Opinión

Qué pasó por la cabeza del diputado Luis Parra Opinión por Sociólogo Ender Arenas Barrios @RojasYArenas

Es difícil saber que estaba pasando por la cabeza del diputado Luis Parra cuando aceptó el juego del gobierno para defenestrar de la cabeza del parlamento y por tanto de la presidencia encargada de la República a Juan Guaidó.

 Es difícil saber qué pensaba el diputado Luis Parra, pues, todo parece indicar que su cerebro no registra esa actividad mental. 

Foto Reuters

¿Fue por el dinero Ofrecido y recibido? Eso parece, un millón de dólares o tres cuartos de millón o medio millón, pueden parecer mucho y si se sacan bien las cuentas, con esa cantidad se pueden comprar muchas cosas. Inclusive, “pensaría” el diputado, un poco de felicidad hasta que dure la cantidad ofrecida. Tal vez, en el futuro, el diputado Parra reciba un golpe en la cabeza y entonces  logre preguntarse ¿qué carajo fue lo que hice?, pues hasta ahora su único acto lleno de lucidez fue salir corriendo cuando entraron los diputados de la oposición legítima al edificio del congreso.

Pensó Luis Parra que tenía que estar de pie, porque un hombre que está parado produce la impresión de autonomía, como si estuviera parado por sí solo y tuviera en sus manos la posibilidad de tomar cualquier tipo de decisión que le saliera del forro, pero rápidamente, la sensación que quería dar, primero,  para el auditorio, segundo, para él y, tercero, para una parte del país que incrédulo veía la puesta en escena por la tv estatal fue desmentida por quien verdaderamente lo manejaba, el diputado Francisco Torrealba, jefe de la fracción parlamentaria del PSUV le gritó: “¡siéntate ahí… ya hiciste tu parte, no es momento de discursear, no compliques ahora las cosas”. 

Parra lo miró desconcertado y, obedientemente, giró su cuerpo, buscó a tientas el sillón, en el que alguna vez se sentó Raúl Leoni y Luis Beltrán Prieto Figueroa, pero antes de sentarse se oyó una voz, distinta a la de Torrealba, pero también del PSUV, que le gritó enfurecido: “té me quedas ahí cuidando esa mielda”.

Parrita se sentó, miró a un lado  y otro. Y pensó: “Estos carajos me darán los billetes juntos o en dos partes”, y pensando en eso, acariciando uno de sus dientes con su lengua, no movió un solo músculo cuando una diputada vestida de rojo le gritó que ya no hablara más.

Que vaina con el diputado Luis Parra, con Parra, con Parrita, a estas alturas de su vida y de sus años está condenado a ser odiado por todos…. Y lo peor, me dijeron que, como no se lograron los “objetivos planteados” solo le darán la mitad y la otra en una camioneta del año pasado…

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