El ambicioso acuerdo petrolero anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para desarrollar 17 yacimientos en Venezuela y explotar reservas estimadas en 64.000 millones de barriles enfrenta importantes obstáculos operativos, financieros y técnicos que podrían dificultar el cumplimiento de las metas de producción, según un reportaje de la agencia Reuters publicado este viernes 30 de octubre.
La iniciativa está en manos de North American Blue Energy Partners (NABEP), una empresa poco conocida encabezada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, que asumió el compromiso de multiplicar por cuatro la producción petrolera de los campos bajo su control, hasta superar el millón de barriles diarios.
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Sin embargo, entrevistas realizadas por Reuters a 15 trabajadores petroleros, contratistas, financieros y expertos de la industria revelaron que la compañía enfrenta dificultades para alcanzar ese objetivo. Entre los problemas identificados figuran deudas con contratistas, obstáculos para contratar personal y deficiencias en la infraestructura petrolera.
Ocho de las fuentes consultadas por la agencia, entre ellas siete trabajadores y contratistas de campos petroleros y un socio comercial familiarizado con las operaciones de NABEP, señalaron que la empresa tiene dificultades para responder a las necesidades operativas de los proyectos.
La compañía, por su parte, sostiene que avanza conforme a lo previsto. Terry Wade, portavoz de NABEP, aseguró a Reuters que la firma se encuentra «en la vanguardia del renacimiento de la industria petrolera venezolana».
Las reservas no garantizan la producción
Otro de los aspectos cuestionados por los especialistas es la magnitud de las reservas que Trump presentó como parte del acuerdo.
Aunque los 17 yacimientos contienen unos 64.000 millones de barriles de reservas, no todo ese volumen podría desarrollarse comercialmente dentro de los plazos establecidos.
Francisco Monaldi, director del Programa de Energía de América Latina del Baker Institute de la Universidad Rice, explicó a Reuters que solo unos 10.000 millones de barriles podrían desarrollarse de manera realista durante el período de 25 años permitido por la legislación venezolana.
«Y solo si todo se alinea», advirtió el especialista.
El proyecto también requiere importantes inversiones para conseguir equipos de perforación, maquinaria, plantas eléctricas y personal especializado, además de ejecutar reparaciones en una infraestructura deteriorada después de años de dificultades en la industria petrolera.
La escasez de trabajadores calificados representa otro desafío, debido al éxodo de profesionales que ha afectado al sector durante décadas.
En septiembre, el exministro de Energía venezolano Humberto Calderón Berti expresó sus dudas sobre la continuidad del acuerdo y manifestó estar convencido de que «el acuerdo no durará mucho», al cuestionar las capacidades técnicas y la limitada trayectoria de la compañía.
De tres proyectos a 17 campos petroleros
NABEP ingresó al sector energético venezolano en 2024, cuando todavía operaba bajo contratos suscritos con el gobierno de Nicolás Maduro, derrocado por fuerzas militares estadounidenses en enero de este año.
La empresa, que anteriormente pertenecía a un magnate del sector del asfalto, comenzó con tres proyectos y posteriormente amplió sus operaciones.
El 1 de octubre asumió el control operativo de otros 14 campos petroleros mediante acuerdos con el gobierno venezolano, que, según la compañía, contemplan objetivos específicos de producción.
El acuerdo alcanzado con Washington establece que Estados Unidos tendrá una participación del 35 % en la matriz corporativa de NABEP, además del derecho a adquirir el 20 % de su producción al costo de extracción.
No obstante, la relación con el gobierno estadounidense también plantea interrogantes sobre quién controla realmente los beneficios y las decisiones comerciales de la operación.
El primer cargamento y las dudas sobre el control estadounidense
Uno de los episodios más reveladores ocurrió el martes, cuando el primer cargamento de petróleo venezolano asociado al acuerdo llegó a Texas.
Trump calificó el envío de un millón de barriles como un «regalo», mientras un funcionario de la Casa Blanca aseguró que el gobierno estadounidense había recibido el crudo sin costo.
Inicialmente, NABEP explicó que la entrega respondía al derecho de Washington de adquirir una parte de la producción de la empresa al costo. Posteriormente, modificó su explicación y señaló que había entregado el cargamento sin costo para el contribuyente estadounidense, como reconocimiento a la naturaleza histórica del acuerdo.
El episodio dejó interrogantes sobre las condiciones comerciales de la operación y el margen de decisión de la compañía frente a Washington.
Reuters señala que, aunque NABEP tiene a su cargo la extracción del petróleo, el gobierno estadounidense parece tener una influencia determinante sobre las decisiones relacionadas con el crudo.
Durante su visita al puerto de Corpus Christi, en Texas, Trump defendió el acuerdo con una frase que resumió su visión sobre la operación: «Al vencedor le corresponden los despojos, ¿verdad?».
Alberto News
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