de ciudadanos .
Lipset y Rokkan conciben los clivajes como fracturas históricas, capaces de organizar la competencia política, delimitando campos de acción .
En nuestro caso Venezolano, la llegada de Hugo Chávez activó un clivaje transformándolo en un sistema de preferencias rígidas. Desde entonces, en Venezuela no ha habido tregua en el ejercicio de la política. En cada uno de los espacios opera un menú discursivo, una retórica convertida en una visión distinta del país , negando cada uno la legitimidad del otro. Esto ha sido profundizado, por la fractura, en un contexto irreconciliable dónde reinan intereses de toda índole.
El sistema político Venezolano, ya contenía tensiones históricas entre Estado y sociedad por diversos factores socio-politicos.
Es necesario nombrarlos para la mayor comprensión de éste artículo. La
Inclusión, la exclusión, centralización y pluralismo.
Estás tensiones permanecían latentes y parcialmente contenidas. Con la irrupción del chavismo se reorganizó el campo político. Se instaura una narrativa explícativa de lo que sería el nuevo proyecto político, desde la perspectiva moral. El pueblo se redime frente a las élites tradicionales. Al incorporar el ingrediente moralizante , aunado a una alta dosis ideológica, se producen dos efectos simultáneos:
- las diferencias sociales y económicas, se reformularon como diferencias morales y políticas.
- cada polo construyó una identidad política para redefinir la interpretación de la realidad.
Se observa una acción moralizadora del nuevo proyecto, sumamente peligrosa, ya que cuando se moraliza un clivaje, deja de ser un espacio de acuerdos negociables y la política se convierte en un campo de batalla simbólico.
Éste escenario de confrontación dió como resultado que, para el chavismo la política es una lucha histórica por la justicia social y la soberanía y para la oposición es la defensa de la democracia liberal, la reinstitucionalizacion y la modernidad de las instituciones.
Los extremos se han convertido en un sistema de creencias irreconciliables. De allí que cualquier opinión que introduzca matices en cualquiera de las narrativas, es recibida como una amenaza
aplicando la lógica simple.
Si esa opinión no confirma mi relato, lo que quiero escuchar, entonces favorece al adversario. Éste fenómeno explica porque la opinión imparcial – la que se apoya en la academia, en la evidencia, en el análisis, resulta incomoda para ambos polos. No encaja en ninguno de los dos menús disponibles.
El título de éste artículo » La metáfora de la política a la carta» permite comprender como opera la polarización de nuestra vida cotidiana a saber:
Cada grupo quiere escuchar todo aquello que reafirme su identidad, su conveniencia. No busca análisis, sino validación emocional y de su carga subjetiva.
En Venezuela tenemos que la política se ha convertido en un restaurante donde cada comensal exige un plato que confirme sus preferencias ideológicas.
En éste contexto, el analista imparcial, es como un chef que ofrece un plato equilibrado con ingredientes diversos y técnicas cuidadosas, pero ese plato, no satisface a quienes desean saborear menús extremos y conocidos. La academia por definición incomoda porque introduce matices donde los polos exigen absolutos.
Visto de esta manera, el rol del analista imparcial es necesario pero muy incómodo. Porque nuestro rol es describir con rigor, explicar con evidencia y orientar con criterios analíticos.
En sociedades polarizadas como la nuestra, nuestro rol es esencial, permite construir espacios de deliberación , pero debemos admitir que es una tarea bastante difícil. Los analistas apegados a la academia no cocinamos para ningún bando, cocinamos para la realidad. Ambos polos sospechan , si no hay alineación con su mente, . La imparcialidad se interpreta como una ambigüedad y la complejidad como falta de compromiso. Aún así, es un rol indispensable para cualquier proyecto de reconciliación.
La academia contribuye con Marcos analíticos, estudios caso que permitan comprender el conflicto sin reproducirlo.
La política a la carta es una metáfora que describe el estado actual de nuestra vida pública donde cada polo exige un menú que confirme su visión de país y rechaza cualquier plato que introduzca diferencias en su acostumbrado menú.
La opinión imparcial es vista con exepticismo porque no satisface los los gustos ideológicos de los comensales.
Tengan la plena seguridad que la reconciliación no será producto de la unanimidad, sino de la capacidad de escuchar platos distintos sin convertirlos en amenazas.
Hasta mi próxima entrega.
Politólogo JULIO URRIBARRI FONSECA.
Doctor en Ciencias políticas
Profesor universitario.
Maracaibo Domingo 26 de Julio 2026.
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