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Saab y los niños desnutridos

Conmovido se mostró Nicolás Maduro durante la inauguración de la feria del libro sesgada y manipulada que monta todos los años el gobierno chavista cuando presentó el libro de cartas de Alex Saab. Sus sentidas palabras llaman la atención, sobre todo porque se compadece del “sacrificio de un hombre simple y sencillo que lo único que hacía era ayudar a Venezuela”.

Quisiéramos imaginar que, al menos en privado, expresó su dolor por las cifras que publicó Cáritas de Venezuela sobre la desnutrición infantil en el país, que se viene acumulando desde 2016. Una prueba fehaciente, entre otras cosas, de que el “sacrificio” que hacía Saab trayendo alimentos con sobreprecio no sirvió para nada, pues los que más necesitaban la comida no la recibieron o, lo que es peor, les dieron cosas que no les salvaron de esta realidad.

Miles de cartas que haya escrito el colombiano no pueden recoger el dolor de saber estos datos arrojados a partir de un análisis de 46.462 registros antropométricos entre 2017 y 2019, relacionados con niños menores de 5 años en las parroquias más pobres: “En comparación con los estándares de crecimiento infantil de 2006 de la OMS, identificaron 31,7% y 11,5% de los registros de 2019 como retraso en el crecimiento y emaciación, respectivamente”.

Para el que no lo sepa, la emaciación es un síndrome, también conocido como síndrome consuntivo, que engloba la pérdida involuntaria de más de 10% del peso corporal (particularmente de masa muscular) y de por lo menos 30 días ya sean de diarrea o de debilidad, y fiebre. De eso sufren los niños venezolanos. Pero eso no se queda allí, pues lo padecen en los primeros meses de vida, lo que quiere decir que si lo superan, si siguen con vida, van a arrastrar las consecuencias.

Como lo explica la investigadora Susana Raffalli, estas condiciones de la infancia venezolana se traducirán a la larga en una sociedad más débil, con más dependencia al sistema de salud y que conllevará a menor productividad general. Es un problema que arrastrará Venezuela en los años por venir, y los responsables de esta situación son los personeros del gobierno chavista que han tenido en sus manos el trabajo de velar por los más vulnerables, pero en vez de eso se dan golpes de pecho porque un corrupto colombiano pasa meses encerrado en una cárcel de Cabo Verde.

Y eso que ni siquiera se compara lo que cuenta Saab en esas cartas con las torturas que han tenido que aguantar los cientos de presos políticos del chavismo, desde que el comandante estaba vivo. Todo el país ha sufrido enormemente por la cantidad de dinero que se han llevado en los bolsillos y que han repartido a manos llenas como si fueran de su propiedad. Pero dejar a Venezuela sin futuro, con niños que padecerán taras como consecuencia de una desnutrición que pudo ser evitada, es el peor de los pecados.

Fuente: https://www.elnacional.com/

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