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Presidente Biden dijo que la política hacia Cuba no era una prioridad. Entonces estallaron las protestas

La política de Estados Unidos hacia Cuba no ha cambiado en los seis meses transcurridos desde que Joe Biden asumió la presidencia, y la Casa Blanca reconoció en marzo que no era una prioridad.

Las extensas protestas a favor de la democracia del domingo en toda Cuba cambiaron la ecuación.

Los republicanos del sur de la Florida exhortaron a Biden a no alterar ninguno de los cambios de política realizados por el entonces presidente Donald Trump, que limitaron los viajes y las remesas a la isla. El presidente y la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, fueron acribillados a preguntas sobre la política hacia Cuba el lunes. Y algunos demócratas de izquierda pidieron el fin del prolongado embargo y expresaron su preocupación por la posible intervención de Estados Unidos en respuesta a las protestas.

“Había una realidad antes de los acontecimientos de este fin de semana y ahora hay otra muy diferente”, dijo Fernand Amandi, encuestador cubanoamericano y asesor político demócrata. “A mi juicio, esto cambia completamente la forma de pensar en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba”.

Pero la política real no ha cambiado desde enero, cuando Trump puso a Cuba en la lista de estados acusados de patrocinar el terrorismo justo antes de dejar el cargo.

A lo largo de sus cuatro años de mandato, Trump, con la orientación de republicanos del sur de la Florida como el senador Marco Rubio y el representante federal Mario Díaz-Balart, dio marcha atrás a muchos de los cambios en la política hacia Cuba realizados por el entonces presidente Barack Obama.

En 2017, la administración de Trump prohibió el comercio de Estados Unidos con los militares cubanos, que controlan la mayor parte de la industria turística del país, y prohibió la mayoría de los viajes individuales a la isla. Ese mismo año, la administración de Trump retiró a la mayor parte del personal de la embajada estadounidense de La Habana y expulsó a los diplomáticos cubanos de Washington debido a misteriosos ataques sónicos contra el personal de la embajada.

La medida de desalojar esencialmente la embajada de Estados Unidos agravó una acumulación de solicitudes de visado de cubanos que desean trasladarse a Estados Unidos, una política que se instituyó después que las últimas protestas prodemocráticas en Cuba en 1994 provocaron una ola de migración hacia Estados Unidos.

Y aunque Biden se comprometió a echar atrás muchos de los cambios de Trump, que incluyeron la prohibición de los cruceros, la mayoría de los vuelos comerciales y las sanciones a las empresas cubanas que hacen negocios con la petrolera estatal de Venezuela, no ha dicho específicamente qué modificará y qué se mantendrá.

Psaki declinó ofrecer cualquier novedad o anuncio de política el lunes, afirmando que “dado que las protestas acaban de producirse en las últimas 24 o 48 horas, estamos evaluando cómo podemos ser útiles directamente al pueblo de Cuba en estas circunstancias”.

“Nuestro enfoque sigue rigiéndose por dos principios. En primer lugar, el apoyo a la democracia y los derechos humanos, que va a seguir estando en el centro de nuestros esfuerzos, a través del empoderamiento del pueblo cubano para determinar su propio futuro”, dijo Psaki. “En segundo lugar, los estadounidenses, especialmente los cubanoamericanos, son los mejores embajadores de la libertad y la prosperidad en Cuba. No tengo nada que pronosticar en términos de cualquier cambio de política”.

RUBIO OFRECE POSIBILIDADES POLÍTICAS

En respuesta, Rubio envió a Biden una lista de cinco recomendaciones políticas el lunes por la tarde.

Pidió que cualquier esfuerzo del gobierno cubano para alentar la migración masiva como lo hizo durante el éxodo del Mariel en 1980 “sea visto como una acción hostil contra Estados Unidos”.

También dijo que Biden debería dar prioridad a facilitar el acceso abierto y libre a internet en Cuba, ordenar al Departamento de Estado que trabaje con la Unión Europea para coordinar una respuesta que condene el manejo de las protestas por parte del gobierno cubano, rastrear y sancionar a cualquiera que use la violencia contra los manifestantes y proporcionar vacunas contra el COVID-19 a la isla a través de organizaciones independientes.

Después de las recomendaciones relacionadas específicamente con las recientes protestas, Rubio reiteró un punto planteado por otros republicanos del sur de la Florida a lo largo de los últimos dos días: no tocar los cambios de política de Trump.

“Por último, pido que, dados los acontecimientos del último día, su administración emita una declaración clara e inequívoca de que las actuales políticas de Estados Unidos hacia el régimen implementadas por la administración de Trump se mantendrán”, dijo Rubio en su carta a Biden.

El senador federal Rick Scott también señaló que Biden debería imponer sanciones adicionales.

“No podemos volver a las políticas de apaciguamiento de Obama-Biden”, dijo Scott. “No podemos levantar las sanciones ni restaurar las relaciones diplomáticas con la dictadura cubana. Exhorto al gobierno de Biden a imponer más sanciones al régimen tiránico cubano”.

PUNTOS DE VISTA OPUESTOS

Miembros influyentes del propio partido de Biden están pidiendo al presidente que adopte el enfoque contrario. El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara, Gregory Meeks, pidió el fin de las sanciones en una declaración el lunes.

“Pido al presidente Biden que ayude a aliviar el sufrimiento en Cuba anulando las sanciones de la era Trump y ofreciendo asistencia humanitaria y vacunas al pueblo cubano”, dijo Meeks en un comunicado.

Pero Amandi, que realizó una encuesta en marzo que muestra que los electores cubanoamericanos no apoyan un regreso al compromiso de la era de Obama con la isla , dijo que la toma de decisiones de Biden debe ir ahora más allá del tradicional debate sobre las remesas y los viajes para centrarse en una campaña de presión global para mostrar su solidaridad con los manifestantes a favor de la democracia.

“Creo que lo primero es pedir el fin inmediato del régimen castrista y ofrecer una rampa de salida para que los principales líderes del partido abandonen el país”, dijo Amandi. “Si el compromiso presidencial es lo suficientemente significativo, ayudar a reunir y dirigir un gobierno en el exilio para ayudar a allanar el camino para una estructura de liderazgo de transición. Es el momento de ponerse al día o callarse”.

Amandi, quien es demócrata, dijo que espera que Biden reciba el apoyo de los republicanos del sur de la Florida porque las protestas del domingo fueron encabezadas por cubanos en las calles exigiendo libertad, un objetivo que los dos principales partidos políticos de Estados Unidos deberían apoyar.

“El momento está preñado de liderazgo presidencial para mantener la presión dentro de la isla de Cuba”, dijo Amandi. “Esta es otra oportunidad para que Biden tenga un momento que defina su legado en torno a Cuba”.

Fuente: ElNuevoHerald.com

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