El hermetismo persiste por parte de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) a una semana de la explosión en la Planta Compresora de Gas Lamargas, en el Lago de Maracaibo, cerca de Bachaquero, municipio Valmore Rodríguez, estado Zulia.
A pesar del deceso del operador de generación, Jorge Alberto Rivera Díaz (43), y de que hay cinco heridos, todavía no hay un parte oficial sobre las causas, pero el grito de emergencia de la tragedia hace eco de los motivos que, según fuentes y expertos, son por más de dos décadas de falta de inversión y mantenimiento debido a la corrupción a costa de la vida de los trabajadores venezolanos.
Internacionalmente, Pdvsa tiene los índices más altos de riesgo, “no está apta para operar”, aseguró Iván Freites, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores Petroleros, Petroquímicos, Gasíferos y Conexos del Estado Falcón (Sutpgef), y miembro de la Junta Organizadora de Fetraenergía.
El 15 de mayo de 2026, día del siniestro en Lamargas, Pdvsa dijo que investigaría las causas. Después de eso, su silencio ensordece. No ha dicho qué pasó, ni por qué, solo se conoce lo que se ha visto por videos en redes sociales. Según Freites, por lo menos, ya han tenido que notificar sobre los miembros del comité de investigación.

¿Qué pasó en la Planta Lamargas?
A pesar del silencio de la estatal petrolera, entre los trabajadores se comenta lo que pasó. Freites dijo a La Patilla que todos laboraban y que sin ningún aviso, de repente, se vieron atrapados por la onda expansiva. Muchos se lanzaron al agua.
Contó que hubo fuga en una de las válvulas, y que esa fuga se expandió por el lago, donde hay tuberías con altas temperaturas. “Hubo contacto de ese crudo con las altas temperaturas, y allí vino la explosión, ese crudo también tiene gas”, dijo.
Explicó que lo normal es que con los protocolos de seguridad, cuando hay un riesgo, suene una alarma, pero en Lamargas, no sonó ninguna alarma que avisara el peligro de explosión. Solo vieron la onda expansiva.
“No hubo detección temprana porque los equipos están obsoletos, deteriorados. Las alarmas de seguridad se vencen, cada seis meses hay que chequearlas, eso no se hizo más, no sirven”, dijo Freites, recalcando que la falta de inversión es desde los tiempos en que Hugo Chávez era Presidente de Venezuela. No se han hecho más inversiones en mantenimiento.

Lamargas y Pdvsa, no aptas para operar
Llama la atención que en los videos difundidos en redes sociales, se ve que los heridos no tenían bragas ignífugas ni calzado de seguridad, tampoco protección visual. No se veían médicos. Los lesionados fueron movilizados en lanchas de pescadores de la zona, cuando la norma es que cuenten con helicópteros para traslados de emergencia y lanchas tipo ambulancias.
En videos se ve que le quitaron la braga a Rivera (ya fallecido), y eso no debe hacerse, sino en el hospital. Es evidente que los trabajadores no sabían qué hacer ante una emergencia.
Freites indicó que hace 20 años, se hacían simulacros de emergencia semanales, pero ya no se hacen, no hay formación del personal.
Destacó que hace dos décadas, Pdvsa tenía los mejores estándares de seguridad con un índice de 4, ahora ronda los 14, uno de los peores del planeta. Lo ideal es hasta 8. “Pdvsa no está apta para operar, es una de las industrias más peligrosas del mundo y la peor pagada”.
Subrayó que la situación empeora al no permitir el ingreso de los sindicatos, que velan por los trabajadores. “La política del Estado fue acabar con los sindicatos”, aseguró, subrayando que no hay seguros de vida ni de accidente para el personal.

Lamargas y su negro historial
César Torcatt, ingeniero en petróleo y en gas, recordó que 13 trabajadores murieron en Lamargas en 1993; dos más en 2016 por incendio de un tubo generador; y otro en 2026 por lo mismo en una válvula de cierre. “Misma planta, mismo lago, mismo tipo de falla, y nadie ha explicado por qué sigue pasando”, enfatizó.
Explicó que el problema tiene dos capas. Una de falta de mantenimiento, y la otra de diseño.
Sobre el estallido en Lamargas, el ingeniero detalló a La Patilla que “fue un disparo imprevisto en una de las válvulas, y eso siempre pasa porque esa planta comprime gas para inyectar a los pozos petroleros. Los equipos deben estar diseñados para esa presión”.
Recordó que esta planta, que comprime el gas asociado del crudo, fue creada en 1978 por Maraven. “Hay que rediseñarla y no se ha hecho. Sigue el mismo patrón de infraestructura. Hay falla estructural del diseño”. Ya no se produce el mismo gas para el cual fue construida, y por eso es necesaria una reingeniería.
Además, no hay una clasificación de áreas eléctricas ni de atmósferas peligrosas. Aunque las normas de Pdvsa “son perfectas, no se aplican por la crisis operacional. Hay 20 años de desidia y desvío de recursos”. Entre otras cosas, las válvulas de emergencia nunca fueron recertificadas.
“La idea es sacar al costo de la vida de los trabajadores venezolanos. Las empresas contratistas han hecho lo que les da la gana con la industria petrolera, todo ha sido recursos para ellos y cero para la instalación. Internacionalmente, la norma es que cuando haces instalación, debes dejar 25 % de costo para mantenimiento en 20 años, pero las contratistas no lo hacen en Venezuela”, expuso Torcatt.
Concordó con Freites al decir que en el siniestro de Lamargas se ve que los trabajadores no tenían el vestuario de seguridad. Por su experiencia en Pdvsa, relató que “desde 2016 no sé de dónde sacan las bragas ignífugas (con nomex para proteger del fuego), porque me cansé de pedirlas y nunca llegaban. Solo se encargaban de poner la frase ‘Patria, socialismo o muerte’”.
Recomendó mejorar la seguridad industrial, los permisos de trabajo para las contratistas y formar al personal.

Fuente: lapatilla
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